Decir que las Google Glass son uno de los proyectos más ‘mimados’ por parte de los de Mountain View no se aleja demasiado de la realidad. Conscientes de que se trata de un dispositivo ‘rompedor’, llamativo e innovador, en el gigante estadounidense se está trabajando a conciencia por conseguir que la versión definitiva de las gafas inteligentes que llegue al público en general no sólo sea un producto redondo, sino que responda también a las expectativas generadas. En este sentido han hecho públicas unas imágenes con el nuevo aspecto de las Google Glass, aunque esa nueva apariencia no parece ser la única novedad.
A través del perfil de Google Glass en Google+, la compañía afincada en el estado de California ha hecho públicas las imágenes que os ofrecemos a continuación. De ellas salta a la vista el auricular ‘mono’ que adorna el pabellón auditivo visible de ambos modelos, como principal novedad en comparación con las imágenes que habíamos visto hasta ahora del gadget. La parte negativa es que se trata de un accesorio opcional, con lo que al futuro usuario le tocará decidir si lo adquiere a parte o puede vivir sin él.
Google Glass: Un hardware “mejor”, nuevos colores y algunas otras novedades

Más allá de las imágenes, desde Google tampoco se ha detallado mucho más en lo referente a los cambios de esa supuesta versión 2.0 de las Google Glass. Tan sólo han afirmado al respecto que el hardware del dispositivo será “mejor”. La nueva versión llegará a finales de año a los afortunados ‘Exploradores’ que ya están disfrutando de las gafas inteligentes de los de Mountain View y de cuya experiencia se valen para realizar no sólo las mejoras que implementarán en el producto final, sino también para montar vídeos como el que utilizaremos para cerrar el presente artículo.
Por otro lado, sí conocemos algunos otros detalles como que la nueva versión de las Google Glass contará con una línea de colores más amplia, será compatible con gafas graduadas o que los ‘Exploradores’ podrán invitar a un número máximo de tres amigos para que puedan probar las gafas inteligentes del gigante estadounidense desde finales de año. Eso si, los amigos invitados tendrán que adquirir las gafas, así que si estábais pensando en la posibilidad de que fuese el regalo navideño estrella lo mismo resulta que no es el más adecuado.
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Fuente: Google Glass (1 y 2) Vía: AndroidAuthority.
Actualizaciones de software que marcaron el camino: XE8, XE9 y XE10

Durante su etapa de pruebas, Google impulsó un ciclo de actualizaciones frecuentes identificado internamente como XE (Explorer Edition). Paquetes como XE8, XE9 y XE10 introdujeron mejoras clave: funciones de HDR en fotografía, dictado de pies de foto por voz, optimizaciones de batería y rendimiento, así como un mayor soporte para aplicaciones de terceros.
Estas mejoras se acompañaron de la apertura de una especie de “boutique” de apps y la llegada de integraciones populares, como clientes para redes sociales y servicios informativos. Ese ecosistema, aunque incipiente, consolidó experiencias esenciales: notificaciones contextuales, captura multimedia manos libres y navegación asistida en tiempo real.

Hardware clave de la etapa Explorer

- Procesador: plataforma móvil de doble núcleo orientada a bajo consumo.
- Memoria: configuraciones que evolucionaron de 1 GB a 2 GB en las revisiones.
- Almacenamiento: 16 GB con sincronización en la nube y espacio disponible para usuario.
- Conectividad: WiFi b/g y Bluetooth para enlazar con el smartphone.
- Cámara: sensor de 5 MP con grabación a 720p.
- Sensores: giroscopio, acelerómetro, brújula, luz ambiental y proximidad para interacción gestual y contexto.
- Audio: sistema de conducción ósea y soporte para un auricular mono opcional.
- Controles: panel táctil en la patilla y comandos de voz tipo “Ok, Glass…”.
Del consumo al entorno profesional: Enterprise Edition

Tras su fase en consumo, el proyecto se reorientó a casos de uso empresariales con una edición específica que priorizaba autonomía, fiabilidad y ergonomía. Esta variante adoptó un conjunto técnico más moderno —con plataforma especializada para realidad extendida— e integró mejoras en cámara y conectividad (incluyendo WiFi, Bluetooth y USB-C), con la mirada puesta en logística, fabricación, inspecciones, mantenimiento y asistencia remota.
El software corporativo habilitó flujos como listas de verificación, procedimientos paso a paso, revisión de fotos y vídeos, y servicios de videoconferencia manos libres (por ejemplo, Meet on Glass). Con el tiempo, Google comunicó el fin de la comercialización de esta edición y un periodo limitado de soporte; desde entonces las gafas pueden seguir usándose en organizaciones que ya las tenían, aunque sin nuevas actualizaciones y con apps propias sujetas al mantenimiento de cada proveedor.
Privacidad, precio y normativa: el gran debate

La convivencia entre un dispositivo siempre listo para grabar y los espacios públicos disparó conversaciones sobre privacidad y usos aceptables. Se añadieron indicadores de captura (LED) y pautas de buenas prácticas, pero el debate caló en empresas, instituciones y legisladores. A ello se sumaron factores como precio alto en los primeros ciclos, autonomía limitada en uso intensivo y el impacto de un diseño reconocible que dificultaba pasar desapercibido.

Con todo, la experiencia acumulada dejó aprendizajes sólidos: interfaz heads-up útil para tareas críticas, valor del hands-free en operaciones de campo y necesidad de un marco claro de transparencia y consentimiento.
Qué queda vivo hoy y hacia dónde apunta Google
Aunque Google cerró la venta de su edición empresarial y limitó su soporte, el conocimiento técnico y de producto no se ha perdido. La compañía sigue impulsando realidad aumentada a través de su ecosistema: Android, Android XR para experiencias inmersivas, Google Lens como capa útil de visión por computador, y colaboraciones de hardware con socios estratégicos para gafas y visores. La hoja de ruta actual del sector prioriza dispositivos más ligeros, con mayor autonomía, óptica más natural y una IA contextual capaz de entender y asistir en tiempo real.

Competencia y reactivación del mercado
El panorama de las smartglasses ha cobrado nuevo impulso con actores que apuestan por monturas discretas, control por voz y gestos, y asistentes con IA integrados. Algunas propuestas exploran proyección en el cristal y brazaletes que detectan microgestos de la mano para ampliar la interacción. También se ha demostrado demanda para gafas “conectadas” orientadas a creación de contenido y consulta de información sin sacar el móvil, un puente natural hacia la RA plenamente superpuesta.

La historia de Google Glass prueba que el “timing” y la experiencia de usuario son decisivos. Hoy confluyen mejores chips de RA, ópticas refinadas, modelos de IA más capaces y regulaciones más maduras. Ese cóctel, unido a casos de uso reales en empresa y consumo, abre la puerta a una nueva generación de gafas más útiles, discretas y aceptadas socialmente.
Con un legado de innovación, un ecosistema de software potente y alianzas en marcha, el proyecto de gafas inteligentes de Google deja una base valiosa sobre la que construir; el sector evoluciona hacia dispositivos ligeros, conectados y asistidos por IA que aprovechan lo aprendido de Glass para dar el salto definitivo.
