Si algún Project Ara tendrá éxito o no es algo que no podemos saber, pero desde luego Google tiene el objetivo de que así sea, y es por ello que continúa diseñando prototipos de Project Ara. Concretamente, ya hemos podido conocer dos nuevos prototipos de la compañía, gracias a las publicaciones en Google+ del departamento de innovación de la compañía. Uno de ellos contaría con un procesador Marvell, pero eso no es lo realmente interesante. Lo más destacable es el hecho de que uno de los nuevos prototipos cuente con el procesador Nvidia Tegra K1.
Prototipos Spiral, soporte de SoC y cadena de suministro

Los prototipos con formato Spiral 2 fueron entregados a los equipos de ingeniería y fabricación en Quanta (uno de los mayores ODM del mundo). Estas unidades de referencia añadieron soporte a Marvell PXA1928 y Nvidia Tegra K1 empleando un puente Toshiba UniPro (ASIC) para enlazar con la red interna del dispositivo. Además, Google trabajó en paralelo con Toshiba en módulos clave y se planteó una variante con Rockchip optimizada para el proyecto.
Esta orientación confirma que la plataforma no dependía de un único proveedor de procesadores, sino de una arquitectura preparada para múltiples SoC. El objetivo: ofrecer a desarrolladores y fabricantes un abanico de opciones que abarque desde chips asequibles hasta silicio con alto rendimiento gráfico como Tegra K1 (el mismo que impulsó equipos como Nexus 9).
Arquitectura modular, endoesqueleto y software
El diseño gira en torno a un endoesqueleto metálico donde se integran la pantalla y componentes internos, con paneles frontales plásticos en la parte superior e inferior. Los módulos están recubiertos en plástico y se fijan mediante electroimanes; los huecos del endoskeleton incorporan imanes de mayor tamaño que sobresalen en ángulo de 90 grados para que cada bloque encaje con seguridad. Este enfoque recuerda a conceptos como los Moto Mods, aunque con una ambición más amplia al permitir reemplazar CPU, cámaras, batería, almacenamiento o sensores.
La interconexión de módulos se basa en una red de datos conmutada por paquetes sobre MIPI UniPro y un bus de energía flexible. Google publicó un Module Developers Kit (MDK) para que cualquier desarrollador pudiera crear módulos compatibles. A nivel de software, Android incorporaba un gestor de módulos para ver qué está instalado, deshabilitarlo por software cuando no se necesite e incluso admitir configuraciones como doble cámara activando dos módulos a la vez. El sistema contemplaba el hot-swap de ciertos bloques.
Rendimiento, opciones de hardware y juego
Hay que tener en cuenta que este procesador es actualmente uno de los mejores del mercado. De hecho, hace poco hablamos sobre los mejores smartphones y tablets Android para jugar a videojuegos, y los tres mejores eran tres tablets que contaban precisamente con el procesador Nvidia Tegra K1: el Nvidia Shield Tablet, el Nexus 9, y el Xiaomi Mi Tab. Esa potencia gráfica es justo lo que haría atractivo a Tegra K1 dentro de Ara para quienes priorizan juegos o creatividad.
En las demos de Spiral 2 se llegó a mostrar una base con pantalla HD (720×1280), opción de Tegra K1 o Marvell PXA1928, cámara de 5 MP, micro-USB, batería, altavoz y conectividad Wi‑Fi, Bluetooth y 3G, con 11 módulos operativos y la meta de alcanzar 20–30. Para Spiral 3 se avanzó la incorporación de conexión de datos inductiva entre endo y módulos y soporte 4G/LTE. Incluso se han visto prototipos como el identificado como A8A01 con Snapdragon 810, 3 GB de RAM, 32 GB, pantalla de 5,34″ FHD, batería de 3.450 mAh, NFC, USB‑C y jack de 3,5 mm, prueba de la flexibilidad del ecosistema.
Ecosistema, disponibilidad y precio base
Aun así, no podemos saber si el smartphone modular contará con el Nvidia Tegra K1 como uno de los posibles procesadores que estén a la venta para el mismo. No obstante, hay que entender que cualquier fabricante podría lanzar procesadores, por lo que no sería nada raro que Nvidia fuera una de las compañías interesadas en lanzar este procesador. En su hoja de ruta se llegó a plantear un piloto limitado en Puerto Rico y un kit de entrada entre 50 y 100 dólares con marco, pantalla, batería, CPU básica y Wi‑Fi, lo que abría también un mercado para vendedores de componentes similar al del PC, con Quanta como socio industrial.
Resulta sorprendente que un usuario pueda diseñar su propio smartphone con los componentes que quiera, y elegir un procesador como el Nvidia Tegra K1, con una cámara de Sony, y una memoria RAM de 4 GB. En enero habrá nuevos eventos relacionados con Project Ara, y podemos esperar que sea entonces cuando conozcamos más detalles sobre el lanzamiento del nuevo smartphone modular. Además, la coyuntura actual —sostenibilidad, leyes que promueven baterías reemplazables y más años de actualizaciones— hace que la modularidad cobre sentido; experiencias como Moto Mods, los Friends del LG G5 o iniciativas como Fairphone muestran el interés por teléfonos más duraderos.
Con todo, la adopción de Tegra K1 en los prototipos de Ara demostró que el concepto podía combinar alto rendimiento y modularidad, dejando la puerta abierta a que fabricantes y desarrolladores impulsen un ecosistema de módulos que permita ajustar el móvil a cada necesidad sin cambiar de dispositivo completo.

