OnePlus y Cyanogen rompen su alianza: motivos, contexto y qué cambia para los usuarios

  • La alianza OnePlus-Cyanogen se enfría por diferencias estratégicas, problemas en India y la apuesta de OnePlus por OxygenOS.
  • Cyanogen busca nuevos socios con mayor escala y afirma que seguirá dando soporte a los dispositivos existentes.
  • OnePlus prioriza el desarrollo y las actualizaciones de OxygenOS para controlar la experiencia de usuario.

Ruptura de alianza OnePlus y Cyanogen

Parece que las relaciones entre OnePlus y Cyanogen claramente que ya no son tan cercanas como hasta el momento. Esto lo decimos debido a que una imagen muestra a un modelo de la primera compañía que ya no incluye la serigrafía de la segunda en la carcasa trasera -como era habitual hasta el momento-. Así, es obvio que las relaciones entre ambas se enfrían.

Lo cierto es que esto es algo que antes o después tenía que ocurrir, ya que las últimas noticias que se han conocido de ambas empresas no son precisamente favorables a que se produzca una mayor colaboración (e, incluso, a que se mantenga la existente hasta el momento). Un ejemplo de lo que indicamos es que esta misma semana, como os comentamos en Android Ayuda, la compañía China ha anunciado la llegada de su propio sistema operativo personalizado basado en Android.

Carcasa del OnePlus One sin la marca Cyanogen en su carcasa

Más movimientos que las alejan

Fin de la colaboración OnePlus Cyanogen

Esto no es lo único que se ha ocurrido para que la marca Cyanogen desaparezca de la carcasa del OnePlus One, que ya sería suficiente todo hay que decirlo. Otra de las razones que separan a ambas compañías es que desde el desarrollador de software se ha manifestado el deseo de alejarse de Google de forma progresiva (manteniendo su base en Android). Esto, por ejemplo, significa que aplicaciones como Play Store o Maps dejarían de incluirse en sus trabajos. Esto es algo que lógicamente no haría mucha gracia a OnePlus, ya que el uso de estas está muy extendido y, por lo tanto, mejor preparar un “Plan B” lo antes posible.

Pero hay más. No se debe olvidar los problemas del fabricante de terminales en India, donde ha tendido tiranteces legales por el uso de Cyanogen (algo que no habrá gustado mucho). Además, el conocerse que Microsoft ha invertido en la desarrolladora de software, lo que podría significar un giro en su forma de actuar y quién sabe si una focalización en los dispositivos que la compañía de Redmond lance al mercado -lo que es seguro es que mantener la apuesta por los productos de Google no parece demasiado viable-.

Desde Cyanogen se apuntó que ambas empresas tenían objetivos distintos para el software, lo que derivó en choques al intentar cumplir su visión. Steve Kondik lo resumió con que “dos compañías nuevas intentando hacer locuras en el mercado, mucha gente colisiona”. En paralelo, Kirt McMaster fue más contundente al afirmar que OnePlus se apoyó en la marca Cyanogen para ganar visibilidad: “sin Cyanogen, OnePlus habría vendido como un solo dispositivo en mercados internacionales”, sostuvo. Estas declaraciones evidencian que la brecha estratégica ya era profunda.

El capítulo de India también pesó: el acuerdo de exclusividad de Cyanogen con Micromax provocó un veto temporal a las ventas del OnePlus One con Cyanogen OS en ese país. A partir de ahí, OnePlus aceleró la creación de su propia ROM, y en Cyanogen se habló de que, aunque el OnePlus One movió un volumen “razonable”, buscaban nuevos fabricantes con más capacidad de escala, especialmente con ambición global. En cualquier caso, la compañía de software recalcó que seguiría dando soporte a los dispositivos que ya ejecutan su sistema.

Conviene recordar además que la ROM de Cyanogen basada en Android Lollipop llegó al OnePlus One con más retraso del esperado, cuando en su lanzamiento se prometían actualizaciones ágiles. Este desfase, unido a las tensiones legales, consolidó la idea de que el “matrimonio” había tocado a su fin y que cada actor debía gestionar su propia hoja de ruta de software.

OnePlus One

Oxygen OS a la vista

El caso es que la nueva ROM de OnePlus será una realidad el 12 de febrero, aunque a buen seguro que tiene que avanzar a la hora de optimizar funcionamiento y estabilidad, pero una vez que se ha conocido la imagen en la que se ve a un teléfono One sin la marca Cyanogen, todo parece indicar que el uso de este último desarrollo quedará limitado a los terminales que ya se han vendido –y, estos, a buen seguro que podrán cambiar el firmware que utilizan si así lo desea el usuario. Todo apunta a que OnePlus le dice adiós al que ha sido su suministrador de sistema operativo hasta la fecha.

Desde OnePlus, el foco pasa por evolucionar OxygenOS, reforzar su ciclo de actualizaciones y controlar la experiencia de usuario de extremo a extremo. Esto les permite reducir dependencias, ajustar el calendario de lanzamientos y decidir qué servicios integran por defecto. Por su parte, Cyanogen persigue un Android más abierto, con acuerdos que introducen servicios alternativos como Office, Skype, OneDrive, Outlook o Bing, en línea con su idea de un ecosistema menos supeditado a Google.

Si algo deja claro esta ruptura es que el OnePlus One será, con toda probabilidad, la primera y última colaboración de ambas compañías en un mismo dispositivo. OnePlus apostará por su ROM en sus siguientes terminales, mientras que Cyanogen buscará alianzas con fabricantes (muchos de ellos chinos) que aspiren a crecer internacionalmente y a los que su marca pueda aportar identidad fuera de su mercado local.

Para los usuarios, la consecuencia práctica es doble: quienes tengan un OnePlus One con Cyanogen OS seguirán recibiendo soporte y actualizaciones desde Cyanogen, mientras que OnePlus ofrecerá su vía oficial con OxygenOS. La existencia de ambas opciones, junto con la posibilidad de cambiar de firmware, mantiene vivo al dispositivo y reduce la incertidumbre.

Más allá de las declaraciones cruzadas, lo relevante es que cada parte persigue una visión distinta de Android. En ese choque de estrategias se explica la pérdida de la serigrafía de Cyanogen en la carcasa, el empuje definitivo a OxygenOS y el giro de Cyanogen hacia acuerdos y plataformas que le permitan escalar su presencia sin comprometer su estrategia de producto.

Fuente: Google+.


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