Si bien es cierto que lleva ventaja sobre el resto, Google Wallet no será el único sistema de pago para dispositivos móviles que aparecerá en el mercado. Y, un buen ejemplo de ello, es que en Europa dos compañías están desarrollando el suyo propio de forma común: MasterCard e ING, y por lo que se ha podido conocer quieren presentar batalla en funcionalidades y compatibilidad.
Es más, según se ha podido conocer las pruebas del sistema se comenzaron en el mes de octubre, pero se ha anunciado su llegada de forma oficial ahora, según ha indicado Jorn Lambert de MasterCard. Según este mismo directivo, lo que se busca es un sistema confiable con el que los usuarios estén seguros para tener la mejor experiencia de compra móvil posible. Lo que es seguro es que, visto el éxito que está teniendo Google Wallet en EEUU, nadie quiere “perder el tren” y busca posicionarse de la mejor forma posible.
Se podrá utilizar NFC o no… según el dispositivo
El uso de este sistema de pago no es rompedor y lo que busca es la mayor compatibilidad posible. Por ello, existirán dos versiones: una para los dispositivos compatibles con NFC, lo que confiere seguridad y adaptación a la tecnología que apunta a convertirse en un estándar, y otra opción para modelos que no incluyen dicha posibilidad. Lo interesante es que, además, es el usuario quien elige cuál de los dos sistemas desea utilizar mediante una aplicación específica (denominada PayPass App).
Si se utiliza la tecnología NFC, el protocolo es el habitual: se realiza la compra, se selecciona el método de pago -en este caso con NFC-, se envía la información y, finalmente, se introduce un número PIN para confirmarla (incluso, este último paso podría no realizarse si la seguridad lo permite). Aquí, nada nuevo.
En el caso de utilizarse teléfonos o tablets que no incluyen NFC, e incluso un PC, el protocolo es similar. Pero, en este caso, cuando se envía la información se genera un código QR personalizado que se recibe en el dispositivo y, al pasarlo por un lector para pagos, se realiza la transacción (aquí el uso de un PIN es opcional).
Por lo tanto, existe una variante europea a Google Wallet que la han creado MasterCard e ING. Su funcionamiento es sencillo como se ha podido ver y, además, ofrece la mayor compatibilidad posible. Veremos qué acogida tiene en el mercado, pero ciertamente opciones tiene. Al menos, las mismas que las del creador de Android.
Requisitos y compatibilidad del pago con móvil
Para pagar con el móvil conviene confirmar que el teléfono dispone de NFC (revisando ajustes o el icono en la barra rápida), instalar una app compatible y vincular tarjetas. El comercio debe contar con datáfono contactless, tecnología extendida que permite usar el móvil igual que una tarjeta sin contacto.

Apple Pay, Google Pay y la app de ING
En entornos iOS, ING permite pagar con Apple Pay desde la app Wallet; en Android es posible usar Google Pay y la propia app de ING. El móvil debe estar desbloqueado y, según el importe y la entidad, puede requerirse PIN o biometría para autorizar la operación en tiendas físicas u online.
Click to Pay de Mastercard e ING: tokenización y EMVCo
ING facilita el alta en Click to Pay de Mastercard desde su web o app para pagar sin teclear datos de tarjeta. Las transacciones se protegen con tokenización y se apoyan en los estándares EMVCo, siendo compatibles con las principales redes. El resultado es una experiencia fluida, segura y reconocida por los comercios online.
Bizum y seguridad adicional en ING
Además, ING integra Bizum para enviar y recibir dinero al instante, pagar compras online y gestionar suscripciones. El alta se realiza desde la app, sin comisiones, con límites operativos y la posibilidad de portar el número si ya se usa en otro banco. Para reforzar la protección, la entidad incorpora SOS Fraude (bloqueo inmediato de movimientos ante sospechas) y el servicio “¿Quién me llama?” para verificar llamadas del banco.
La propuesta conjunta de Mastercard e ING combina NFC, QR, pagos en un clic y herramientas de seguridad para cubrir compras físicas, online y entre personas. Su enfoque en compatibilidad, estándares de la industria y control por parte del usuario la sitúa como una alternativa sólida frente a otros sistemas consolidados.
