Muchos pensamos que las Google Glass son revolucionarias, pero lo cierto es que en realidad son muy pocos los que tienen claro que las vayan a comprar. No obstante, la situación cambia si decimos que su precio podría ser de 300 dólares, en lugar de los 1.500 dólares que costaban las Google Glass Explorer Edition. Esto significa que su precio sería muy económico.
Este precio es el que ha estimado el Instituto de Investigación Topológico de Taiwan, país en el que se fabrican algunos de los componentes que llevan las Google Glass. Desde luego, ellos han calculado que fabricar las gafas le cuesta a Google menos de 300 dólares, algo que es obvio viendo los componentes con los que cuenta. Y por ello es lógico que el precio final que ellos estimen sea de 300 dólares, un precio que no solo sería rentable para Google, sino que además conseguiría que se vendieran una cantidad inmensa de estas gafas inteligentes.
Para que nos hagamos una idea de cuánto puede costarles fabricar las Google Glass, este instituto afirma que el proyector con el que cuentan las gafas para que estas cuenten con una imagen que nosotros veamos, cuesta entre 30 y 35 dólares, y es fabricado por Himax Display. Qué casualidad que Google anunciara hace unas semanas la compra de esta empresa por su parte, de manera que todavía sería más barata la fabricación de estas gafas inteligentes.
¿Subirá el precio por marketing?
Lo único que podría hacer que las Google Glass fueran más caras sería el marketing, el que quisieran convertirlo en un producto exclusivo, o al alcance de tan solo unos pocos, de manera que su valor en el mercado aumente, y su valor como producto también sea superior, incluso aunque a nivel de tecnología no sea más cara que esos 300 dólares. En cualquier caso, para esto aún habrá que esperar. Google puede optar por convertirlas en exclusivas, o por convertirlas en un producto que pueda llevar todo el mundo.
De 1.500 a 300 dólares: contexto y costes

El precio de 1.500 dólares correspondía a una edición para desarrolladores con soporte directo y hardware aún en evolución; no era una tarifa pensada para el gran público. Si Google aplica su estrategia de vender casi a precio de coste (impuestos aparte) y optimiza la cadena con proveedores como Himax Display, la barrera de los 300 dólares encaja con el desglose por componentes y economías de escala.
Fuentes del sector apuntaban además a que el cristal/proyector era el módulo más caro (30–35 dólares), por lo que la clave para bajar el PVP está en integrar y negociar mejor el resto del BOM, así como en decidir qué margen y qué posicionamiento de marca desea Google en el lanzamiento de consumo.
Viraje a Enterprise: especificaciones y precios profesionales

Tras la primera etapa, Google orientó el proyecto a entornos profesionales con versiones Enterprise que incorporaron 2 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento, cámara de 5 MP, vídeo 720p y un procesador Intel Atom optimizado. La batería de 780 mAh apuntaba a unas dos horas de streaming y una jornada de usos mixtos.
Se mejoró la ergonomía: montura extraíble, patillas plegables, cable de carga flexible con conector magnético y, por privacidad, un LED frontal que indica si se está grabando. Hubo versiones con software limitado y completo con licencias vitalicias, con precios orientativos desde 1.500 a 2.500 euros y contratos de soporte adicionales. En Iberia, la distribución corrió a cargo de Streye.
Aplicaciones y casos de uso reales

En el plano software, socios como Streye ofertaron soluciones listas para producción: Enterprise (videocolaboración y teleasistencia), Checkr (listas guiadas paso a paso), Alert (notificaciones críticas), Logistic (escaneo de códigos) y File (fotos/vídeos en la nube). Estos flujos demostraron baja latencia y utilidad en manos libres.
Ejemplos prácticos: peritaje de vehículos capturando pruebas directamente al sistema corporativo, o formación médica con cirujanos que retransmiten operaciones y crean guías replicables. El visor, ligeramente desplazado del eje de visión, permite consultar datos sin perder el contexto del entorno.
Privacidad, aceptación y cambios de rumbo

En paralelo, la compañía exploró nuevos factores de forma AR, integraciones con móviles y reorientó recursos hacia iniciativas de investigación en wearables —incluyendo proyectos como Bard—, manteniendo viva la investigación en wearables y posibles accesorios como anillos inteligentes.
Mercado y alternativas que presionan el precio

Proyecciones de firmas como IHS y el Instituto Topológico auguraron que los wearables de cabeza pasarían de unos 1.200 millones a más de 18.300 millones en ingresos en pocos ciclos, con estimaciones de millones de unidades en circulación. Ese contexto justifica una estrategia agresiva de precio para captar masa crítica.
También surgieron alternativas como GlassUp: gafas con enfoque de notificaciones, pantalla monocromo 320×240 proyectada en la lente, apenas 65 gramos, Bluetooth LE, sensorística completa y sin cámara; anunciaron un precio cercano a 300 dólares y un lanzamiento previsto para marzo, empujando al segmento a competir en coste y privacidad.
Si Google prioriza volumen y ecosistema, un PVP alrededor de 300 dólares es plausible; si apuesta por exclusividad y márgenes, el precio tenderá al alza. La balanza dependerá de la madurez del software, las alianzas con fabricantes y la sensibilidad del público ante la privacidad.

