Se acaba de conocer que Novartis ha firmado un acuerdo de colaboración con la compañía de Mountain View para desarrollar la fase final de las lentillas inteligentes de Google. De esta forma, este nuevo producto “inteligente” estaría cerca de ver la luz para el mercado final, algo que algunos no veían muy cercano.
Y esta noticia no deja de sorprender justo ahora, ya que como te anunciamos en AndroidAyuda, Babak Parviz, líder del desarrollo de este producto en Google, anunció que dejaba esta compañía para recalar en Amazon. Mucha casualidad parece, ¿verdad?
El caso es que las lentillas inteligentes de Google se dieron a conocer y, lo que se sabe por el momento, es que estas incluyen diferentes sensores que no son invasivos para el usuario que permiten recoger información del estado de salud de este. Un ejemplo es la posibilidad de estudiar la composición del líquido del lagrimal e, incluso, se puede llegar a conocer el nivel de glucosa que hay en la sangre (ideal para diabéticos, que podrán estar controlados de una forma mucho más continuada con gran comodidad).
Novartis, la gran aliada

Pues sí, según se ha podido conocer, Novartis es la compañía que ha alcanzado un acuerdo para licenciar la tecnología de las lentillas inteligentes de Google y, utilizando a su filial oftalmológica Alcon, desarrollará todos los procesos y protocolos para que estas sean un producto comercial. Por cierto, que también Sergey Brin ha comentado y confirmado la colaboración.
La farmacéutica ha señalado que el objetivo es combinar la miniaturización electrónica y el saber hacer en software de Google con la experiencia de Novartis en dispositivos médicos y farmacéutica. No se han comunicado detalles financieros y, como es habitual en dispositivos sanitarios, la comercialización queda sujeta a aprobaciones regulatorias en distintos mercados.
El caso es que la propia Novartis ha indicado que las lentillas inteligentes de Google podrían ser un producto que fuera mucho más que un simple medidor de la glucosa en la sangre, ya que ven opciones claras de que estas puedan “restaurar el autoenfoque del ojo natural” mediante el uso de aplicaciones avanzadas en el propio ojo, por poner un ejemplo. De hecho, la compañía sitúa su interés en ayudar a personas con presbicia e incluso en el desarrollo de lentes intraoculares para abordar ciertos casos de cataratas.
En el frente metabólico, la idea es ofrecer una monitorización continua y mínimamente invasiva de glucosa a través de la lágrima, enviando los datos a un dispositivo externo (como el móvil) para que paciente y médico puedan actuar con mayor rapidez. Algunas propuestas de diseño contemplan alertas LED discretas en la propia lentilla si los niveles superan umbrales configurados, mejorando la prevención de picos.
Además de los sensores, estas lentes integrarían microchips y antenas de tamaño microscópico. La energía podría recibirse de forma inalámbrica mediante un elemento imperceptible para el ojo; incluso se ha barajado el uso de un lector externo (por ejemplo, en unas gafas o accesorio vestible) capaz de activar la plataforma de detección cuando sea necesario, optimizando consumo y precisión. La textura blanda de la lente y su diseño buscan no distorsionar la visión ni causar irritación.
Para ampliar su utilidad, también se han estudiado posibilidades como integrar sensores adicionales (temperatura, compuestos ambientales) que ayuden a contextualizar el estado del usuario. Aunque estas funciones están en evaluación, ilustran el potencial de la plataforma para la salud digital.
Cómo funcionan y qué pueden aportar
La base tecnológica se apoya en sensores no invasivos incrustados entre capas de hidrogel que analizan el fluido lagrimal, transmitiendo lecturas a un receptor cercano. El ecosistema contemplado por Novartis y Google (hoy, con la división de ciencias de la vida bajo el nombre de Verily) pasa por aplicaciones móviles, cuadros de mando clínicos y alertas configurables, siempre con especial atención a la privacidad de los datos.
Entre los beneficios esperados destacan: control más constante y cómodo de la diabetes sin pinchazos, recuperación de la capacidad de enfoque en vista cansada, y mejores resultados clínicos al reducir tiempos de reacción. Para profesionales, la disponibilidad de datos en tiempo real abre la puerta a telemonitorización y ajustes de tratamiento más precisos.
En el camino hacia el mercado, la colaboración ha explorado la validación en entorno real y la calibración entre señales de lágrima y sangre, aspecto clave para garantizar que la lectura sea fiable en distintos escenarios (actividad física, sequedad ocular, uso prolongado).
Estado del proyecto y retos pendientes
Novartis ha reconocido fases de desarrollo con cuellos de botella técnicos que han requerido más investigación conjunta con Verily. Sin un calendario público definitivo para nuevas pruebas, la prioridad es asegurar seguridad, precisión y confort antes de expandir pilotos y acercar un lanzamiento comercial.
Aun así, la colaboración se mantiene y el proyecto no está parado: se trabaja en mejorar la robustez de los sensores, la estabilidad del suministro energético inalámbrico y la integración con plataformas de salud conectada. Más allá de las lentillas, el paraguas de Alphabet ha impulsado iniciativas como dispositivos de monitorización médica en muñeca y acuerdos en bioelectrónica con la industria, que refuerzan el contexto de innovación en el que encaja esta lente.
Evidentemente este es un proyecto a largo plazo, por lo que no se debe esperar que en breve se puedan ver las lentillas inteligentes de Google plenamente funcionales. Eso sí, veremos si la “voz cantante” en este proyecto la llevan los de Mountain View o Novartis, ya que como hemos indicado antes el responsable del proyecto en Google ya no está y, quizá, lo que se ha hecho es trasladar a la segunda compañía el trabajo más importante ahora. Eso sí, lo que está muy claro es que el desarrollo de estas lentes de contacto no está parado, ni mucho menos.
La suma de electrónica miniaturizada, ciencia de materiales y experiencia clínica sitúa a estas lentillas como una de las apuestas más ambiciosas de la oftalmología digital. Si las validaciones confirman su rendimiento y se superan los retos técnicos y regulatorios, podrían convertirse en una herramienta cotidiana para pacientes y médicos, tanto en gestión de la diabetes como en corrección de la visión cercana.
Fuente: Novartis.
