Después de muchas especulaciones y filtraciones, al fin aparece el primer teléfono de Samsung con el sistema operativo Tizen. De esta forma, la compañía coreana da el paso y se decide a lanzar al mercado el Samsung Z, un modelo que además llega con unas características cuando menos interesantes.
El estreno comercial del Samsung Z se enfoca inicialmente a mercados concretos, con Rusia como país de lanzamiento antes de ampliar su disponibilidad a otras regiones. Su presentación pública tiene lugar en la Tizen Developer Conference de San Francisco, un marco ideal para mostrar cómo la plataforma avanza en móviles más allá de los wearables y televisores donde ya venía ganando presencia.
Este es el modelo que en su momento se pudo ver en la conferencia de desarrolladores de Tizen que Samsung celebró en San Francisco, y se confirma que la pantalla que incluye tiene unas dimensiones de 4,8 pulgadas. En cuanto al panel, este es tipo SuperAMOLED, por lo que la calidad está asegurada, y llega con una resolución de 1.280 x 720. La combinación de tamaño y resolución da como resultado una densidad adecuada para disfrutar de contenido HD, con negros profundos y colores intensos propios de esta tecnología.
En diseño, el Samsung Z apuesta por líneas más angulares que las habituales en la familia Galaxy, con una trasera que simula piel para mejorar el agarre y distinguirse estéticamente. En el frontal se mantiene un botón físico central acompañado por dos teclas de navegación capacitivas, un esquema clásico que facilita la interacción y se integra con una interfaz que recuerda a TouchWiz, incluyendo un gestor de temas para personalizar la apariencia.
La combinación de las dos especificaciones que son en gran medida responsables de su rendimiento, como son el procesador y la memoria RAM, es muy buena. Hay que decir que en el primero de los casos la elección es un SoC de cuatro núcleos que funcionan a una frecuencia de 2,3 GHz. En el caso de la memoria RAM que será de la partida en el Samsung Z, esta alcanza los 2 GB. Es decir, que sin llegar a las exactas del Galaxy S5, se queda muy cerca de ellas. Esta base de hardware encaja con la promesa de Tizen de ofrecer un arranque rápido, multitarea eficiente y un rendimiento gráfico solvente tanto en 2D como en 3D, con un consumo ajustado.
La versión del sistema operativo que incluye es la Tizen 2.2.1, por lo que hablamos de un desarrollo que, sobre el papel y en palabras de la propia Samsung, permite “una mejor gestión de la memoria y la multitarea, con arranques más rápidos y un rendimiento sin discusión en los gráficos en 2D y 3D”. Tizen es un sistema basado en Linux que prioriza HTML5 y otros estándares web para las aplicaciones, con su propia tienda de apps (Tizen Store). Por cierto, algunas de las funcionalidades que son de la partida en el Samsung Z demuestran su gran parecido con el Galaxy S5 —incluye lector de huellas y sensor de ritmo cardiaco bajo la cámara trasera—. También ofrece S Health 3.0, Download Booster, opciones de configuración de la interfaz y el Ultra Power Saving Mode para estirar la batería en situaciones de emergencia, como muestran los benchmarks.
Conectividad completa

Un apartado donde no tiene problemas el Samsung Z es en el de la conectividad. Aparte de ofrecer WiFi y Bluetooth 4.0, este modelo incorpora GPS, GLONASS, USB 2.0 y NFC. En lo referente al acceso a datos móviles, este modelo es compatible con redes 4G, por lo que la velocidad no es precisamente un problema. El soporte de Wi‑Fi a/b/g/n, Bluetooth Low Energy para accesorios, y la integración de NFC para emparejamiento y pagos sin contacto completan un apartado muy sólido para su categoría. Según fichas técnicas divulgadas por la marca, en determinadas regiones también se contempló infrarrojos para control remoto, detalle que encaja con la orientación multimedia del dispositivo.
Además de la conectividad, conviene mencionar la experiencia de uso: el botón físico y los controles capacitivos permiten una navegación rápida entre apps, y el sistema incorpora gestos y accesos directos que aceleran tareas comunes. La presencia de Download Booster combina Wi‑Fi y 4G para agilizar descargas pesadas cuando es necesario.
Otras características que se deben conocer del Samsung Z son las siguientes:
- Almacenamiento interno de 16 GB con posibilidad de utilizar tarjetas microSD de hasta 64 GB
- Cámara posterior de 8 megapíxeles y delantera de 2,1 Mpx
- Dimensiones: 138,2 x 69,8 x 8,5 mm
- Peso: 136 gramos
- Batería de 2.600 mAh
- Colores: negro y dorado
El paso que se esperaba

Lo cierto es que la llegada del Samsung Z es un paso que se esperaba desde hace tiempo por parte de la compañía coreana (que no hay que olvidar que, aunque algo escondido, un terminal con Tizen se pudo ver en el Mobile World Congress). Veremos el funcionamiento que ofrece este terminal y, lo más importante, cómo funciona en el apartado de las aplicaciones —donde se espera que sea compatible con las específicas para Android—, ya que estas son esenciales para que un sistema operativo triunfe en el mercado.
Para apuntalar este punto, Samsung impulsa una Tizen Store propia con apps nativas y servicios clave, y el ecosistema ha ido creciendo gracias a su presencia en relojes como Gear, cámaras y televisores y en modelos como el Samsung Z1. Al margen de soluciones de terceros que exploran capas de compatibilidad, la apuesta principal pasa por acelerar el desarrollo de apps en HTML5 y potenciar el rendimiento web, de ahí afirmaciones como que se puede navegar más rápido y ejecutar aplicaciones con mayor eficiencia.
Esto separa un poco más a Samsung de Google, aunque no hay que pensar que el lanzamiento de este terminal supone un divorcio; simplemente parece que este fabricante desea tener mayor control en lo referente al sistema operativo y, por ello, lanza esta gama de dispositivos para comprobar si el mercado los acepta debidamente. Así, consigue un “Plan B”, siempre necesario para no sufrir posibles turbulencias. En cualquier caso, el éxito de Tizen en móviles dependerá de la adopción por parte de los desarrolladores y de que el catálogo de aplicaciones cubra las necesidades más comunes.
En el día a día, el lector de huellas facilita tareas como desbloqueo seguro o autorización de accesos, mientras que el sensor de ritmo cardiaco integrándose con S Health 3.0 aporta valor a quienes monitorizan su actividad. El Ultra Power Saving Mode cambia la interfaz y limita procesos para alargar la autonomía cuando la batería es baja, y la batería de 2.600 mAh, unida a la eficiencia de Tizen, promete una jornada completa en usos típicos.
También se ha puesto foco en los detalles de la interfaz: iconografía clara, paletas de color personalizables y widgets que se ajustan a las necesidades de cada usuario. El gestor de temas permite cambiar el aspecto del sistema sin complicaciones, y la fluidez general recuerda a los teléfonos Android de gama alta con hardware similar.
Finalmente, hay que decir que el Samsung Z llegará primero a Rusia, para posteriormente lanzarse en otras regiones (entre las que esperamos que esté España, aunque nuestro país es un objetivo muy difícil, ya que Android domina ampliamente el mercado). Ahora hay que esperar a conocer cómo evoluciona este Tizen y si los desarrolladores están decididos a apostar por este sistema operativo.
Fuente: Samsung Tomorrow.
El Samsung Z se posiciona como un punto de inflexión dentro de la estrategia de Samsung: un móvil que nace con Tizen, especificaciones equilibradas —4,8” HD, 4G, 2 GB de RAM, 16 GB ampliables— y funciones diferenciales como huella, sensor cardiaco y modos de ahorro. Su potencial radica en ofrecer rendimiento y eficiencia con una plataforma propia; el mercado y el ecosistema de apps serán los que decidan hasta dónde llega este primer paso.

