Tras presentar su smartphone de referencia, Google centra sus esfuerzos en su siguiente gran producto: las Google Glass. La compañía prepara una nueva versión de sus gafas inteligentes que mantiene el espíritu del proyecto original pero apunta a un lanzamiento más maduro y mejor perfilado.
Google ha organizado eventos para desarrolladores en los que participan quienes trabajan en apps para Glass. Se esperan novedades tanto en hardware como en accesorios, así como avances de proyectos internos que todavía no se han mostrado al público. El objetivo es impulsar un ecosistema que compita con otros wearables y desgaste a rivales como los primeros relojes inteligentes que apenas lograron tracción en sus inicios.
Con la senda marcada por las ediciones para desarrolladores, la previsión es que las gafas lleguen al mercado con un enfoque claro: más funciones listas desde el primer día, un catálogo de apps útil y una estrategia de accesorios que permita usarlas con monturas graduadas o de sol sin comprometer la ergonomía.
El precio será la clave
Uno de los focos informativos será el precio de lanzamiento. La versión inicial para desarrolladores tuvo un coste elevado, pero las expectativas apuntan a una etiqueta más contenida en la versión comercial. Incluso en nuevas tandas para testers, es razonable esperar cifras más cercanas a un producto de consumo que a un prototipo.

Especificaciones y sensores confirmados
Glass debutó con una base técnica sólida: SoC OMAP 4430 de doble núcleo, 1 GB de RAM (ampliada después a 2 GB en unidades recientes), 16 GB de almacenamiento sincronizados con la nube, Wi‑Fi 802.11 b/g y Bluetooth. Su pantalla tipo HUD sugerida a 640×360 ofrece información contextual sin bloquear la visión. La cámara alcanza 5 MP con vídeo 720p, y la batería está pensada para un día de uso con advertencia: grabar vídeo o usar videollamadas reduce su autonomía.
En sensores, integra acelerómetro, giroscopio, magnetómetro, sensor de luz ambiental, proximidad y orientación, además de mediciones de rotación y aceleración lineal. El sonido se transmite mediante conducción ósea, con opción de auriculares específicos en versiones posteriores. El marco de titanio y las almohadillas nasales ajustables mejoran el ajuste; el peso ronda los 50 g.

Control por voz y gestos: qué puedes hacer
Glass se activa con comandos de voz—el clásico “Ok, Glass”—y responde a gestos sobre la superficie táctil lateral. Permite hacer fotos, grabar vídeo, videollamadas, enviar mensajes, navegar y recibir indicaciones de mapas sin usar las manos. Las actualizaciones añadieron funciones como capturar fotos con un guiño y subir vídeos en segundo plano.
En ergonomía, se oficializó la compatibilidad con cristales graduados y monturas específicas (modelos como Classic, Bold, Edge, Active, Curve, Thin y Split) con precio de entrada alrededor de 225 dólares. También se incorporó un auricular por cable para mejorar llamadas y música, y se incrementó la potencia del procesador aproximadamente un 10% para soportar versiones más modernas de Android.

Apps, API y ecosistema
Glass utiliza un sistema basado en Android con una API (como Mirror) que alentó a los desarrolladores a crear apps sin publicidad ni cobros directos en las primeras fases. Existen integraciones con Google Maps, Google+ y Gmail, además de terceros que lanzaron apps de noticias, edición de fotos, medicina y redes sociales. La plataforma también se benefició de SDKs de realidad aumentada como ARCore para experiencias contextuales.
Casos reales de uso y debate público
Las Glass han servido para showrooming, reservas en restaurantes y chequeo de email en movimiento, pero brillan en entornos profesionales: transmisión de cirugías en directo para formación y colaboración remota, asistencia a pilotos con listas de verificación, y domótica (abrir puertas o encender luces) mediante integración con plataformas del hogar. Estos hitos convivieron con debates sobre privacidad: grabaciones encubiertas e incertidumbre regulatoria llevaron a que algunos locales restringieran su uso.
De prototipo a empresa: homologación, marcos y Enterprise
Las unidades de consumo en pruebas se homologaron según normativa europea y ganaron accesorios oficiales. Propietarios iniciales pudieron actualizar a nuevas revisiones, mientras los desarrolladores recibían hardware con 2 GB de RAM en lugar de 1 GB (sin actualización posible para modelos previos). Con el tiempo, Google dirigió el foco al mercado profesional con Glass Enterprise, mejorando conectividad (Bluetooth 4.1), sensores, cargador magnético y marcos más flexibles. La generación más reciente para empresas integró plataformas como Snapdragon XR, habilitando visión por computador, traducción de idiomas en tiempo real y transcripción en HUD que facilitan la comunicación, incluida la de personas con pérdida auditiva.
En esta etapa, compañías de logística, fabricación o sanidad reportaron mejoras de productividad gracias al trabajo manos libres y al soporte remoto. Aunque Google ha llegado a interrumpir la fabricación de iteraciones empresariales concretas manteniendo el soporte por un periodo acotado, la línea de trabajo en realidad aumentada y la competencia sigue activa y orientada a casos donde Glass aporta más valor que un móvil.
La propuesta de Glass ha evolucionado desde un concepto de consumo aspiracional hacia una herramienta profesional con ventajas claras en flujos de trabajo complejos. Si el precio acompaña y el ecosistema de apps sigue creciendo, su nueva versión puede afianzar por fin el sitio de las gafas inteligentes en la vida cotidiana y, sobre todo, en la empresa.
