Android sigue siendo el gran «Padrino» en cuanto a los sistemas operativos móviles se refiere. Recientemente, os informábamos de que la industria de los smartphones alcanzó un hito histórico y, en determinados periodos, una amplia mayoría de los dispositivos enviados ejecutan Android. Ante tal situación de poder y con iOS como segundo clasificado en discordia, el resto de sistemas operativos deben contentarse con las migajas del mano a mano Google-Apple o pensar en nuevas estrategias que puedan hacer daño a los gigantes del sector.
La última de esas posibilidades son las sinergias y el cierre de alianzas entre sistemas operativos móviles que, en forma de frente común, puedan plantar cara a Android e iOS. En este sentido podrían moverse Tizen y Firefox OS, dos sistemas operativos que podrían encontrar en HTML5 el nexo de unión que les sirviera como punto de partida para buscar el punto débil de las plataformas dominantes del mundo smartphone.
La alianza Tizen – Firefox OS: Bonita sobre el papel, pero poco probable en la práctica
El gigante asiático Samsung tiene grandes planes para Tizen. Del mismo modo que a través de su proyecto ‘Gumi’ la firma afincada en Seúl pretende – de una forma muy resumida – depender cada vez menos de proveedores externos, el sistema operativo de código abierto podría ser el equivalente a ‘Gumi’ pero desde el punto de vista del software.
En este sentido y con motivo de la celebración de una conferencia sobre HTML5 y su posible establecimiento como aglutinante o fusionador técnico, el Secretario Jefe de Samsung, Wonsuk Lee, expresó el interés de su compañía en asociarse con la Fundación Mozilla para acercar las posturas de Tizen y Firefox OS gracias al apoyo para el desarrollo de HTML5 existente en ambos sistemas operativos. El propio Lee habló de una posible “fusión técnica” con un rival más pequeño, insistiendo en que no era un compromiso firme, pero sí una vía a explorar.

La realidad nos lleva a darnos cuenta de que Firefox OS no es en principio rival para los objetivos de Samsung, toda vez que el sistema operativo desarrollado por la Fundación Mozilla parece centrado únicamente en los dispositivos de gama básica – en la que la compañía surcoreana es la amplia dominadora – y, además, tanto el tamaño como el poder económico de Samsung es considerablemente mayor. A esto se suma que Samsung llegó a planear dos variantes de Tizen: una orientada a terminales asequibles y otra destinada a modelos más potentes, ampliando su espectro de juego.
Aún así y teniendo en cuenta el supuesto buen funcionamiento de Tizen en dispositivos de la mencionada gama básica y sumándole el trabajo de Firefox OS a la posición dominante de Samsung en ese nicho de mercado, una hipotética unión de sus fuerzas podría ‘hacer la pinza’ y poner en un aprieto a Android en un segmento que, no lo olvidemos, sigue siendo el mayoritario en el total de smartphones que se comercializan a lo largo y ancho del planeta. Por su parte, ¿qué conseguiría la Fundación Mozilla de este acuerdo? Una propuesta clara sería una guía unificada para desarrolladores y hasta una posible tienda centralizada de apps HTML5, simplificando la publicación y el mantenimiento del catálogo.
Además, el enfoque web de ambas plataformas permitiría reducir fricciones: documentación compartida, herramientas de empaquetado alineadas y una ruta de publicación en la que el mismo paquete se indexe en varios catálogos sin reescrituras nativas. Esto contrasta con las plataformas centradas en APIs y SDKs nativos – Android o iOS – en las que los desarrolladores deben mantener bases de código específicas. La idea de una única tienda HTML5 ha estado sobre la mesa como hipótesis atractiva.
Qué aportaría una «fusión técnica» basada en HTML5
El punto fuerte compartido es HTML5. A diferencia de las plataformas tradicionales – Android, iOS o antiguas alternativas como Windows Phone o BlackBerry – que fomentan APIs y SDKs nativos, Tizen y Firefox OS abrazan la web como plataforma. Esto facilita que una misma aplicación web funcione en múltiples dispositivos, con portabilidad y menores costes de mantenimiento. Para los usuarios, supone apps ligeras, capaces de funcionar incluso offline con tecnologías de caché, y actualizaciones constantes sin depender del ciclo de publicación de cada tienda.
Para los desarrolladores, una alianza real podría traducirse en documentación común, herramientas de empaquetado alineadas y un ecosistema de distribución que reduzca fricciones. La idea de una única tienda de aplicaciones HTML5 no es descabellada: permitiría indexar y descubrir apps universales sin obligar a reescribir código nativo. Este enfoque también encaja con el auge de las aplicaciones web progresivas (PWA), que acercan a la web capacidades como notificaciones push, trabajo en segundo plano o instalación en el escritorio del móvil.
Más allá de la movilidad, la “fusión técnica” via HTML5 encaja con casos de uso en televisores, wearables y dispositivos IoT. En pantallas grandes, una base web facilita interfaces omnicanal y la reutilización de componentes UI. En los relojes, donde los recursos son limitados, el empaquetado de apps web minimiza peso y simplifica el time-to-market.
Firefox OS: filosofía abierta, arquitectura y recorrido
Firefox OS nació como evolución del proyecto Boot to Gecko con una idea simple: un sistema operativo abierto y ligero, construido con estándares web. Su estructura se apoyaba en tres capas: Gonk (kernel de Linux y bajo nivel), Gecko (motor para HTML, CSS y JavaScript) y Gaia (interfaz de usuario). Con esa base, se lanzó a conquistar mercados emergentes con terminales asequibles – como el ZTE Open en colaboración con Telefónica – y un catálogo centrado en apps HTML5 publicadas en Firefox Marketplace.
Su propuesta fue coherente: software libre, terminales de bajo coste y una experiencia funcional para el usuario medio. También se exploraron acuerdos con fabricantes de chips para abaratar aún más el precio final de los dispositivos. Los desafíos, sin embargo, fueron claros: falta de apps populares en los primeros compases, hardware frecuentemente modesto y una batalla cuesta arriba frente al efecto red de Android e iOS. Con el tiempo, el desarrollo móvil se detuvo, aunque su legado pervive: Gecko sigue siendo el motor de Firefox y parte de su filosofía impactó en plataformas como KaiOS, presente en teléfonos con teclas y en proyectos de conectividad asequible en grandes mercados.
Tizen: estrategia de Samsung, apoyos y proyección multiplataforma
Tizen nació como el plan B de Samsung para reducir su dependencia de Android y extender una plataforma abierta a múltiples categorías: smartphones, tablets, televisores, cámaras y automoción. En su hoja de ruta se contemplaron ediciones como Tizen Mobile Lite para gamas de entrada y evoluciones importantes del sistema con soporte para 64 bits en arquitecturas Intel y ARM, perfiles multiusuario y mejoras de interfaz.
El proyecto se vio reforzado por nuevos socios de peso: eBay, Konami, McAfee, Panasonic o Sharp, junto con nombres ya conocidos como Intel, Huawei, LG y operadores como Orange y Vodafone. Esa tracción corporativa dotaba a Tizen de una base sólida para pensar en un ecosistema amplio. Con el paso del tiempo, su mayor éxito ha residido en televisores, dispositivos IoT y wearables. De hecho, Samsung y Google anunciaron la unificación de Tizen con Wear (antes Wear OS) para relojes, una jugada que potencia el catálogo de apps, refuerza la seguridad y mejora la personalización. Al mismo tiempo, Samsung ha recalcado que Tizen sigue siendo un componente clave en su visión del hogar conectado y su ecosistema SmartThings, especialmente en televisores y electrodomésticos.
En el ámbito Smart TV, Tizen destaca por una interfaz fluida con barra inferior en scroll horizontal, accesos rápidos y submenús con contenidos sugeridos. A nivel de catálogo, dispone de las apps populares de vídeo y música, y añade servicios propios como Samsung TV Plus con canales gratuitos. Entre las ventajas, una integración cuidada entre hardware y software; entre los puntos a vigilar, la presencia de publicidad en algunas versiones y la compatibilidad limitada de ciertas apps en modelos muy antiguos. En conectividad, es habitual encontrar soporte para Chromecast (enviando desde el móvil), AirPlay 2 y controles por voz, además de funciones específicas para móviles Galaxy.
En wearables, la plataforma unificada con Google mejora el acceso a APIs modernizadas, una tienda más nutrida y un modelo de seguridad reforzado frente a vulnerabilidades reportadas en el pasado. Al permitir más margen de personalización en capas e interfaces (por ejemplo, Tiles y esferas), se equilibra lo mejor del ecosistema de Android con la experiencia de Samsung en diseño y consumo energético.
¿Por qué esta alianza tendría sentido y por qué cuesta verla hecha realidad?
Sobre el papel, Tizen y Firefox OS encajan: misma base web, interés por la gama de entrada y un discurso de apertura que pretende reducir las barreras de entrada para usuarios y desarrolladores. La unión les permitiría compartir marco técnico, calendario de APIs web y hasta un repertorio común de servicios (tienda, pagos, analítica, distribución). Pero en la práctica, el movimiento exige un alineamiento estratégico complejo: reparto de control, gobierno del proyecto, marca, modelos de negocio y, sobre todo, convencer a fabricantes y operadores para que apuesten por la escala necesaria.
En sus intervenciones, Wonsuk Lee ya avisó de que no había un compromiso firme, sino un interés por explorar puntos de colaboración. A ello se suma que el tablero se ha movido: Tizen ha encontrado su sitio en televisores y wearables (ahora con plataforma compartida), mientras que el impulso original de Firefox OS se recondujo y su legado vive en otros frentes. Con este contexto, la alianza móvil integral parece poco probable, pero hay margen para colaboraciones técnicas alrededor de APIs web, herramientas y estándares que beneficien a ambos mundos.
Fuente: ZDNet Vía: GforGames y SamMobile. Un frente común sustentado en HTML5, con foco en la gama básica y apoyos industriales, tendría potencial para presionar a Android en países donde el precio lo es todo; la duda está en si los incentivos estratégicos de cada actor permiten pasar del interés a la ejecución real.
A día de hoy, el valor de una hipotética alianza reside en estándares web compartidos, empaquetado común, catálogos unificados y una historia creíble para desarrolladores y operadores. Con Tizen maduro en TV y wearables, y el legado abierto de Firefox OS irradiando a proyectos como KaiOS, el camino más realista pasa por cooperar en tecnologías web que vivan más allá de cualquier marca, más que por fusionar marcas o plataformas completas.


