
Google ha decidido acudir a la justicia europea para intentar tumbar dos exigencias impuestas por la Comisión Europea al amparo del Reglamento de Mercados Digitales. La compañía considera que esas decisiones podrían obligarla a ceder datos de búsqueda a rivales y abrir Android a asistentes de IA, algo que, en su opinión, afecta tanto a la privacidad como a la seguridad de los usuarios.
El recurso se dirige al Tribunal General de la Unión Europea y no frena por sí mismo las órdenes comunitarias. Por eso, los plazos fijados para 2027 siguen sobre la mesa salvo que un juez decida lo contrario. Bruselas defiende que las medidas ya incorporan protecciones y Google sostiene que las obligaciones van demasiado lejos.
Qué cuestiona Google de las órdenes de la DMA
Las dos decisiones fueron adoptadas en julio por la Comisión Europea dentro del marco del DMA, la normativa que impone deberes adicionales a las grandes plataformas digitales. Una de ellas obliga a Google a facilitar a los buscadores competidores, incluidos chatbots de inteligencia artificial, información sobre lo que consultan y en lo que hacen clic los usuarios. El límite para cumplir ese mandato está puesto en enero de 2027.
La segunda orden afecta a Android. Bruselas quiere que Google abra ciertas partes del sistema que hoy favorecen a Gemini, su asistente de IA. En la práctica, esto permitiría que servicios rivales accedieran a funciones como la activación por voz o la ejecución de tareas dentro de otras aplicaciones. Google alega que Android ya admite servicios de terceros, pero que conceder permisos elevados sin el mismo proceso de verificación que aplican los fabricantes podría abrir nuevas brechas de seguridad.
Oliver Bethell, responsable sénior de competencia de Google, ha puesto el foco en el impacto sobre los datos personales. Según su argumento, compartir historiales de búsqueda sin una anonimización suficiente podría revelar asuntos delicados, desde problemas médicos hasta relaciones personales. La empresa habla de un perjuicio difícil de revertir para la privacidad y sostiene que las salvaguardas actuales no bastan.
La defensa de Bruselas y el apoyo de DuckDuckGo

La Comisión Europea mantiene su posición y está dispuesta a defenderla ante los tribunales. Una portavoz ha señalado que las medidas incluyen garantías de seguridad y protección de datos, y que los requisitos de anonimización se elaboraron con especialistas en privacidad. Además, Google puede negarse a entregar información a cualquier empresa que suponga un riesgo grave.
DuckDuckGo, buscador que hace de la privacidad su bandera, respalda al regulador. Un portavoz de la compañía considera que el marco de anonimización es sólido y que el recurso de Google solo serviría para retrasar las medidas. En el plano jurídico, recurrir una decisión de la Comisión no la suspende automáticamente, de modo que las fechas de 2027 seguirán vigentes salvo pronunciamiento judicial en contra.
Un pulso que viene de lejos
El choque no es nuevo. En julio, Bruselas multó a Google con 890 millones de euros por dos infracciones del DMA. De esa cifra, 460 millones correspondían a un trato preferente a sus propios servicios en los resultados de búsqueda, mientras que 430 millones se vinculaban a las restricciones impuestas a los desarrolladores de aplicaciones para dirigir a los usuarios a alternativas más baratas fuera de Google Play.
Después de aquellas sanciones, Google modificó la forma en que mostraba los resultados de búsqueda en Europa. La empresa describió ese cambio como el mayor retroceso en la calidad de su buscador en toda su historia. Los ajustes dieron más peso a los listados de comparación de precios y, al mismo tiempo, eliminaron funciones como la información de precios en tiempo real.
Alphabet figura como guardián de acceso bajo el Reglamento de Mercados Digitales. Esa etiqueta le obliga a tomar medidas extra para no ahogar la competencia. Saltarse las normas puede costar hasta el 10% de los ingresos globales anuales, porcentaje que subiría al 20% en caso de reincidencia. No se espera una resolución del Tribunal General a corto plazo y cualquiera de las partes podría llevar el asunto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Reino Unido también aprieta
La presión no llega únicamente desde Bruselas. La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido ha propuesto obligar a Google a mostrar a los usuarios de Android y Chrome una opción de servicios de búsqueda. Esa pantalla incluiría asistentes de IA como ChatGPT y Perplexity, según recogió Cryptopolitan el 23 de septiembre. La decisión final está prevista para finales de 2026.
El enfrentamiento entre Google y los reguladores europeos afecta a varios frentes: el acceso de rivales a datos de búsqueda, la apertura de Android para asistentes de inteligencia artificial, las multas por prácticas anticompetitivas y las exigencias de Bruselas bajo la DMA. Mientras los tribunales estudian el recurso, las obligaciones comunitarias siguen su curso y el debate sobre privacidad, seguridad y competencia continúa condicionando el futuro de los servicios digitales en Europa.
