El Samsung Galaxy S8 es uno de los móviles más esperados de su generación. El smartphone se anunciará a finales de mes, y será entonces cuando podamos confirmar todas las características técnicas con las que contará. Ahora llegan nuevos datos del mismo que informan de que una sección de la pantalla del móvil sería sensible a la presión, al estilo del 3D Touch del iPhone. La idea no es completamente nueva, pero aplicada a la barra de navegación podría cambiar la forma en la que interactuamos con Android.
Pantalla sensible a la presión
No es una tecnología nueva. De hecho, hemos visto a diferentes móviles contar con esta tecnología desde hace tiempo. El primero del cual se rumoreó que contaría con dicha pantalla fue el iPhone 6s, y así fue. Pero un poco antes se lanzó el Huawei Mate S incorporando ya esta misma. Aun así, no son muchísimos los móviles que cuentan con esta tecnología, y no parece algo realmente imprescindible. Sin embargo, el nuevo Samsung Galaxy S8 podría contar con una pantalla sensible a la presión.
Lo curioso es que no sería la totalidad de la pantalla la que sería sensible, sino solo una sección, la de los botones de navegación. Recordemos que, para que el móvil pueda contar con una pantalla más grande y menos biseles, Samsung prescindirá de los botones físicos de navegación. Esto es muy notable, porque ha sido un elemento característico en los móviles de Samsung desde siempre. Y para suplir esa carencia, convertirá la sección de la pantalla en la que está la barra de navegación en una zona sensible a la presión, por lo que los botones podrían tener múltiples funciones dependiendo de la fuerza que se aplique en ellos.
Según fuentes del ecosistema de componentes, Samsung Display habría perfeccionado paneles OLED capaces de reconocer distintos niveles de presión y fabricaría parte de estos módulos a nivel interno. Esto no solo facilitaría su adopción en el Galaxy S8, sino que abriría la puerta a extender el soporte a otros modelos del catálogo en un plazo relativamente corto, integrándolo de forma progresiva y escalable.
En el plano de software, Android ya cuenta con accesos directos contextuales en el escritorio (los denominados app shortcuts introducidos a partir de Android 7.1), una base perfecta para que la presión en pantalla active menús avanzados o acciones rápidas sin saturar la interfaz. En la práctica, un toque ligero podría equivaler al gesto habitual, mientras que una presión media o alta en la barra de navegación desencadenaría atajos y menús emergentes vinculados a cada botón.
Tamaños de pantalla y diseño sin marcos
Además de la sensibilidad a la presión, todo apunta a que Samsung apostará por dos tamaños con marcos muy reducidos. Se baraja un modelo en torno a 5,8 pulgadas para la opción más compacta y otro que se iría hasta aproximadamente 6,2 pulgadas para quienes buscan más diagonal. La pantalla llegaría prácticamente hasta el borde del dispositivo y, según filtraciones, podría presentar curvatura en los cuatro lados, superando el concepto dual-edge tradicional y dejando más espacio útil para el contenido.

Este cambio de paradigma conllevaría la eliminación del botón de inicio físico, pieza icónica en generaciones anteriores. Al desaparecer, se gana superficie frontal para el panel, y el botón de inicio pasaría a ser un control virtual en pantalla con funciones extra al detectar niveles de presión. Esta decisión encaja con la tendencia del sector hacia teléfonos más inmersivos y con menos elementos mecánicos en el frontal.
Botones de navegación 3D Touch y lector de huellas
Uno de los puntos más debatidos es la ubicación del lector de huellas. Al migrar los botones al panel, la marca baraja dos opciones: integrar el sensor bajo la pantalla o moverlo a la parte trasera. Informes de filtradores reconocidos describen un lector trasero, mientras que las soluciones bajo el panel se reservarían para futuras iteraciones. Sea cual sea la decisión, el área sensible a la presión en la barra de navegación aportaría gestos alternativos a las acciones del sensor, como desplegar menús, lanzar búsquedas o invocar al asistente con una presión sostenida.
El toque háptico también ganaría protagonismo: la barra podría responder con una vibración precisa al reconocer diferentes intensidades, de forma similar a lo que ya hemos visto en otros ecosistemas. El objetivo es que el usuario “sienta” los botones virtuales como si fueran tangibles, añadiendo capas de interacción sin ocupar espacio extra.
Prestaciones esperadas y ecosistema
En paralelo a estos cambios, las filtraciones apuntan a un salto en hardware: procesador de la familia Exynos 9 (y alternativa Snapdragon según mercado), variantes con hasta 6 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento, y una pantalla lista para contenidos de muy alta resolución (se llegó a mencionar UHD 4K en prototipos). También suenan mejoras en cámara, incluso con sistemas duales en determinadas versiones, y un nuevo asistente de voz derivado de la tecnología de Viv, con funciones profundas a nivel del sistema.
En accesorios y experiencia, se espera compatibilidad con cámaras 360 de nueva generación y un catálogo de software adaptado a la interacción por presión. Este conjunto haría al S8 especialmente competitivo tanto en productividad como en multimedia, con animaciones y transiciones afinadas para aprovechar el reconocimiento de niveles de fuerza sobre la pantalla.
No solo el Samsung Galaxy S8
Por último, se dice que no sería solo el Samsung Galaxy S8 el que contaría con esta tecnología, sino que también veríamos al Galaxy Note 8 con dicha novedad. No obstante, para cuando se lanza este móvil en la segunda mitad del año, Samsung ya habría conseguido que dicha tecnología se utilizara en la totalidad de la pantalla, y no solo en una sección. Para eso habrá que esperar a los meses de septiembre u octubre. De momento, la novedad será el Samsung Galaxy S8 con su pantalla sensible a la presión parcialmente.
Fuentes del sector hablan de un despliegue por fases: primero en el área de navegación del S8, y más adelante una implementación completa en modelos de la serie Note y otros gamas altas, con el objetivo de llevar la sensibilidad a la presión a todo el panel. Este plan encaja con la capacidad de Samsung Display de producir sus propios OLED con esta característica, e incluso de suministrarlos a terceros, acelerando la adopción en el ecosistema.
Si se confirman los indicios, la combinación de un diseño sin marcos, tamaños de pantalla optimizados y una barra de navegación con 3D Touch parcial podría suponer uno de los cambios más tangibles en usabilidad del Galaxy S8, abriendo nuevas posibilidades de interacción sin sacrificar espacio ni simplicidad.