BlackBerry, la compañía que otrora fuera una gigante canadiense del mundo de la telefonía móvil, hoy es tan solo una empresa que ve la luz cada vez más cerca… la del final del túnel. Aunque muchos podrían lamentar la desaparición de esta compañía, Samsung y Apple serían las dos grandes beneficiadas de este cierre.
BlackBerry, se acabó el fabricar móviles
Y no es que BlackBerry vaya a desaparecer completamente. Lo que sí parece es que su división de fabricación de smartphones va a desaparecer, así como la de desarrollo del sistema operativo. Los últimos movimientos de la compañía podrían tratar de conservar viva la división que se dedica a algunos servicios como BlackBerry Messenger, aunque tampoco sería raro ver cómo también se dedican a otros servicios móviles orientados al mundo profesional. Donde ya sí que tienen muy poco que hacer en el mundo de la fabricación de smartphones y desarrollo de sistema operativo. En periodos consecutivos, algunos de los mercados más relevantes para los teléfonos inteligentes mostraron una caída drástica de la cuota de BlackBerry: pasó de cifras de un dígito medio a mínimos residuales, en ocasiones por debajo del 1%. No hablamos de smartphones que hay activos, sino de smartphones vendidos en un tramo reciente de tiempo. Aun así, se ve como la compañía canadiense ha caído en la miseria.

Ese declive llevó a priorizar servicios y software sobre el hardware. La empresa reforzó su posición en áreas como la ciberseguridad y la gestión de dispositivos, incluyendo soluciones de prevención, detección y respuesta a amenazas derivadas de la adquisición de tecnologías del estilo de Cylance. Además, evolucionó su mensajería corporativa hacia BBMe, con foco en comunicaciones seguras y multiplataforma, adaptándose a un mercado que demanda privacidad y cumplimiento normativo.
Otro hito silencioso fue el final del soporte de su sistema clásico: con el tiempo, BlackBerry OS dejó de tener mantenimiento oficial y funcionalidad fiable para llamadas o datos, consolidando el giro hacia Android en su etapa final de dispositivos y, más tarde, la licencia de marca a terceros. Aunque se vieron terminales con Android y guiños al teclado físico, el valor ya no estaba en el móvil, sino en el software empresarial y en su cartera de patentes.
En paralelo, el mercado presenció el típico círculo vicioso que afecta a las plataformas en declive: sin base de usuarios no hay interés de desarrolladores; sin desarrolladores, la propuesta pierde atractivo; sin interés de usuarios, las ventas no remontan. BlackBerry intentó capearlo abriendo la puerta a apps Android y, en última instancia, licenciando su logo a fabricantes asociados, pero la inercia del ecosistema dominante resultó insalvable.
En ese contexto, su reposicionamiento estratégico se centró en servir a gobiernos y empresas con soluciones de seguridad, gestión de endpoints y comunicaciones cifradas. Los informes y guías del sector han venido señalando que, aun con altibajos financieros, la apuesta por la ciberseguridad mantiene relevancia en un mundo más conectado y con amenazas crecientes.
Samsung y Apple, los grandes beneficiados
Pero no solo habría noticias negativas relativas al cierre de la división de smartphones de BlackBerry. Serían Samsung y Apple las grandes beneficiadas de este cierre. Por un lado, nos encontramos con que ha desaparecido uno de los rivales más poderosos que tenían. Quizá no eran tan grandes en ventas, y estaban ya de capa caída, pero todavía tenían un nombre con peso que podía ser capaz de plantar cara al de las gigantes surcoreana y americana. Ahora, esa marca ha desaparecido, y los fieles compradores que tenían ya no podrán comprar ni el peor de los teléfonos inteligentes que lancen.
De hecho, ha sido el propio Ben Reitzes, analista de Barclays, el que ha emitido una nota a los inversores sobre el mercado de los teléfonos inteligentes en Estados Unidos. En esta, afirmaba que Samsung y Apple estaban interesadas en la desaparición de BlackBerry, e incluso de la venta de Nokia, pues esto podría hacer que una gran cantidad de usuarios optara ahora por sus smartphones en lugar de por los finlandeses o los canadienses. Según sus cálculos, Samsung y Apple podrían ganar varios puntos de cuota en el mercado de smartphones.
Hay que matizar estos datos. Mientras que antes hablábamos de datos de ventas en un periodo concreto, ahora hablamos de cuotas de smartphones activos en este momento. Las ventas en los últimos tramos podían ser muy negativas para BlackBerry, pero eso no es una referencia de los smartphones activos que hay en este momento, existiendo muchos BlackBerry en funcionamiento todavía. Sin embargo, en pocos años la cuota de BlackBerry pasaría a cero de manera indudable. Y la única duda que quedaría es qué compañías se harían con la cuota de mercado que liberan los canadienses. Como es obvio, Samsung y Apple, las dos gigantes del mercado, son candidatas principales. En el ámbito profesional, son de las pocas capaces de ofrecer smartphones de alto nivel y servicios de soporte a gran escala. Y Samsung es la que se hace con gran parte del mercado de smartphones baratos, lo que afectará a todos aquellos que compraban un BlackBerry por su precio más reducido.
El beneficio potencial no se limita a la demanda. El mercado ha especulado en distintas ocasiones con el interés por las patentes de BlackBerry —especialmente en cifrado, movilidad y MDM—. Hubo rumores sobre propuestas de adquisición centradas en esa propiedad intelectual, que la propia BlackBerry llegó a negar públicamente. Si una operación de ese tipo se materializara, marcas como Samsung, muy enfocada en seguridad con Knox, podrían reforzar aún más su propuesta corporativa. Aunque BlackBerry siguió defendiendo su plan independiente, estas especulaciones reflejan el valor estratégico de su legado tecnológico.
En el bando de Apple, su fortaleza radica en el ecosistema: integración entre hardware, software y servicios, gestión de dispositivos, y un relato de privacidad que ha calado en el segmento profesional. Es cierto que la compañía ha sido percibida como prudente en inteligencia artificial, con un Siri que avanza más lento de lo esperado y con despliegues muy cautos. Entre analistas ha calado la idea de que su cautela puede pasar factura reputacional. Sin embargo, si la firma logra alcanzar a los rivales en capacidades y mantiene su promesa de IA más privada y con procesamiento local, sumará un diferencial valioso para empresas y usuarios exigentes en seguridad.
Para Samsung, la retirada de BlackBerry deja hueco tanto en la gama de entrada como en el segmento corporativo gestionado. La combinación de amplitud de catálogo con políticas BYOD, su plataforma Knox y alianzas con proveedores de software empresarial, la posicionan para absorber gran parte de los usuarios que priorizan seguridad y coste. Por su parte, Apple tiene ventaja en valor de marca, soporte y fidelidad, lo que facilita capturar a quienes migran a un ecosistema más cerrado y controlado.
En cualquier caso, los movimientos corporativos de BlackBerry han alternado licencias de marca, venta de activos y acuerdos estratégicos. Queda por ver en cada momento cuáles son las divisiones que la compañía prioriza o desinvierte, y cómo eso reconfigura el tablero de la movilidad profesional y de consumo. Lo que sí parece claro es que, con el vapor de su hardware disipándose, la cuota liberada seguirá favoreciendo a quienes mejor combinen seguridad, experiencia de usuario y alcance global.
La evolución del sector confirma una pauta: quien no reacciona a tiempo, pierde. BlackBerry cimentó la comunicación móvil profesional, pero fueron Apple y Android quienes redefinieron el smartphone de masas. En el escenario actual, la prudencia de Apple en IA y la amplitud de Samsung en catálogo y seguridad configuran el destino de una cuota que, durante años, perteneció a BlackBerry; una transición que beneficia a ambos y que subraya la importancia de la innovación sostenida.


