Hemos llenado páginas y páginas hablando del HTC One X. Cierto que está llamado a ser la estrella de su familia, pero sería un error dejar que oscureciera al resto. Llega a España también su hermano pequeño, el HTC One S, y se merece por sí solo una revisión a fondo.
Nuestros colegas de Android Central han hecho uno de los análisis más completos del One S que hemos leído y aquí resumimos y ampliamos sus conclusiones más importantes con pruebas y datos clave.
Diseño y construcción
Más pequeño, el HTC One S tiene unas dimensiones de 130,9 x 65 x 7,8 mm y un peso de 119 gramos. Esto lo hace uno de los móviles más delgados de su momento, a la altura de iconos como el Galaxy S2 o el Galaxy Nexus. A diferencia del One X, que apuesta por policarbonato, el One S presume de armazón unibody de aluminio con dos acabados: un tratamiento de microoxidación que ofrece sensación cerámica y gran resistencia, y una variante de aluminio anodizado con gradiente muy agradable al tacto.
Ese cuerpo de una sola pieza tiene implicaciones: el terminal utiliza microSIM, la batería es integrada y no hay ranura para microSD. Hay que apañarse con 16 GB de almacenamiento interno (aprox. 10 GB reales para el usuario tras el sistema y apps), aunque HTC ha llegado a ofrecer 25 GB en Dropbox durante un periodo promocional para aliviar esta limitación. En el chasis encontramos detalles cuidados: botón de encendido y jack de 3,5 mm en la parte superior, altavoz microperforado con LED de notificaciones, control de volumen de buen tamaño y puerto microUSB con salida MHL/HDMI mediante adaptador.
Pantalla
Como es lógico en un terminal algo menor que su hermano mayor, el One S tiene una pantalla de 4,3 pulgadas frente a las 4,7 del One X. La resolución es qHD (960 x 540) y el panel es Super AMOLED protegido con Gorilla Glass. La calidad de imagen es luminosa, con negros profundos y colores muy vivos; no obstante, su matriz PenTile puede introducir un sutil efecto de grano en texto fino y bordes, y cierta sobresaturación perceptible al compararlo con paneles LCD de gama alta. Aun así, viniendo de una pantalla que no sea HD, la nitidez convence y el panel rinde mejor que el de algunos rivales de su época como el Motorola Razr con características similares.
Rendimiento y conectividad
Por dentro, el HTC One S no tiene el procesador de cuatro núcleos del One X, pero sí un remozado Qualcomm Snapdragon S4 (MSM8260A) de doble núcleo a 1,5 GHz junto a 1 GB de RAM y la GPU Adreno 225. A pesar de tener menos núcleos, esta CPU compite muy bien con los Tegra 3 en pruebas sintéticas, con cifras típicas alrededor de 5105 en Quadrant y 2366 en Vellamo. En el día a día ofrece fluidez a prueba de fuego, con transiciones rápidas y buena gestión multitarea.
En conectividad encontramos HSPA, Wi‑Fi 802.11 a/b/g/n, DLNA y Bluetooth 4.0. El puerto microUSB actúa como MHL/HDMI con adaptador, y el audio se apoya en Beats Audio, que refuerza graves y eleva el volumen final. La calidad en llamadas está a buen nivel, ayudada por el diseño del altavoz y el segundo micrófono para cancelación de ruido. La cobertura Wi‑Fi se mantiene estable y a la par de otros modelos de gama alta.
Software y experiencia
El ONE S y el ONE X comparten Android 4.0 Ice Cream Sandwich y la interfaz HTC Sense 4. Sense 4 aporta más de lo que limita: una multitarea basada en paneles muy visual, accesos rápidos bien pensados y una integración profunda de la cámara que acelera tareas comunes. La respuesta del sistema con el corazón S4 mantiene las animaciones suaves, los cambios entre apps ágiles y un comportamiento estable.
Cámaras y multimedia
El HTC One S es, dentro de su familia, un terminal muy fotográfico. Monta una cámara principal de 8 MP con sensor BSI, apertura f/2.0 y angular 28 mm, acompañada de flash LED y grabación de vídeo 1080p. El software de cámara es sobresaliente: toma casi instantánea (~0,7 s), autofoco muy veloz (~0,2 s), ráfaga de hasta 20 fotos manteniendo pulsado el obturador y posibilidad de hacer fotos mientras grabas vídeo. En buena luz, la nitidez y el color son muy convincentes; en escenas de alto contraste el rango dinámico exige mimo, y en baja luz aparecen las limitaciones habituales, si bien se sitúa entre las mejores cámaras de su categoría. El vídeo 1080p es estable y detallado, aunque no lidera el segmento. Como nota pendiente, seguimos echando en falta un botón físico dedicado para disparo.
Batería y autonomía
Sobre el papel, los 1.650 mAh pueden parecer justos, pero la optimización del sistema logra una jornada completa de uso mixto sin drama. En reproducción continua de vídeo, sin Wi‑Fi y con brillo a la mitad, se han alcanzado cerca de siete horas. No es la batería más grande, pero el equilibrio entre pantalla, procesador y software permite que cumpla con nota para un uso cotidiano intensivo de mensajería, navegación, redes sociales, cámara y música.
Si buscas el encanto del diseño unibody de aluminio, una pantalla AMOLED muy vistosa, rendimiento sólido y una cámara rápida en un cuerpo tremendamente delgado, el One S encaja como un guante. A cambio, debes aceptar microSIM, batería no extraíble y la ausencia de microSD que te limita al almacenamiento interno disponible (complementable con la nube). Puedes leer el resto del análisis en Android Central, una referencia útil si quieres profundizar en pruebas y comparativas directas con su hermano mayor.

