Pues no era un rumor infundado ni una broma. Apple va muy en serio a la hora de encontrar proveedores diferentes a Samsung en los componentes de sus productos. Si algunos, como las baterías de algunos modelos de sus portátiles, ya fueron un toque de atención; además surgieron informaciones sobre la subida de precio a Apple por chips, lo siguiente parece ser que serán, nada menos, los SoC A6X… el corazón de, por ejemplo, la cuarta generación de los tablets iPad.
La compañía que se ha beneficiado de la ruptura (todavía no confirmada, parece ser por motivos contractuales) es Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC). Además, informaciones como la suministrada por Hindustan Times indican que las pruebas con prototipos ya han comenzado para que, llegado el momento de la producción en serie, no existan problemas. La verdad es que este movimiento de los de Cupertino tiene todo el sentido del mundo: diversificar proveedores y no dar de comer al “animal” que puede disputarte claramente el control de la manada.
Este no es más que un capítulo más en la disputa entre los dos grandes dominadores del mercado de la movilidad, que abarca casi todos los ámbitos posibles: patentes, publicidad, precios, componentes… todo lo imaginable. Por lo tanto, los buenos augurios que parecían darse respecto a las relaciones de ambas compañías por el acuerdo Samsung Galaxy S3 Mini, no se van a confirmar, mucho nos tememos.
TSMC entra en escena: pruebas, capacidad y proceso de fabricación

TSMC es el mayor fabricante independiente de semiconductores del mundo y, según múltiples informes, asumirá gradualmente la producción del A6X con una transición por fases. Eso implica que, durante un periodo, puedan coexistir unidades con chips fabricados por Samsung y por TSMC indistintamente, tras lotes piloto y validaciones de calidad que Apple realiza para garantizar homogeneidad.
Las fuentes de la industria señalan que TSMC cuenta con tecnologías de fabricación más avanzadas frente a los nodos previos utilizados por Samsung en esta generación: el salto a procesos más finos, como los 20 nm (frente a 32 nm de familias anteriores), permite chips más pequeños y de menor consumo a igualdad de arquitectura. En el A6X no se esperan cambios de diseño funcional por el simple hecho de cambiar de fábrica: las especificaciones y el rendimiento deben ser equivalentes, con potenciales ventajas en eficiencia y térmicas derivadas del nodo.
Este movimiento encaja con la hoja de ruta de Apple: repartir riesgos, asegurar capacidad de suministro en picos de demanda y abrir la puerta a que futuros SoC (como iteraciones posteriores de la serie A) también se fabrique fuera del ecosistema de Samsung si los resultados cumplen los estándares.
Impacto en Samsung y su hoja de ruta

Una pérdida notable para Samsung
Evidentemente, la pérdida de la producción de los procesadores de Apple es un golpe para la compañía coreana, de eso no cabe duda. Pero la verdad es que ya se comienzan a intuir los movimientos de esta compañía para paliar esto. Apple era uno de sus mayores clientes por volumen, pero Samsung compensa con su fortaleza como proveedor de memorias, sensores y SoC propios.
El primero es que el propio fabricante tiene previsto experimentar un crecimiento en sus propios productos, en especial los que utilizan SoC Exynos, por lo que la masa de fabricación perdida repercutirá en una mayor capacidad de producción propia (y de maniobra). Optimizar líneas para Exynos le permite absorber capacidad ociosa y ajustar márgenes.
Otra de las opciones que comienza a escucharse con fuerza es la posibilidad de que Samsung comience suministrar sus propios desarrollos a otros fabricantes de forma asidua, tal como hace Qualcomm y, para ello, necesita una línea de producción mayor de la que posee ahora. Entre las compañías que podrían ser compradoras están Sony y ZTE… por lo que, de nuevo, el golpe sería menos doloroso. A esto se suma su potente capacidad fab, uno de los factores decisivos para atraer contratos de alto volumen.
Qué cambia con el A6X a nivel técnico
El A6X es una variante de alto rendimiento del A6. Mantiene una CPU de doble núcleo Swift y eleva la parte gráfica con una GPU PowerVR SGX 554MP4 de cuatro núcleos y un subsistema de memoria de cuatro canales. En generaciones A6, la GPU equivalente era la SGX 543, por lo que el salto en cómputo gráfico es notable: estimaciones de la industria sitúan el flujo de cálculo desde el entorno de 28,8 GFLOPS en configuraciones anteriores hasta alrededor de 76,8 GFLOPS en el A6X.
En términos prácticos, esto se traduce en mejoras de rendimiento en juegos, interfaz y tareas multimedia a resoluciones altas. El cambio de fabricante no altera la arquitectura, pero sí puede aportar ventajas de eficiencia si el nodo de TSMC es más moderno. Tras una fase de pruebas inicial, los ingenieros de Apple validan calidad, consumo y estabilidad antes de autorizar la producción masiva.
Ambas compañías siguen sus propios caminos y, como era de esperar, no los recorren juntos. Lo interesante es conocer si alguna de ellas nota el impacto con mayor fuerza y si TSMC ofrece la misma solvencia y capacidad que Samsung a gran escala. Para el usuario final, la prioridad es que el A6X conserve su rendimiento consistente y gane en eficiencia; para la industria, que Apple mantenga un ecosistema de proveedores diversificado que reduzca riesgos y sostenga la innovación sin depender de un único actor.

