Google Tensor G5 en los Pixel 10: luces y sombras de su rendimiento

  • La CPU del Tensor G5 mejora hasta un 35-40% frente al G4, con 2.296/6.203 en Geekbench y 1,17 M en AnTuTu.
  • La GPU Imagination rinde por debajo del G4 en Vulkan y AnTuTu, afectada por un driver v24.3 y un bug de frecuencia.
  • El driver v25.1 promete corregir el bloqueo a 396 MHz, sumar Vulkan 1.4 y mejorar compatibilidad con Android 16.

Google Tensor G5 en los Pixel 10

Los Google Pixel 10 ya están en la calle y, con ellos, llega la gran pregunta: ¿qué tal rinde el nuevo SoC de Google? El Tensor G5 aterriza con promesas de más potencia, mejor eficiencia y un salto en estabilidad térmica gracias al cambio de fundición, pero los primeros benchmarks han encendido la discusión, especialmente por lo que está ocurriendo con la GPU.

Más allá de la fanfarria, los datos prácticos empiezan a dibujar un perfil curioso: la CPU mejora con claridad frente al Tensor G4 y se sitúa a nivel de tope de gama reciente, mientras que la parte gráfica firma resultados por debajo de la generación anterior en pruebas muy concretas. Esa dicotomía, sumada a detalles como un driver de GPU desfasado en el lanzamiento, explica por qué el debate está tan vivo.

Qué cambia en el Tensor G5: TSMC a 3 nm, CPU moderna y nueva GPU Imagination

La novedad más importante es el salto a TSMC N3E (3 nm), que rompe con la etapa de Samsung Foundry y sienta las bases para mejoras en consumo y sostenimiento de frecuencia. En la CPU, Google apuesta por un clúster 1+5+2 con 1× Cortex‑X4 de alto rendimiento a 3,78 GHz, 5× Cortex‑A725 a 3,05 GHz y 2× Cortex‑A520 a 2,25 GHz, un reparto pensado para brillar en cargas mixtas y multihilo. Esta combinación eleva el techo mononúcleo y ensancha la zona media, justo donde Android pasa buena parte del tiempo.

El giro gráfico es total: Google deja atrás Mali y monta una Imagination PowerVR D‑Series DXT‑48‑1536 a 1.100 MHz. Sobre el papel ofrece un buen equilibrio entre eficiencia y rendimiento sostenido, con soporte para Vulkan 1.3 de serie. El resto del paquete acompaña con memoria LPDDR5X (hasta 16 GB), almacenamiento UFS 4.0, conectividad WiFi 7 y Bluetooth 5.4, además del chip de seguridad dedicado Titan M2.

En seguridad, Titan M2 sigue aportando arranque verificado y protección de claves en un entorno aislado basado en RISC‑V. Esta pieza permite que funciones sensibles como pagos, biometría o cifrado se mantengan blindadas incluso ante ataques a nivel de sistema. Es un pilar diferencial en la propuesta de los Pixel, complementado por ciclos largos de actualizaciones.

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CPU: salto claro en Geekbench y «sensación de flagship reciente»

Los primeros números en Geekbench 6 para el Pixel 10 Pro XL muestran ≈2.296 puntos en single‑core y ≈6.203 en multi‑core. Si se comparan con los resultados del Tensor G4 en Pixel 9, la mejora ronda el 17% en mono y cerca de un 35% en multi. En otra pasada con un Pixel 10 Pro Fold se han visto 2.276/6.173 (SC/MC), con mensajes de incremento del 34% y 40% respectivamente frente a G4, en línea con el patrón observado. Traducido a uso real, el sistema responde más rápido, cambia de contexto con menos latencia y mantiene picos más tiempo sin caer a la mínima en tareas exigentes.

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GPU: señales preocupantes en Vulkan y una caída frente al Tensor G4

El punto de fricción está en la GPU. En Geekbench 6 (prueba basada en Vulkan), el Tensor G5 marca alrededor de 3.707 puntos, frente a los 9.023 del Tensor G4. En términos relativos, se ha llegado a hablar de que el G4 es hasta un 323% más potente en este test concreto, algo difícil de explicar si no hay factores externos. Los resultados en AnTuTu refuerzan la alerta: el Pixel 10 Pro XL suma unos 367.206 puntos en GPU, por debajo de los >440.000 que obtiene el Pixel 9 Pro XL con su Mali‑G715 MC7, lo que supone una caída intergeneracional de ~20% en la parte gráfica dentro de esta batería.

En la práctica, eso sitúa el rendimiento 3D del G5 en rangos cercanos a plataformas de 2021‑2022 en cargas puramente gráficas, mientras que en CPU el nivel es de tope de gama reciente. Si tu prioridad es el gaming móvil más exigente, ahora mismo hay opciones de Qualcomm y MediaTek que rinden mejor en GPU. No obstante, hay un matiz clave: hay indicios de que el problema no es de músculo bruto, sino de software.

El posible culpable: un driver de GPU desfasado y un bug de frecuencia

Varias pruebas apuntan a que, bajo estrés, la GPU del G5 no activa su Boost y se queda clavada en 396 MHz, incluso en juegos o cargas que deberían exigir frecuencia alta. Esa limitación explica tirones y FPS inestables detectados por usuarios en este primer tramo de vida del teléfono. La captura: el Pixel 10 salió con un driver v24.3 para la GPU de Imagination, una versión que ya estaba superada el día del lanzamiento.

Según se ha conocido, Imagination Technologies tenía listo el driver v25.1 de forma interna el 13 de agosto (una semana antes de la presentación del 20 de agosto). Esta versión no solo corrige el bug de frecuencia, sino que añade Vulkan 1.4, novedades en OpenCL y compatibilidad plena con Android 16. Cuando ese driver llegue vía actualización, la GPU debería poder desplegar su verdadero potencial y, con ello, normalizar los benchmarks que hoy parecen anómalos.

Entre tanto, circulan rumores que hablan de un recorte deliberado de rendimiento gráfico para controlar costes o consumo, pero la magnitud del descenso observado en las pruebas hace pensar más en software inmaduro que en un downclock intencional tan agresivo. En cualquier caso, no hay explicación oficial todavía, así que lo prudente es medir de nuevo tras el parche y ver si la foto cambia.

Experiencia en uso: fluidez alta, juegos condicionados y térmicas más dóciles

Con el clúster 1+5+2 y el proceso de 3 nm, el Pixel 10 se siente ágil: el salto entre apps, la carga de páginas pesadas y la edición ligera van como deben en un gama alta. En multitarea agresiva, los cinco A725 hacen de columna vertebral, manteniendo la reactividad sin que el sistema se sienta pesado. Además, el cambio de fundición ayuda a sostener frecuencias sin calentones repentinos.

En juegos, la historia es más matizada: títulos casuales o competitivos bien optimizados corren sin drama, pero los AAA móviles muestran caídas de FPS o ajustes gráficos que hay que bajar para mantener estabilidad. Si el bug de frecuencia se confirma como causa principal, es razonable esperar mejoras sustanciales tras la actualización del driver. Hasta entonces, el consejo es ajustar expectativas si el gaming es tu prioridad.

IA local, TPU revisada e ISP más ambicioso

La familia Tensor siempre ha puesto el foco en IA, y el G5 no es una excepción. Con el salto a 3 nm, Google habla de aceleraciones de hasta el 60% en cargas de IA y otras mediciones internas sitúan mejoras en torno al 40% en funciones clave. Eso se traduce en respuestas más rápidas al transcribir, traducir sin conexión o aplicar ediciones guiadas por voz, y en poder mantener esas tareas sin throttling prematuro.

En cámara, el binomio ISP + IA se deja notar. El nuevo ISP da más control sobre HDR, color y escenas nocturnas, con soporte de captura 8K y 4K a 120 FPS. Los JPEG salen “listos para compartir”, y quien quiera margen puede disparar en RAW + JPEG sin poner al teléfono en aprietos. El modo «Camera Coach» sugiere encuadres y reglas de composición, una forma diferente de meter IA en la experiencia fotográfica.

Hay un aviso en el superzoom extremo (50x‑100x): el sistema alerta de que la IA puede “inventar” partes de la imagen al reconstruir detalle. En textos minúsculos o elementos lejanos aparecen alucinaciones (palabras cambiadas, texturas recreadas). El resultado impresiona, pero conviene conocer sus límites. Además, con la selección automática de objetivos activada, en baja luz el sistema puede recortar del sensor principal en vez de usar el tele 5x real; si quieres asegurar el tele, desactiva esa opción y elige la lente manualmente.

Hardware de cámara y vídeo: tele 5x con carácter y ultra gran angular cumplidor

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El módulo fotográfico repite la receta del año pasado: principal de 50 MP (1/1,31”, Dual Pixel, OIS), ultra gran angular de 48 MP (123°) y telefoto de 48 MP 5x con OIS, más una frontal de 42 MP. La principal es ese «apunta y dispara» fiable con color vistoso y buen rango dinámico; el ultra angular acompaña muy bien de día, aunque sufre con altas luces en escenas complejas.

El tele 5x destaca por su desenfoque natural y por lo utilizable que resulta estirándolo a equivalentes 10x. En retratos, evita artefactos típicos del modo software y deja pieles y contornos más naturales. En vídeo, hay 8K30 y 4K hasta 120 FPS, con los mejores resultados a 4K30; si notas estabilización digital agresiva, desactiva el «Optimizador de vídeo» para recuperar naturalidad a costa de perder algunos extras.

Pantalla, audio y biometría: un conjunto sólido con algún matiz

El Pixel 10 Pro mantiene un panel OLED LTPO con refresco adaptativo de 1‑120 Hz y resolución nativa de 2.856 × 1.280. Llega configurado en 2.410 × 1.080 para ahorrar batería, se puede ajustar el perfil de color y el brillo alcanza ~2.000 nits en HDR, con picos de hasta 3.000 nits en zonas pequeñas. En exteriores la visibilidad es buena, aunque algún usuario comenta que el brillo automático tiende a ser conservador.

El audio estéreo ofrece volumen alto y presencia; subiendo por encima del 90% puede aparecer cierta distorsión. Hay audio espacial y mejoras por software como subtítulos automáticos a nivel de sistema y aislamiento de voces en llamadas. El lector de huellas ultrasónico en pantalla es rápido y está bien situado. Se han reportado casos de «niebla» en la pantalla en algunas unidades, un punto a vigilar en futuras actualizaciones y lotes.

Batería y carga: autonomía consistente, curva de carga conservadora

Con 4.870 mAh, la autonomía cubre el día largo con uso variado (redes, mapas, vídeo, cámara) y margen al final. El proceso de 3 nm ayuda a contener consumo en reposo y cargas mixtas. En carga, Google prioriza temperatura y salud con una curva más lineal que otras marcas; completar del 0 al 100% ronda las dos horas en nuestras referencias.

Con un cargador PD de más de 30 W, los tramos medidos fueron aproximadamente los siguientes, lo que denota un enfoque de estabilidad por encima de la prisa:

  • 10 min — 15%
  • 20 min — 27%
  • 30 min — 37%
  • 40 min — 47%
  • 50 min — 56%
  • 60 min — 65%
  • 70 min — 74%
  • 80 min — 82%
  • 90 min — 90%
  • 100 min — 95%
  • 110 min — 98%
  • 117 min — 100%

En el apartado inalámbrico, hay Qi2 con accesorios magnéticos tipo MagSafe. Los imanes no son tan fuertes como en un iPhone reciente, pero la compatibilidad abre un ecosistema útil si ya tienes bases y baterías magnéticas en casa.

Benchmarks y contexto: disponibilidad de apps, filtraciones y cautelas

Un detalle importante: Geekbench no está disponible oficialmente para la serie Pixel 10 a día de hoy, de modo que parte de los resultados provienen de unidades de usuarios y filtraciones. En AnTuTu, los 1,17 millones de puntos del Pixel 10 Pro XL llegan de pasadas compartidas por la comunidad, incluida Reddit, con desgloses como los ya citados de CPU y GPU. Esto no invalida los datos, pero sí invita a revisarlos cuando llegue el driver nuevo y el soporte oficial.

También se ha puesto a prueba un Pixel 10 Pro Fold, el tercer plegable de la casa y el primero con Tensor G5: sus cifras en Geekbench (2.276/6.173) refuerzan el patrón de mejora fuerte frente a G4, pero aún por detrás de la élite más reciente en multinúcleo. Entra en juego lo que lance la competencia en las próximas semanas, con plataformas como Snapdragon 8 Elite 2 o Dimensity 9500 llamadas a subir otro peldaño.

Precio, colores y público objetivo

El Pixel 10 Pro XL llega en Piedra Lunar, Jade, Porcelana y Obsidiana, con un precio que ronda los 1.299 € en Europa (1.199 $ en EE. UU.). Es un terminal pensado para quien prioriza fotografía computacional, funciones de IA local, seguridad y un Android pulido con soporte largo, aceptando que el rendimiento en GPU no es su especialidad ahora mismo. El histórico de precios altos pesa en la percepción, y la polémica con los benchmarks no ayuda; una solución vía driver sería clave para reforzar su propuesta de valor.

Si vienes de un Pixel 9, notarás más músculo en CPU, mejor sostén térmico y funciones de IA más rápidas. Si lo tuyo es el gaming exigente, hoy hay rivales con GPU más contundente; si tu uso pasa por redes, foto/vídeo no extremo, navegación y multitarea, el Tensor G5 entrega una experiencia fluida y coherente con un gama alta moderno, a la espera de que la GPU despierte del todo.

Comparativa rápida con el Tensor G4 y por qué importa el driver

Entre los datos más llamativos está que, en la prueba Vulkan de Geekbench 6, el Tensor G5 puntúa 3.707 y el G4 sube hasta 9.023. No es solo que el G5 no haya mejorado: es que el retroceso es notable y rompe la lógica generacional. Todo indica que hay un cuello de botella artificial (frecuencia atascada, scheduler conservador o ambos) que el driver v25.1 debería aliviar, junto con la llegada de Vulkan 1.4 y mejoras de compatibilidad con Android 16.

En sentido positivo, la CPU del G5 sí firma el salto más grande visto en Tensor desde la primera generación, en buena parte por el cambio de fundición y el clúster 1+5+2. Aislar este contraste ayuda a calibrar expectativas: no estamos ante un SoC “débil”, sino ante uno descompensado por software en su GPU en el momento del lanzamiento. La pelota está en el tejado de Google para desplegar el driver correcto cuanto antes.

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Con todas las piezas sobre la mesa, el cuadro que dibujan los Pixel 10 y su Tensor G5 es el de un salto acertado en proceso, CPU e IA que choca con una GPU limitada por software en el arranque; si el nuevo driver de Imagination corrige el bug de frecuencia y habilita Vulkan 1.4 como se espera, el rendimiento gráfico debería alinearse con lo prometido y el conjunto quedaría mucho más equilibrado, reforzando la estrategia de Google de competir por experiencia y no solo por cifras en bruto.