La de vueltas que da la vida, es lo que estarán pensando algunos que estén al tanto de las últimas noticias relacionadas con el mundo de las Google Glass. Y es que, la división de Google Glass ha pasado a independizarse de Google X, y es un exejecutivo de Apple el que se hace cargo de dicha división. La supervisión estratégica recae en Tony Fadell y el liderazgo operativo se ha vinculado a perfiles como Ivy Ross para convertir la idea en producto.
De Apple a Google

No existen dos compañías americanas tecnológicas que sean de mayor nivel que estas dos, y no son muchos los que han tenido la oportunidad de trabajar en las dos compañías, y como ejecutivos. Tony Fadell sí lo ha conseguido. Se trata de uno de los ejecutivos de la compañía de Cupertino que dejó su cargo como consecuencia de su relación, no especialmente buena, con Scott Forstall, el que más tarde abandonó también Apple como consecuencia de su mala relación con Jony Ive. clave en la historia del iPod y en la creación de productos de consumo que combinan diseño y software.
Tony Fadell fundó Nest, y lanzó el termostato inteligente, que incluso Apple tenía en su Apple Store. Nest, fue comprada por Google, y así es como Tony Fadell pasó a formar parte de Google. Su visión de hardware sencillo y funcional es la que Google busca trasladar a Glass para dar el salto del prototipo al mercado.
Google Glass ya no es Google X

Google X es el laboratorio de innovación y desarrollo de la compañía, y por ello formaba parte de este laboratorio. La gran novedad reside en que Google Glass ya no forma parte de Google X. El movimiento se interpretó como una graduación: más foco, equipo propio y hoja de ruta de producto. Ya no es solo una innovación para Google, sino un lanzamiento que debe madurar para el mercado, con una división nueva y responsable de su evolución.
El responsable de esta nueva división es Tony Fadell, aunque lo que nos interesa es el hecho de que las Google Glass ya están cerca. Su lanzamiento ya se consideró inminente, y se podía esperar en cualquier momento. Y todo cuando en su momento se barajó la opción de que el proyecto de las Google Glass hubiera finalizado y se hubiera liquidado. Fadell, sin embargo, dejó claro que debían volver a la mesa de diseño para repensar por completo el dispositivo y su software.
La llegada de Fadell supuso aire fresco: no se hablaría de fechas cerradas y el producto no se mostraría hasta que estuviera listo para impresionar, no como un simple gadget para entusiastas. A nivel de estrategia, Ivy Ross asumió el liderazgo operativo con Fadell como paraguas ejecutivo, integrando lo aprendido del programa Explorer.
- Rediseño completo del hardware y revisión del sistema para adaptar la experiencia al usuario final.
- Diseños más ligeros y discretos, incluso en formato acoplable a monturas existentes.
- Mejoras de robustez (resistencia y gestión térmica) y mayor autonomía para usos intensivos.
- Plataforma más capaz con chip de nueva generación, y alianzas con marcas como Luxottica e Intel.
Se acabó la Explorer Edition

Hasta el momento, estaba a la venta la Explorer Edition para todos los usuarios. Ahora eso se ha acabado y ya no estarán a la venta. Únicamente podrán pedir estar versión los desarrolladores acreditados que quieran desarrollar apps para las Google Glass. Eso significa que se acabó el proceso de venta, y que ya solo se podrán comprar cuando se lance la nueva versión. Probablemente aún habrá que esperar unos meses todavía para que sean lanzados, aunque también podría ser inminente. El programa Explorer, con precio en torno a 1.500 $, cumplió su cometido: aprender qué funciona y qué no.
Desde entonces, el mensaje ha sido claro: no más betas públicas hasta que el producto cumpla con la propuesta de valor. Paralelamente, Google reequilibró recursos en su ecosistema de wearables (como los relojes), una decisión sensata en un mercado altamente competitivo y cambiante.
También se abordaron los obstáculos legales y de privacidad detectados en espacios públicos, y se reforzó el enfoque hacia escenarios donde Glass aporta productividad inmediata: fábricas, logística, salud o campo técnico. Esa línea derivó en una apuesta empresarial (Enterprise Edition) con cuerpos más resistentes, mejor autonomía y opciones de montaje más versátiles.
Con el tiempo, la venta directa de esa línea profesional se detuvo y el soporte oficial quedó acotado, pero la experiencia acumulada no se perdió: nutre el desarrollo de nuevas gafas de realidad aumentada y la integración con socios del sector. Mientras, el aprendizaje del Explorer Program confirmó que para escalar se debe priorizar comodidad, autonomía, privacidad y un ecosistema de apps solvente.

Google Glass bajo la dirección de Tony Fadell significó pausar, rediseñar y reenfocar: menos prisa por exhibir prototipos y más obsesión por entregar un producto que, ya sea en consumo o en empresa, aporte valor real y supere los retos de adopción, precio y privacidad que marcaron su primera etapa.
