Google se libra de vender Chrome: así quedarán las reglas del juego

  • El tribunal descarta la venta de Chrome y Android y opta por remedios de conducta
  • Google deberá compartir parte de su índice y datos de interacción con rivales
  • Se prohíben contratos exclusivos que aten la distribución de Search, Chrome, Assistant o Gemini
  • Se mantienen los pagos a socios como Apple para preinstalar productos, sin exclusividades

Google ya no podrá vender Chrome: esta es la decisión

Tras meses de especulación judicial, un tribunal federal de Estados Unidos ha confirmado que Google no tendrá que vender Chrome ni dividir la compañía. El caso, que gira en torno a su dominio en las búsquedas online, se resuelve por ahora con límites a su conducta comercial en lugar de medidas estructurales.

Aunque el juez considera acreditado que la empresa mantuvo un monopolio en el mercado de las búsquedas, el castigo se centra en recortar exclusividades y abrir parte de sus datos a la competencia. De esta forma, Google conserva sus activos clave y afronta una lista de obligaciones diseñada para reabrir el mercado.

¿Qué ha decidido el tribunal sobre vender Chrome?

El magistrado Amit Mehta ha descartado la desinversión forzosa de Chrome y Android y ha rechazado trocear las áreas de inteligencia artificial de la compañía. En su análisis, los demandantes fueron más allá de lo que justificaba el caso, por lo que la sentencia final no incluirá vender el navegador ni separar el sistema operativo.

Antes de cerrar el texto definitivo, el juez ha ordenado que Google se reúna con el Departamento de Justicia para perfilar los detalles de los remedios, con fecha límite fijada para el 10 de septiembre. La decisión deja claro que la prioridad es frenar conductas excluyentes sin desmantelar productos usados por miles de millones.

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¿Qué puede y qué no puede hacer Google?

El fallo permite que Google siga pagando por la preinstalación y la colocación destacada de sus servicios (como Search, Chrome o productos de IA) en dispositivos y navegadores de socios. No obstante, prohíbe que esas relaciones se conviertan en acuerdos de exclusividad que impidan la presencia de herramientas de terceros.

Además, la compañía no podrá atar licencias o incentivos económicos a la obligación de mantener determinadas apps. Esto afecta, por ejemplo, a condiciones vinculadas a Play Store o a la distribución de Chrome, Google Assistant o Gemini como requisito para percibir pagos.

En paralelo, Google deberá ofrecer a rivales servicios de búsqueda y sindicación de anuncios de búsqueda a tarifas estándar, de forma que competidores puedan dar resultados de calidad mientras desarrollan su propia tecnología. La idea es que el ecosistema no quede bloqueado por acuerdos de distribución ventajosos.

Datos a compartir con competidores

Uno de los puntos novedosos es la obligación de abrir parte del índice de búsqueda y datos de interacción de usuarios a competidores cualificados. El acceso no abarca información publicitaria, pero sí métricas destinadas a mejorar la calidad de resultados de quienes compitan con Google.

Para supervisar la correcta implantación de estas obligaciones, el tribunal pondrá en marcha un comité técnico durante seis años. La función de este equipo será ayudar en la implementación y verificación de los remedios acordados.

Google ya no podrá vender Chrome: esta es la decisión

El contexto de la IA pesó en el desenlace

El juez valora que el sector ha cambiado con la irrupción de la inteligencia artificial en las búsquedas. En ese marco, consideró que una venta forzosa de Chrome sería arriesgada y potencialmente degradaría el producto. También recalcó que el uso de Chrome para promocionar el buscador no es, por sí solo, una práctica ilegal.

Acuerdos con Apple, Mozilla y otros fabricantes

El tribunal no prohíbe a Google seguir abonando cuantías a socios como Apple o Mozilla para precargar sus productos. La sentencia destaca que cortar de raíz estos pagos podría dañar seriamente a esos partners y a los mercados relacionados, por lo que se permiten siempre que no impongan exclusividad.

En la práctica, esto significa que Google puede continuar siendo el motor por defecto en iPhone mediante acuerdos económicos que se han estimado en torno a 20.000 millones de dólares anuales, sin impedir que fabricantes o desarrolladores integren alternativas de terceros.

Reacciones del mercado y del sector al vender Chrome

La decisión fue recibida con alivio en Wall Street: las acciones de Alphabet subieron alrededor de un 6% tras conocerse el fallo, mientras que Apple llegó a avanzar cerca de un 4%. Para los inversores, evitar la escisión de Chrome es una señal de estabilidad del negocio principal de búsquedas.

Desde la industria, hubo críticas. DuckDuckGo expresó que las medidas no obligan a Google a cambios suficientemente profundos, y el CEO de Epic, Tim Sweeney, ironizó con que el resultado permite a la compañía seguir operando con ventajas estructurales a pesar del veredicto de monopolio.

Google, por su parte, remarcó que se han impuesto límites a cómo distribuye sus servicios y que debe compartir datos con rivales, mostrando preocupación por el impacto en la privacidad de los usuarios. La empresa estudia el alcance técnico y operativo de los requisitos.

Cifras y piezas clave en juego

El gran objetivo inicial de los demandantes era quitar a Google la base de usuarios de Chrome, que ronda los 3.400 millones, y traspasarla a otro operador. También se llegó a plantear la desinversión de Android y la segregación de partes de su negocio de IA, extremos que el tribunal ha rechazado.

En este contexto, incluso surgieron propuestas como la de Perplexity, que tanteó una oferta aproximada de 34.500 millones de dólares por Chrome para materializar un remedio estructural. Con el fallo, ese escenario se desvanece y las soluciones aprobadas son de corte conductual.

Calendario y próximos pasos

Las partes deberán concretar detalles antes del 10 de septiembre, y tanto Google como el Departamento de Justicia han anunciado que apelarán. No se descarta que el asunto escale al Tribunal Supremo y que un desenlace plenamente firme se haga esperar hasta 2027.

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El caso se encarrila hacia un modelo donde Google mantiene Chrome y Android pero cede en exclusividades y en el acceso a datos de búsqueda para terceros. La pugna por cómo se aplican —y hasta dónde llegan— estos límites marcará el pulso competitivo de las búsquedas y de la IA en los próximos años. Comparte esta noticia sobre las posibilidades de vender Chrome por parte de Gogle.