El fin de las redes 2G y 3G y su impacto en la conectividad

  • Los operadores globales están desactivando las redes 2G y 3G para liberar frecuencias y optimizar la implantación de 4G y 5G.
  • Millones de dispositivos IoT y sistemas de seguridad, como el eCall de los vehículos, corren el riesgo de quedar obsoletos.
  • En España y Europa, el apagón progresivo se extenderá mayoritariamente entre 2026 y 2030, variando según el operador.
  • La solución pasa por migrar a tecnologías modernas y eficientes como NB-IoT, LTE-M y VoLTE.

Torre de telecomunicaciones moderna bajo un cielo azul despejado, representando la infraestructura de red 5G y 4G.

Seguramente hayas notado que tu smartphone vuela con el 5G, pero mientras nosotros disfrutamos de velocidades vertiginosas, hay un drama silencioso ocurriendo en las entrañas de la conectividad global. Estamos asistiendo al desmantelamiento progresivo de las redes 2G y 3G, esas tecnologías que fueron el pilar de los móviles en los noventa y principios de los dos mil, y que ahora están siendo enviadas al desguace para dejar espacio a lo nuevo.

Esto no es solo una cuestión de cambiar el móvil por uno más moderno. El verdadero problema reside en el mundo del Internet de las Cosas (IoT) y en dispositivos que no sabíamos que dependían de estas redes. Desde alarmas domésticas hasta sistemas de emergencia en coches, hay millones de aparatos que podrían quedar como simples pisapapeles tecnológicos si no se actúa a tiempo, creando una especie de efecto 2000 pero aplicado a la conectividad.

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¿Por qué se están apagando estas redes?

Colección de teléfonos móviles antiguos y obsoletos sobre una superficie de madera, simbolizando la era de las redes 2G y 3G.

La razón principal es que el espectro radioeléctrico es un recurso limitado y, sinceramente, carísimo. Mantener encendidas infraestructuras obsoletas es tirar el dinero y desperdiciar frecuencias que podrían aprovecharse mejor. Los operadores están liberando bandas, como la de 900 MHz y 2.100 MHz, para configurar los APN y tener datos móviles 5G y 4G, especialmente en zonas rurales donde la señal suele ser más caprichosa.

Además, las redes antiguas son mucho menos eficientes energéticamente y presentan vulnerabilidades de seguridad que hoy en día son inaceptables. Al migrar a tecnologías como LTE-M o NB-IoT, no solo ganamos velocidad, sino que conseguimos que las baterías de los sensores duren años en lugar de meses.

La situación en España y el resto de Europa

Conjunto de dispositivos inteligentes para el hogar, incluyendo sensores y cámaras, ilustrando el ecosistema del Internet de las Cosas (IoT).

En nuestro país, el proceso es gradual pero inevitable. La estrategia general es priorizar la desconexión de la red 3G, mientras que la 2G se mantiene un poco más de tiempo como red de seguridad. Según los planes actuales, el apagón total podría completarse entre 2026 y 2027, aunque algunas fuentes sugieren que podría alargarse hasta 2030 para proteger servicios críticos.

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  • Movistar tiene previsto cerrar el grifo de la 2G y 3G entre 2026 y 2027.
  • Orange ya ha empezado a retirar la 3G y planea decir adiós a la 2G a finales de 2026, aunque existen peticiones europeas para aguantar hasta 2030.
  • Vodafone ya ha eliminado la 3G y apunta a finales de 2026 o principios de 2027 para el cierre de la 2G.

Si miramos al resto del continente, el mapa es un mosaico. En Alemania, la 3G es ya historia desde 2021, y la 2G resistirá hasta 2028 o 2031 dependiendo del operador y el uso (IoT crítico). En Suecia, Noruega o Suiza, el proceso ha sido mucho más agresivo y ya han desactivado prácticamente todo para dar paso al 4G y 5G.

El gran dolor de cabeza: El sistema eCall y los coches

Pantalla de un sistema multimedia moderno en un coche realizando una llamada, representando la conectividad y el sistema eCall.

Aquí es donde la cosa se pone fea. El sistema eCall, esa función obligatoria en la UE desde 2018 que llama automáticamente al 112 tras un accidente grave, depende en muchos modelos antiguos de redes 2G y 3G. Se estima que unos 64 millones de vehículos podrían perder esta funcionalidad vital, lo que supone un riesgo real para la seguridad vial.

Para solucionar este marrón, se está implementando el NG-eCall, que utiliza redes 4G y 5G sobre el sistema IMS (IP Multimedia Subsystem). El problema es que no todos los coches pueden actualizarse. Algunos fabricantes permiten actualizaciones inalámbricas (OTA), pero otros requerirán el cambio físico del módulo de comunicación, algo que no suele ser gratuito ni sencillo.

Hombre utilizando un smartphone en un paisaje rural remoto con montañas al fondo, ilustrando la conectividad en zonas aisladas.
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Marcas como CUPRA ya están moviendo ficha. Los modelos más recientes ya usan servicios de eCall privados que no dependen de estas redes obsoletas, mientras que para los modelos fabricados entre 2022 y 2024 están buscando soluciones técnicas para evitar que el coche quede desconectado de los servicios de emergencia.

Impacto en el IoT y dispositivos críticos

No solo son los coches. Hay todo un ecosistema de dispositivos M2M que están en peligro. Si tienes un sistema de teleasistencia para mayores, una alarma conectada o un teléfono de emergencia en un ascensor, es muy probable que funcionen con 2G. Cuando la antena se apague, el dispositivo simplemente dejará de transmitir datos sin previo aviso.

Un error común es pensar que porque un dispositivo es 4G ya está salvado. Muchos equipos antiguos usan 4G para datos pero dependen de la 2G para la voz (porque no soportan VoLTE). Si el operador corta la 2G, las llamadas de voz y las alertas de emergencia dejarán de funcionar aunque el icono de 4G siga iluminado.

Tecnologías que vienen al rescate

Para que el mundo no se quede desconectado, existem alternativas diseñadas específicamente para el IoT que no consumen casi nada de energía:

  • NB-IoT (Narrowband IoT): Ideal para sensores fijos en sótanos o zonas de cobertura dificultosa.
  • LTE-M: Perfecto para dispositivos en movimiento, como rastreadores de activos o wearables, gracias a su soporte de roaming.
  • 5G: Reservado para aplicaciones que requieren latencia casi cero y un volumen de datos masivo, como la cirugía remota o los coches autónomos.

La clave para las empresas es revisar el hardware actual y migrar hacia módulos de comunicación modernos. Las tarjetas SIM actuales suelen ser compatibles con todas estas redes, por lo que el problema no está en el chip, sino en el módem del aparato.

El camino hacia la modernización implica que debemos auditar nuestro equipamiento tecnológico ahora mismo para evitar que servicios esenciales queden huérfanos de señal. La transición hacia el 4G, 5G y las redes de bajo consumo es el único modo de garantizar que la seguridad y la conectividad sigan funcionando sin sobresaltos cuando las antenas antiguas se apaguen definitivamente.


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