Las Google Glass llevan existiendo desde hace tiempo, cuando los de Mountain View las anunciaron por primera vez. Desde entonces, las hemos visto en eventos para el público, en encuentros para desarrolladores y en multitud de titulares. Ahora, las Google Glass se han podido comprar en determinados momentos sin invitación, con disponibilidad inicialmente limitada. Eso sí, en su fase abierta el acceso se concentró solo en Estados Unidos.
Se decía que las Google Glass iban a estar a la venta para el público de forma general. Resulta llamativo que Google llegara a abrir la compra sin necesidad de invitación durante una ventana concreta. Si intentas ir a la tienda oficial Glass Store desde fuera del país habilitado, verás un formulario de registro para añadirse a la lista de espera para comprar las Google Glass Explorer Edition. Solo se vendían a usuarios de Estados Unidos, residentes en el país americano y mayores de 18 años.
Su precio es lo que sorprende, pues costaban 1.500 dólares en ese acceso abierto. Es lo mismo que se pedía en los periodos de compra especiales en los que cualquier usuario, con invitación o sin ella, podía hacerse con las gafas inteligentes. Parece que aquello fue una prueba de la plataforma y del mercado ante la posibilidad de conseguir unas Google Glass. El precio no gustó, ya que se había hablado de un posible ajuste a cifras cercanas a 500 euros de cara a un lanzamiento comercial más amplio. Aunque no se descarta una rebaja, es poco probable que suceda de inmediato para no perjudicar a quienes ya las compraron. Lo más razonable es que aparezca una versión más económica o que el salto a mercados internacionales llegue con otro planteamiento. En cualquier caso, que se ofrecieran a 1.500 dólares hace poco creíble que se pudieran vender por 500 euros en ese mismo momento.
[Actualización]: Aunque en España nunca se tuvo acceso directo a la tienda, Google confirmó que el cambio que se produjo en la tienda oficial de las gafas inteligentes no era permanente, sino un ajuste provisional para quienes tuvieron problemas al cerrar el pedido en una de esas ventanas de compra. En ese momento las gafas quedaron fuera de stock. Esto reabrió la opción de un lanzamiento más amplio y, sobre todo, la posibilidad de un precio más competitivo en futuras iteraciones.
Comprar: Glass Store.
Qué son y cómo funcionan
Google Glass es un dispositivo de realidad aumentada en formato de gafas que muestra información en un miniprisma frente al ojo. La primera generación (Explorer) integró un procesador OMAP 4430 de doble núcleo, memoria de 1 GB que posteriormente pasó a 2 GB, y almacenamiento de 16 GB con sincronización en la nube. Su conectividad incluía Wi‑Fi 802.11 b/g y Bluetooth, y la pantalla recomendada para desarrolladores era de 640 × 360 píxeles.
En sensores, incorporaba acelerómetro, giroscopio, magnetómetro (brújula), sensor de luz ambiental, de proximidad y otros orientados a la detección de movimiento. La cámara era de 5 MP con vídeo 720p, y el audio se servía mediante conducción ósea (con soporte posterior de auriculares). La montura de titanio era ligera (en torno a 50 g), con almohadillas nasales ajustables y un panel táctil lateral para interactuar mediante toques y deslizamientos.
Interacción, software y apps

La experiencia se apoya en comandos de voz y gestos táctiles. El clásico “Ok, Glass” activaba la escucha para ejecutar órdenes como “haz una foto”, “graba un vídeo”, “guíame hacia…”, “envía un mensaje a…”. Además, el gesto de inclinación de cabeza podía despertar la interfaz sin usar las manos, ideal en movimiento.
En software, Google liberó la Mirror API para que los desarrolladores crearan “Glassware” con contenidos informativos y acciones rápidas. En sus primeros términos, no se permitía incluir publicidad ni exigir pagos dentro de las apps. Junto a herramientas propias (Maps, Gmail, Google+ en su día), surgieron apps de noticias, edición de fotos, salud y redes sociales.
Casos de uso reales

La propuesta de valor brilló en entornos profesionales. Se retransmitieron intervenciones quirúrgicas con fines docentes, con médicos colaborando en remoto. En aviación, escuelas de pilotos emplearon Glass para listas de verificación y flujos de trabajo. Las gafas mostraban instrucciones paso a paso sobre el campo de visión, liberando las manos para tareas técnicas.
Con el tiempo, el foco se afianzó en logística, fabricación y sanidad, donde aporta eficiencia: escaneo de códigos QR, checklists, asistencia remota, alertas en tiempo real y documentación visual de procesos, todo sin apartar la vista del trabajo.
Privacidad, percepción pública y normas

El dispositivo encendió el debate sobre privacidad: la posibilidad de grabar en espacios públicos o privados sin consentimiento generó inquietud social y la reacción de algunos establecimientos. Surgieron etiquetas despectivas hacia los usuarios intensivos y proliferaron políticas de uso y señales para indicar cuándo una cámara está activa (por ejemplo, LEDs visibles), además de recomendaciones para el buen uso en espacios sensibles.
Desde el ángulo de seguridad, se señalaban riesgos como el hackeo, la manipulación mediante códigos QR maliciosos o el acceso indebido a contenidos captados. Esto impulsó mejores prácticas: almacenamiento local cuando procede, sistemas operativos endurecidos, permisos granulares para sensores y cámara, reportes de incidentes y formación previa a usuarios.
Evolución a Enterprise y el presente de la RA
Tras su etapa Explorer, Google reorientó Glass al ámbito corporativo con Enterprise Edition y más tarde Enterprise Edition 2, que dio un salto con el Snapdragon XR1, 3 GB de RAM, 32 GB de almacenamiento, cámara de 8 MP, USB‑C, Bluetooth 4.1/5.0 y carga magnética, además de soporte para Android y gestión empresarial. Aunque la comercialización terminó más adelante, dejó una base sólida: casos de éxito en DHL, AGCO o Boeing apuntalaron ganancias de productividad.
En paralelo, Google ha seguido impulsando la realidad extendida: plataforma Android XR en colaboración con fabricantes de hardware, integración de IA conversacional para dotar de contexto las experiencias manos libres y avances en pantallas microLED tras adquisiciones estratégicas. También se han explorado alianzas con marcas de moda y mejoras en compatibilidad con lentes graduadas para facilitar la adopción.
Ecosistema y alternativas
El mercado no gira en torno a un solo actor. Entre las alternativas y complementos destacan OrCam MyEye (asistencia visual), Spectacles de Snapchat (captura social), EyeTap (cámara integrada), Google Lens y Google Goggles (reconocimiento visual), así como Microsoft HoloLens o la propia ropa tecnológica orientada a contextos industriales y de capacitación. Todo ello da forma a un ecosistema de realidad aumentada y mixta cada vez más maduro.
La apertura temporal de compra para el público general a un precio elevado, las dudas sobre privacidad y el giro posterior al mundo empresarial han convertido a Google Glass en un caso de estudio. Aun así, las lecciones aprendidas, los éxitos en entornos profesionales y el empuje de plataformas XR e IA mantienen vivo el objetivo: información relevante, en el momento oportuno, sin usar las manos.

