Se van conociendo diferentes detalles que apuntan directamente al Samsung Galaxy S7, el modelo llamado a reafirmar todo lo bueno que mostró el Galaxy S6. Y, evidentemente, uno de los apartados principales es el que se refiere al procesador de fabricación propia que utilizará el teléfono, que todo apunta que será el Exynos 8890.
Por lo tanto, en Europa podremos disfrutar de un Samsung Galaxy S7 con procesador Exynos 8890, del que se espera que funcione a una frecuencia de hasta 2,3 GHz y que tendría en su interior ocho núcleos fabricados con una tecnología de 14 nanómetros FinFET. La arquitectura combina cuatro núcleos personalizados (Mongoose basados en ARMv8) y otros cuatro Cortex-A53 de bajo consumo en disposición big.LITTLE con HMP para activar núcleos de forma independiente. Según datos oficiales del fabricante, esta generación ofrece hasta un 30% más de rendimiento y un 10% menos de consumo frente a los Exynos 7 Octa. La GPU sería de ARM, concretamente una Mali-T880, a la espera del desarrollo de la propia de Samsung.
El caso es que se han conocido informaciones que indican ciertos detalles de los nuevos SoC que preparara Samsung, algunos orientados a la gama media de producto y, por lo tanto, queda claro que esta empresa tiene en mente expandir este negocio a otros segmentos donde por el momento apenas tenía presencia alguna. Por cierto, esta información no descarta que existan varios modelos del Samsung Galaxy S7 con diferentes procesadores, apuntando aquí claramente a Qualcomm y su Snapdragon 820 (esta variante se cree que será la que se pondrá en juego en EEUU y China).
De esta forma, parece que la potencia no será un problema y se mantendría el buen tono del Galaxy S6, sin que esto tenga penalización alguna por la temperatura debido a que la disipación es buena gracias a la miniaturización interna. Además, el Exynos 8890 integra módem LTE avanzado con soporte Cat.12/13, capaz de alcanzar hasta 600 Mbps de descarga y 150 Mbps de subida con carrier aggregation, un salto clave en conectividad móvil.
Otros modelos Exynos
Dos serían los que llegarían para completar una gama de producto mucho más completa, a imagen de Qualcomm. El primero el 7422, del que se especuló que sería parte del Galaxy Note 5 pero finalmente no fue así, y que tendría por objetivo una gama inferior de producto. El tercero en discordia, y que no sería parte del Samsung Galaxy S7, es el Exynos 7880 y este tendría por objetivo la gama media/alta, tan llamativa en estos momentos.

Ambos modelos utilizarán “cores” con arquitectura ARM Cortex-A72 y A53 con tecnología big.LITTLE, siendo los primeros los que harían acto de presencia cuando las cosas necesitan de mucha potencia. El lanzamiento de ambos procesadores se espera para la segunda mitad del año y, aparte de la propia gama Galaxy de Samsung, es de esperar que otros ensambladores como por ejemplo Meizu o Xiaomi los utilicen. ¿Qué os parecen los planes de futuro de esta compañía en lo referente a los SoC y al Samsung Galaxy S7 en particular?
Arquitectura, gráficos y eficiencia
El Exynos 8890 es un chip de 64 bits con litografía 14nm FinFET que prioriza la eficiencia sin renunciar al rendimiento. La Mali-T880 se encarga del apartado gráfico y comparte familia con soluciones vistas en otros topes de gama, ofreciendo soporte para juegos exigentes y experiencias de realidad virtual. La combinación de núcleos propios y Cortex-A53 permite escalar desde tareas ligeras hasta cargas multinúcleo intensivas sin picos térmicos acusados.
Otro punto fuerte es su integración: además del módem LTE Cat.12/13, el SoC agrupa elementos clave del sistema, facilitando placas más compactas y consumo optimizado. Esta estrategia reduce latencias internas y mejora la autonomía respecto a plataformas menos integradas.
Filtraciones en benchmarks y configuración del Galaxy S7
Las bases de datos de benchmarking han ido adelantando piezas del puzle. En AnTuTu apareció un prototipo identificado como Samsung SM-G930F (la versión plana del Galaxy S7) con el Exynos 8890, pantalla de 5,1 pulgadas QHD, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, cámara principal de 12 MP y frontal de 5 MP. Aunque no siempre se publican puntuaciones, se habló de cifras en torno a los 130.000 puntos en prototipos equivalentes con hardware comparable.
En Geekbench también se avistó un misterioso Samsung Lucky (nombre en desarrollo) con el Exynos 8890 en pruebas a frecuencias iniciales contenidas que posteriormente escalarían hasta los 2,3 GHz. En paralelo, Samsung evaluó la opción del Snapdragon 820, confirmando la estrategia de doble proveedor en función del mercado.
Además, se apuntó a la adopción de almacenamiento UFS 2.0, una memoria ultrarrápida que en su momento se consideraba no compatible con microSD, aunque fuentes cercanas indicaban que el fabricante podría haber encontrado una solución para mantener la expansión sin sacrificar velocidades pico.

Como suele suceder, el Galaxy S7 se perfila en dos variantes: Exynos 8890 para Europa y otras regiones, y Snapdragon 820 para mercados como EEUU o China. Más allá de la diferencia de ocho núcleos vs. cuatro, ambas plataformas compiten de tú a tú en tareas cotidianas, con el Exynos destacando por su eficiencia térmica y el Snapdragon por su potencia mononúcleo en determinados escenarios. La elección final responde a estrategia de suministro, acuerdos locales y optimizaciones.
Con todo, la fotografía del SoC queda bien definida: núcleos propios ARMv8, Mali-T880, 14nm FinFET, módem LTE Cat.12/13, HMP y una hoja de ruta que extiende la familia Exynos hacia gama media con el 7422 y 7880. Si el Galaxy S6 marcó el camino, el Galaxy S7 con Exynos 8890 pretende consolidar esa fórmula ofreciendo un equilibrio entre potencia sostenida, conectividad de última generación y autonomía más afinada.

