La plataforma de creación musical con inteligencia artificial Suno ha puesto en marcha su nueva generación de modelos, bautizada como v6, que llega con un cambio de estrategia importante: por primera vez, la compañÃa ha entrenado sus sistemas con catálogos licenciados por la industria discográfica. El movimiento supone un giro frente a las demandas por derechos de autor que han perseguido a la empresa desde sus inicios, y sitúa a Suno en una posición de colaboración con los sellos que antes la llevaron a los tribunales.
El lanzamiento, confirmado el 9 de septiembre de 2026, incluye tres variantes del modelo —v6, v6-wild y v6-mini— y un paquete de herramientas de edición que amplÃan las posibilidades creativas de los usuarios. La compañÃa ha anunciado además la retirada progresiva de sus sistemas anteriores, que quedaron en el centro de las disputas legales por el uso de material protegido sin autorización. Con este movimiento, Suno busca dejar atrás una etapa marcada por la controversia y consolidar un modelo de negocio basado en acuerdos con la industria musical.
Una suite de tres modelos para distintos perfiles de creador

La nueva generación de Suno se estructura en tres variantes con propósitos diferenciados. El modelo insignia, denominado simplemente v6, está disponible para los suscriptores de los planes Pro y Premier, y ofrece resultados pulidos y consistentes en todos los géneros musicales. La variante v6-wild, también de pago, apuesta por la exploración y la generación de resultados menos predecibles, orientada a creadores que buscan ideas nuevas o material bruto para desarrollar después. Por último, v6-mini es la versión gratuita y optimizada, pensada para todos los usuarios y descrita por la compañÃa como superior a cualquier modelo gratuito de la competencia.
Según ha explicado Jack Brody, director de producto de Suno, v6 ha sido entrenado desde cero con un nuevo conjunto de datos que no incluye el material utilizado en las versiones anteriores. Ese conjunto reúne contenido licenciado por Warner Music Group, BMG y Believe, además de datos aportados por los propios usuarios. La compañÃa no ha aclarado si la totalidad del material empleado está libre de contenido obtenido de forma dudosa, pero la colaboración con las discográficas cambia el origen declarado de parte de los datos de entrenamiento.
En las pruebas realizadas, las tres variantes muestran una mejora notable en la interpretación de géneros musicales. Instrucciones que antes producÃan resultados alejados del estilo solicitado, como hyperpop o krautrock, ahora se ajustan mucho mejor a los rasgos superficiales de cada género. Sin embargo, el sistema sigue teniendo dificultades cuando se le pide que reproduzca fallos deliberados, como interpretaciones desafinadas o fuera de tono. Incluso al insistir con indicaciones que piden un piano tocado de forma torpe o voces monótonas, v6 continúa entregando piezas con perfección armónica y rÃtmica.
Edición por chat, mashups y entradas más allá del texto

La actualización también modifica la forma de trabajar con una canción ya creada. Los usuarios pueden solicitar cambios en partes concretas mediante una conversación escrita, sin necesidad de regenerar la pista completa cada vez. Es posible modificar elementos individuales, como una lÃnea de guitarra, o cambiar una sola palabra de la letra sin reconstruir toda la canción. Además, varias piezas de la biblioteca de Suno pueden combinarse para generar nuevas creaciones mediante una función de mashup, y las instrucciones pueden partir de imágenes, vÃdeos u otros audios, no solo de descripciones escritas.
Estas funciones separan la edición de un componente concreto de la generación completa del tema, lo que acerca a Suno a los flujos de trabajo de productores y compositores profesionales. La compañÃa también ha introducido una herramienta de sampling que permite aislar un instrumento de una pista y crear un nuevo ritmo a su alrededor. Según Brody, el objetivo es crear flujos de ingresos adicionales para todos los involucrados en el ecosistema musical, desde los artistas hasta los sellos discográficos.
En cuanto a las condiciones de uso, Suno ha modificado las reglas para los usuarios del nivel gratuito: las canciones creadas pueden reproducirse y compartirse, pero ya no descargarse. Los suscriptores de pago tienen lÃmites mensuales de descarga y pueden adquirir descargas adicionales al alcanzar el tope. Estas medidas se suman a las marcas de agua y huellas digitales que la compañÃa comenzó a incorporar el mes pasado, con el fin de identificar las canciones generadas fuera de la plataforma y combatir el fraude de streaming y la exportación masiva a distribuidores.
Acuerdos con la industria y frentes legales abiertos
El lanzamiento de v6 es la cristalización de un giro estratégico que comenzó en noviembre de 2025, cuando Warner Music Group retiró su demanda por infracción de derechos de autor contra Suno y firmó el primer acuerdo de licenciamiento entre la startup y una major. La colaboración se amplió después con BMG, mediante un acuerdo anunciado en agosto de 2026 que cubre tanto grabaciones como catálogo editorial. La semana anterior al lanzamiento se sumó Believe, dueña de la distribuidora TuneCore, abriendo la puerta a artistas y sellos independientes que quieran participar.
El mecanismo central de estos acuerdos es el consentimiento individual. Los artistas vinculados a los sellos asociados podrán elegir si participan en las nuevas experiencias generadas por IA y recibir una compensación cuando lo hagan. Suno ha anunciado que compartirá una parte de sus ingresos con sus socios, y serán los propios titulares de derechos quienes decidan cómo distribuir esos fondos entre los artistas. La segunda fase del proyecto, todavÃa en desarrollo, será una herramienta de remezcla con opt-in: los artistas podrán elegir si permiten que sus fans reinterpreten canciones de su catálogo y recibir pago por ello.
A pesar de estos avances, los frentes judiciales no están cerrados. Sony Music Entertainment y Universal Music Group mantienen activa la denuncia coordinada por la RIAA en Boston, presentada en junio de 2024. En agosto de 2026 presentaron una queja enmendada que acusa a Suno de haber eludido la tecnologÃa anti-descarga de YouTube, y la compañÃa admitió haber descargado audio de YouTube mediante YT-DLP, aunque cuestionó la legitimidad de la demanda. Además, en julio de 2026 Suno perdió un caso por derechos de autor contra la alemana GEMA en el Tribunal Regional de Múnich, y en septiembre de 2026 la canadiense SOCAN presentó una demanda ante el Tribunal Federal de Canadá.
El caso de Udio, competidor directo de Suno, ilustra la falta de consenso en la industria. Udio llegó a un acuerdo con Universal Music Group y Warner Music Group el año pasado, pero Sony continúa demandando a esa plataforma por el supuesto uso de más de 30.000 grabaciones, con un reclamo de hasta 4.500 millones de dólares en daños. En este contexto, Suno ha recaudado más de 400 millones de dólares en una ronda de financiación que valoró a la empresa en 5.400 millones de dólares, y acumula más de 819 millones en financiamiento total según datos de PitchBook.
La nueva generación de Suno representa un intento de reconciliar la innovación tecnológica con los derechos de propiedad intelectual, pero el camino no está exento de obstáculos. La compañÃa se presenta ahora como socia de las discográficas que antes la demandaron, mientras sigue litigando en otros frentes. La valoración de la empresa, estimada en 5.400 millones de dólares, ayuda a explicar por qué los acuerdos ofrecen un incentivo para negociar en lugar de prolongar indefinidamente los conflictos. Queda por ver si los modelos licenciados serán realmente transparentes, si los artistas recibirán una compensación verificable y si las nuevas restricciones no debilitarán el atractivo de la plataforma.