Apple se aleja de Samsung en baterías: qué cambia y qué queda

  • Apple deja de usar baterías de Samsung en iPad y MacBook y recurre a ATL y Tianjin Lishen.
  • La estrategia amplía la diversificación: menos LCD y chips de Samsung, más TSMC.
  • Relación dual: litigios globales y colaboraciones puntuales en chips y sensores.
  • El objetivo es resiliencia y control de costes en una cadena de suministro crítica.

Imagen genérica de baterías y proveedores en la industria tecnológica

La verdad es que ya hace mucho que los de Cupertino intentan tener la menor relación posible con la compañía coreana, aunque en muchos casos no existe la posibilidad (al menos inmediata). Un ejemplo de esto son algunos chips, que en la actualidad sólo Samsung tiene la capacidad de producir por tecnología y capacidad de producción. Pero hay otros en los que sí que Apple está encontrando opciones y, la mencionada batería es una de estas. En paralelo, la diversificación busca reducir la dependencia de un único socio en componentes críticos.

Los elegidos por Apple han sido Amperex Technology y Tianjin Lishen Battery, ambos suministradores chinos. Por lo tanto, Samsung SDI pierde esta cuenta que, todo hay que decirlo, es más que interesante ya que sus pedidos se cuentan por millones. La consecuencia de esto puede ser que las relaciones entre ambas compañías se erosionen un poco más (si esto es ya posible) y, por lo tanto, que encuentren menos razones para, por ejemplo, parar su ya conocida “guerra de patentes”. Cabe destacar que no está del todo claro si ha sido Apple quien dejó de comprar o Samsung quien dejó de vender; ambas hipótesis son plausibles por precio, descuentos y estrategia.

Un cuento que no tiene final… al menos por ahora

La verdad es que el enfrentamiento de estos dos gigantes parece una historia que no tiene fin. Entre demandas de todo tipo, acusaciones de subidas de precios (luego negadas), filtraciones respecto a que sus relaciones, en lo que a componentes se refiere, han terminado, etc… el caso entre ambas compañías parece digno casi de un “culebrón”. A ello se suman tensiones por los suministros de pantallas y ajustes puntuales de abastecimiento en memorias y procesadores.

Lo que sí es cierto, ya que ha sido confirmado por la propia Apple, es que ya no contará con las baterías de Samsung y, además, todo apunta a que en el futuro intentará que Samsung le suministre la menor cantidad de chips a la hora de crear sus dispositivos y, un ejemplo de esto, es que ya está en contactos muy avanzados con TSMC (fabricante taiwanés de semiconductores) para que esto sea así. Este movimiento se enmarca en una estrategia de multi-sourcing para ganar resiliencia y poder de negociación.

Decisión sobre baterías: implicaciones y alcance

El cese del suministro de baterías por parte de Samsung impacta de lleno en gamas clave: iPad y MacBook. Al tratarse de volúmenes que se cuentan por millones de unidades, la transición exige acuerdos robustos con nuevos socios y auditorías de calidad estrictas. Para Apple, el cambio promete más control de costes y alineación con su hoja de ruta, mientras reduce exposición a una sola empresa.

¿Quién toma la iniciativa y por qué?

Fuentes de la industria señalaban dos lecturas posibles: que Apple dejara de comprar o que Samsung cortara el grifo. Ambas encajan con la realidad de una relación donde pesan descuentos, márgenes y capacidad. En mercados tan ajustados, una discrepancia en precio o en prioridad de producción puede empujar a romper un contrato y activar alternativas previamente evaluadas.

Proveedores alternativos: ATL y Tianjin Lishen

La sustitución llega con Amperex Technology Limited (ATL) y Tianjin Lishen Battery, dos actores con amplia experiencia en celdas de polímero de litio de alta densidad. Informes de medios como The China Business News, citados por ZDNet, ya apuntaban a estos proveedores como la vía para llenar el vacío que deja Samsung en tablets y portátiles. Más allá del naming, lo relevante es su capacidad para entregar a escala con certificaciones y trazabilidad acordes a los estándares de Apple.

Más allá de las baterías: chips y pantallas

Las baterías no son el único frente. Apple redujo pedidos de chips para iPhone en un periodo concreto y, en paralelo, la coreana confirmó que dejaría de suministrar pantallas LCD a la compañía de Cupertino por la imposibilidad de ofrecer “grandes descuentos”. Aquella transición mostró una caída de volúmenes de aproximadamente tres millones de paneles a 1,5 millones en trimestres consecutivos, hasta desaparecer el suministro. Es un precedente que refuerza la narrativa de distanciamiento progresivo.

En ese contexto, también se habló de presuntas subidas de precio en procesadores fabricados para Apple, informaciones que la surcoreana negó públicamente. La relación de suministro y la batalla legal transitan, así, por carriles paralelos que se retroalimentan.

¿Ruptura total? Colaboraciones selectivas y futuro del iPhone

En un giro sorprendente, se conoció una colaboración para fabricar chips en la planta de Samsung en Austin (Texas), dentro de una apuesta de Apple por reforzar producción en territorio estadounidense. Ambas apuntan a una tecnología de fabricación innovadora no utilizada antes, con el foco puesto en optimizar potencia y eficiencia en productos incluidos los iPhone. Geopolítica y resiliencia de cadena de suministro pesan en este tipo de decisiones.

No es la primera vez que cooperan: Samsung fue el fabricante original de la serie A de Apple (A4–A9), mientras que desde generaciones posteriores la producción principal migró a TSMC. Aun con ese cambio, la coreana siguió siendo clave en OLED, RAM y NAND. La nueva cooperación no implica necesariamente volver a fabricar el procesador principal, pero sí piezas críticas del ecosistema de chips.

Además, distintas fuentes han sugerido que Samsung podría fabricar sensores de imagen ISOCELL para futuros iPhone —incluso se ha mencionado el iPhone 18—, lo que permitiría a Apple diversificar frente a su dependencia de Sony en esta categoría. En este mercado, Sony concentra más de la mitad de la cuota y Samsung ronda el segundo puesto con alrededor de un 15%, por lo que el movimiento tendría sentido estratégico.

Impacto legal y comparativas de mercado

En el plano financiero, en periodos concretos llegó a hablarse de comparativas de beneficios cercanas a 8.200 millones de dólares para Apple frente a 7.400 millones de Samsung, además de caídas bursátiles de hasta un 20% para la firma de Cupertino en determinadas etapas. Son instantáneas que ilustran la volatilidad del entorno en el que se toman decisiones de suministro.

Datos a tener en cuenta

  • Dependencias residuales: hubo iPad mini que integraban un controlador de pantalla LCD de Samsung, incluso durante el enfriamiento de vínculos.
  • Frentes abiertos: la guerra de patentes abarcó demandas en aproximadamente 10 países, con victorias parciales a ambos lados.
  • Órdenes judiciales: tribunales del Reino Unido instaron a Apple a pedir disculpas públicas por comunicaciones consideradas inexactas.
  • Calendarios judiciales: se esperaban resoluciones clave en Estados Unidos sobre presuntas infracciones en varias patentes.

La salida de Samsung del suministro de baterías para Apple encaja en una relación dual: competencia feroz en el mercado y, a la vez, cooperación selectiva cuando la tecnología y la escala lo exigen. Con ATL y Tianjin Lishen tomando el relevo en celdas y con TSMC como socio principal en procesadores, Apple busca diversificar riesgos sin cerrar puertas a colaboraciones que refuercen su cadena de valor; un equilibrio delicado que, por ahora, sigue reescribiéndose pieza a pieza.

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