
Creo que fue mi abuela la primera persona a la que escuché aquello de “Ten cerca de tus amigos, pero más cerca de tus enemigos” y cada día me sorprendo descubriendo en cuántas y diferentes partes de la propia vida se cumple esa máxima. Evidentemente, el mundo de las nuevas tecnologías y, para ser más preciso, el de los smartphones no iba a ser menos y a nadie extrañará que algunas compañías contraten los servicios de una de sus más encarnizadas rivales. Pues bien, parece ser que en Apple pretenden reducir su dependencia de Samsung en cuanto a la fabricación de sus procesadores.
Hace algo más de una semana os informábamos que el flamante procesador A7 de los de Cupertino había vuelto a ser fabricado por Samsung, a pesar de los rumores que apuntaban a la taiwanesa TSMC como responsable de la fabricación de los chipset equipados en las entrañas de los nuevos iPhone. A pesar de no haberlo conseguido en esa ocasión, varios medios de comunicación surcoreanos indican que en la fabricación de la próxima generación de procesadores A8, Apple optaría por repartir en torno al 30 o 40 por ciento a Samsung y dejar el resto de la producción en manos de Taiwán Semiconductor Manufacturing Co. – TSMC –.
Según las mismas fuentes, la compañía norteamericana se habría visto obligada a mantener a Samsung en la ‘partida’ a pesar de su intención de deshacerse de ella, por el reto que supone la fabricación de unos procesadores basados en arquitectura de 20 nanómetros. Del mismo modo, todo podría responder únicamente a la intención de Apple de diversificar su cadena de proveedores y no dejarlo todo en manos de un rival tan importante como la firma surcoreana.
Mientras los de la manzana continúan deshojando la margarita de a quién otorgan la producción de sus futuros procesadores y qué porcentaje de la misma les envían, en Samsung – que acaba de recibir la buena noticia de ser la segunda empresa más innovadora del mundo, precisamente por detrás de Apple y tras desbancar a Google – siguen trabajando en el desarrollo de su nuevo chipset Exynos de 64 bits, con arquitectura de la familia ARM Cortex-A5x y que podríamos ver en el futuro Samsung Galaxy S5, aunque se trate únicamente de otra hipótesis por el momento.
Quién fabricó el A8 y cómo se repartió la producción
Diversos análisis independientes de silicio indicaron que el Apple A8 se produjo con proceso de 20 nm en las fábricas de TSMC, que asumió el liderazgo frente a Samsung en esa generación. Esos informes señalaron a TSMC como proveedor principal; ahora bien, si la demanda lo exigía, Samsung podía intervenir con lotes parciales, coherente con el reparto del 30–40% que se manejó en su momento. Esta dualidad encaja con la estrategia de Apple de diversificar proveedores para mitigar riesgos y asegurar capacidad.
Datos técnicos clave del Apple A8
Más allá del reparto, el A8 destacó por integrar alrededor de dos mil millones de transistores en un encapsulado con un tamaño de matriz cercano a 89 mm², mejorando densidad y eficiencia frente a su predecesor. En memoria, adoptó LPDDR3-1333 en un bus de 64 bits, con configuraciones habituales de 1 GB en iPhone e iPod touch y 2 GB en iPad mini y Apple TV de esa generación de SoC.
A nivel de CPU, el A8 mantuvo un diseño de doble núcleo de alto rendimiento basado en la microarquitectura propia de Apple (evolución de Cyclone, conocida como Typhoon), con ejecución fuera de orden y una frecuencia en torno a 1,4 GHz, lo que supuso un salto notable en rendimiento por vatio. Su jerarquía de cachés incluía L1 de 64 KB para datos y 64 KB para instrucciones por núcleo, un L2 de 1 MB compartido y un L3 de 4 MB para todo el SoC, configuración que favorece latencias bajas y mayor ancho de banda.
En gráficos, el chip montó una GPU PowerVR GX6450 con cuatro clústeres de sombreado, suficiente para elevar los fps en escenas complejas y mejorar la reproducción de contenido 3D. Posteriormente, Apple presentó una variante A8X con un núcleo extra de CPU, frecuencias superiores y GPU de ocho clústeres, pensada para dispositivos con mayor exigencia gráfica. Entre los equipos que incorporaron el A8 se encuentran iPhone 6 y 6 Plus, iPod touch (sexta generación), iPad mini 4, Apple TV (cuarta generación) y HomePod.
big.LITTLE, HMP y el papel de Samsung con Exynos
Mientras Apple apostaba por núcleos grandes muy eficientes, Samsung impulsaba sus Exynos con la filosofía big.LITTLE de ARM: combinar núcleos potentes con otros eficientes para alternar según la carga. Este enfoque permite, por ejemplo, usar los núcleos grandes en juegos o edición de vídeo y los núcleos pequeños en tareas livianas como correo o mensajería, alargando la batería. La evolución Heterogeneous Multi‑Processing (HMP) posibilita activar todos los núcleos a la vez o un único núcleo según convenga, optimizando tanto el rendimiento sostenido como el consumo.
Claves de arquitectura que influyen en el rendimiento de cualquier SoC móvil:
- Caché L1/L2/L3: tamaños mayores tienden a mejorar el rendimiento global y reducir latencias, siempre que la arquitectura los aproveche bien.
- Multiplicador de reloj: controla la frecuencia efectiva de la CPU; su ajuste afecta a potencia y calor.
- Proceso de fabricación: nodos más finos (como 20 nm) suelen reducir consumo y permitir más densidad.
Este contexto ayuda a entender por qué Apple buscó alternar proveedores y por qué Samsung, pese a ser competidor directo, siguió siendo pieza clave en capacidad y vanguardia de fabricación. La ecuación adecuada entre diseño propio, nodo de proceso y cadena de suministro es la que determina quién puede fabricar “a tiempo y a escala”.
Fuente: Hankyung Vía: GSMarena. La experiencia acumulada con el A8 consolidó a TSMC en la cadena de Apple, sin impedir que Samsung participara en distintas fases o generaciones. Esa “proximidad al rival” sigue siendo, para ambos, una ventaja estratégica cuando se trata de rendimiento, costes y volumen de fabricación en el ultra competitivo mercado móvil.
