Project Ara, el proyecto para crear un smartphone modular de Google, cada vez está más cerca de convertirse en una realidad. Hasta ahora habíamos podido ver lo que el smartphone parecía ser, pero hoy han publicado un vídeo del nuevo Project Ara ejecutando Android tal y como si fuera un smartphone convencional. Verlo arrancar Android sobre hardware modular fue una de las demostraciones más esperadas.
No solo se puede ver el smartphone ejecutando Android. De hecho, lo cierto es que el vídeo en realidad está dedicado a poder dar más detalles del proyecto. En él podemos ver cómo se puede instalar los diferentes módulos, lo que incluye la batería, el procesador, la memoria o la cámara. Además, también se dan alguno detalles de cómo trabajan en el equipo para poder llegar a lanzar este smartphone modular algún día. No obstante, el momento estrella es aquel en el que consiguen ejecutar Android como el sistema operativo de Project Ara. Hasta el momento, no lo habíamos visto ejecutar Android, y sabíamos que sería necesario realizar una serie de modificaciones sobre el sistema operativo para que fuera capaz de asimilar el hecho de que se podían cambiar los diferentes componentes. Pero parece que esa versión compatible con Project Ara ya está lista. Os dejamos el vídeo a continuación para que podáis verlo vosotros mismos.
Vídeo:
Si habéis conocido las diferentes versiones del sistema operativo que se han lanzado en los últimos años, sabréis de sobra que el fondo de pantalla y los iconos que vemos en la pantalla del smartphone son los de la versión del sistema operativo Android 4.1 Jelly Bean, por lo que lo más probable es que se trate de la versión sobre la que han comenzado a realizar las modificaciones para adaptarla a Project Ara. A partir de aquí tendrían que comenzar a trabajar en una versión de Android 5.0 Lollipop que fuera compatible con Project Ara, algo que seguro ya habrán estado haciendo los ingenieros de software de Google.
Al final del vídeo nos recuerdan que han convocado dos eventos para comienzos del próximo año en el que el protagonista será Project Ara. El primero de ellos será el 14 de enero, y se celebrará en Estados Unidos y Europa, y el segundo será el 21 de enero, dirigido a Asia.
Qué es Project Ara y cómo encajaba en Android

Project Ara fue una iniciativa de Google ATAP para construir un teléfono con piezas intercambiables. La ambición no era solo personalización: quería reducir la basura electrónica al permitir reemplazar componentes sueltos y alargar la vida útil. Google planteó un ecosistema abierto con un marketplace de módulos y un proceso de certificación flexible para que, por defecto, el sistema aceptara módulos aprobados y, si el usuario lo deseaba, también no certificados.
Desde el lado del software, Android se adaptó para reconocer y gestionar módulos “en caliente”, con un gestor de módulos capaz de habilitar/deshabilitar hardware sin reiniciar. A nivel de red interna se apostó por UniPro, una interconexión de alta velocidad específica para enlazar los bloques del terminal.
Arquitectura modular: endos, marcos y ranuras

El concepto se basaba en un armazón o endoskeleton metálico (los “endos”) con ranuras delanteras y traseras para módulos. Google contempló marcos en tres tallas: mini (alrededor del tamaño de un Nokia 3310), medium (similar a un Nexus 5) y large (en la línea de un phablet). Las dimensiones de referencia que se barajaron eran de 118 × 45 × 9,7 mm para mini, 141 × 68 × 9,7 mm para medium y 164 × 91 × 9,7 mm para large, con matrices de ranuras traseras 2×5, 3×6 y 4×7 respectivamente.
Cada ranura aceptaba módulos 1×1, 1×2 o 2×2. El bus interno ofrecía hasta 10 Gbit/s por conexión (20 Gbit/s en módulos 2×2 con doble enlace). El frame se concebía como la única pieza fabricada por Google, con un precio objetivo muy contenido y un kit de inicio económico con pantalla, batería, CPU básica y WiFi para democratizar la entrada de nuevos desarrolladores de hardware.
Módulos, hot‑swap y posibilidades reales

Además de piezas comunes como cámaras, altavoces, baterías o almacenamiento, Ara abría la puerta a hardware especializado: sensores médicos, impresoras de tickets, punteros láser, pico‑proyectores, visión nocturna o botones para juegos. Los módulos se podían intercambiar en caliente gracias a una pequeña batería interna que mantenía vivo el teléfono al extraer la batería principal.
Para fijar los módulos se exploraron imanes electropermanentes, que más adelante dieron paso a otros mecanismos de sujeción. La idea inicial de carcasas 3D impresas evolucionó hacia cubiertas personalizables por moldeo, al no madurar a tiempo la impresión 3D de alta calidad para producción masiva.
Estado del proyecto, prototipos y cambios de rumbo

En eventos para desarrolladores se mostraron prototipos que, aunque funcionales, evidenciaban la complejidad técnica (en una demo pública el dispositivo llegó a congelarse al arrancar). La iteración conocida como Spiral 2 avanzó el concepto y se planificó un piloto de mercado en Puerto Rico antes de llevar el proyecto a otras regiones. Posteriormente, el modelo Developer Edition redefinió la arquitectura con un “teléfono base” que integraba componentes no actualizables (antenas, pantalla, sensores, batería y SoC) dejando la modularidad para funciones complementarias como cámaras o pantallas secundarias.
Google llegó a anunciar iniciativas y encuentros para la comunidad —incluidos los dos eventos de comienzos de año mencionados más arriba—, pero más tarde la compañía confirmó la cancelación del programa Ara, dejando su legado en forma de aprendizajes técnicos y de ecosistema.
Un vistazo a un prototipo Ara (modelo A8A01)

- Chip: Qualcomm Snapdragon 810 (MSM8994)
- Memoria: 3 GB de RAM
- Almacenamiento: 32 GB
- Pantalla: 5,34 pulgadas TFT‑LCD, 1080 × 1920 (403 ppp)
- Cámaras: trasera 2,1 MP (16:9, vídeo 1080p) y delantera 5 MP
- Batería: 3.450 mAh
- Dimensiones y peso: 152 × 74 × 12,5 mm; 190 g
- Conectividad: WiFi, Bluetooth 4.0 LE y NFC
- Puertos: jack 3,5 mm y USB‑C
- Software: Android con gestor de módulos integrado
Este prototipo usaba un endoskeleton metálico con paneles plásticos y un sistema magnético para la inserción. El gestor de módulos de Android permitía ver los bloques instalados, desactivarlos por software y, en configuraciones avanzadas, habilitar usos como doble cámara.
Retos técnicos, regulatorios y de mercado

El diseño modular conllevaba un peaje en volumen y peso: el equipo de Ara estimaba una penalización inferior al 25% frente a un diseño integrado, una cifra razonable para ganar flexibilidad, pero que impactaba en grosor y eficiencia. A ello se sumaba la homologación regulatoria (la FCC evalúa configuraciones cerradas, no combinaciones modulares), la logística industrial de producir y certificar cientos de variantes y el reto de escalar un ecosistema con miles de desarrolladores de hardware independientes.
El mercado también marcó límites: propuestas como Moto Mods (imanes y pines Pogo), el LG G5 con sus Friends o los Fairphone —más centrados en reparabilidad— demostraron que la modularidad despierta interés, pero solo triunfa si precio, disponibilidad y experiencia están muy afinados.

Hoy, la idea de Ara sigue inspirando enfoques de sostenibilidad, derecho a reparación y ciclos de vida más largos. Aunque el proyecto no se comercializó, dejó planos técnicos, aprendizajes sobre interoperabilidad y una visión potente: que un smartphone pueda crecer contigo cambiando solo lo que necesitas.