Todo sobre IP68 y la resistencia al agua en tus dispositivos

  • La certificación IP68 indica máxima protección frente al polvo y alta resistencia a la inmersión en agua dulce bajo condiciones de laboratorio controladas.
  • La escala IP separa protección contra sólidos y líquidos, e IP68 supera a otros grados como IP67, IP65, IP52 o IPX8 en inmersión continua.
  • Golpes, desgaste y líquidos como agua salada, cloro o jabón pueden reducir la estanqueidad y no suelen estar cubiertos por la garantía.
  • IP68 debe entenderse como un seguro frente a accidentes, no como permiso para usar el móvil de forma habitual bajo la ducha o en la piscina.

Certificación IP68 y resistencia al agua

Si miras la ficha técnica de casi cualquier móvil actual verás un código del estilo IP68, IP67, IP65 o incluso IPX8. Todo suena a que el teléfono es resistente al agua y al polvo, pero cuando toca la realidad surge la duda: ¿puedo meterlo en la ducha, en la piscina o en el mar sin miedo a que muera al instante?

Antes de jugártela con tu smartphone, tu smartwatch o cualquier otro dispositivo, conviene entender muy bien qué significa esa famosa certificación IP68 y cómo se mide realmente la resistencia al agua y al polvo. Porque sí, hay protección, pero también hay letra pequeña, condiciones de laboratorio y muchos matices que conviene tener claros para no perder la garantía ni quedarte sin móvil.

Qué es la certificación IP y cómo se interpreta

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Las siglas IP vienen de Ingress Protection, un estándar internacional pensado para indicar de forma clara cuánto protege la carcasa de un dispositivo frente a la entrada de polvo y de agua u otros líquidos. Está definido en la norma IEC 60529 (en Europa se corresponde con la UNE-EN 60529:2018), que es la que usan los fabricantes cuando certifican sus productos.

Este código IP está formado por dos dígitos: el primero indica la protección frente a sólidos como el polvo o la arena, mientras que el segundo define el nivel de protección frente al agua y otros líquidos. A veces puede aparecer una X cuando no se han realizado ensayos en uno de los dos aspectos, como ocurre en algunos dispositivos con IPX8, donde solo hay pruebas de agua y no de polvo.

La idea de este estándar es evitar descripciones vagas del tipo “resistente al agua” o “apto para salpicaduras” y sustituirlas por una clasificación numérica clara que cualquiera pueda consultar y comparar. Aun así, en publicidad se siguen usando frases ambiguas, de ahí que convenga conocer bien qué significa cada número.

En la práctica, cuando ves un código como IP68 o IP67 en un móvil, un reloj o una tablet, estás viendo el resultado de pruebas de laboratorio muy concretas, hechas en condiciones controladas de temperatura, presión y tipo de agua. Fuera de ese escenario ideal las cosas pueden cambiar bastante, y es donde muchos usuarios se llevan el susto.

Niveles de protección IP frente al polvo (primer dígito)

El primer dígito del código IP abarca una escala de 0 a 6. Cada número representa el nivel de protección del equipo frente a cuerpos sólidos, desde objetos grandes hasta partículas muy finas de polvo. En móviles, tablets y wearables modernos lo normal es que este dígito sea un 6, es decir, el nivel máximo.

Estos son los niveles de protección contra sólidos definidos por la norma, reinterpretados de forma sencilla para que se entiendan sin tecnicismos, pero manteniendo el significado completo de cada grado:

  • Nivel 0: el dispositivo no tiene ningún tipo de protección frente a la entrada de objetos sólidos. Cualquier cosa que pueda entrar, entrará sin impedimentos.
  • Nivel 1: el equipo está protegido frente a objetos de más de 50 mm de diámetro, es decir, solo evita que entren cosas muy grandes (por ejemplo, que se pueda introducir fácilmente un dedo grueso o una pieza de gran tamaño).
  • Nivel 2: hay protección ante cuerpos sólidos con diámetro superior a 12,5 mm. Se impide la entrada de objetos medianos, pero siguen pudiendo pasar piezas más pequeñas.
  • Nivel 3: el dispositivo bloquea objetos con un diámetro mayor de 2,5 mm. A partir de aquí hablamos ya de barreras frente a elementos relativamente pequeños, como cables o fragmentos de plástico de cierto tamaño.
  • Nivel 4: se evita la entrada de objetos de más de 1 mm de diámetro. Con este grado ya quedan fuera alambres finos o virutas relativamente pequeñas.
  • Nivel 5: hablamos de equipos protegidos contra el polvo, pero no totalmente estancos. Puede entrar algo de polvo fino, pero no en cantidad suficiente como para afectar al funcionamiento del dispositivo o poner en riesgo sus componentes internos.
  • Nivel 6: se considera protección total contra el polvo, máxima estanqueidad frente a partículas sólidas. El cierre del dispositivo impide que pase ninguna partícula de polvo en las condiciones de prueba.

Cuando ves un teléfono con IP68, ese primer 6 significa exactamente eso: carcasa completamente sellada frente al polvo, la arena o partículas similares. Es especialmente importante si usas el móvil en la playa, en obras, en entornos industriales o en actividades al aire libre donde el polvo está muy presente.

Niveles de protección IP frente al agua (segundo dígito)

Significado del código IP68

El segundo dígito de la certificación IP es el que genera más dudas porque define la resistencia del aparato al agua en distintas situaciones. La escala va de 0 a 9K, aumentando la severidad de las pruebas a medida que sube el número. En dispositivos de consumo el máximo habitual es 8, aunque existe el 9K para entornos muy extremos.

Estos son los niveles de protección frente a líquidos establecidos por la norma, expresados con todo el detalle técnico pero con palabras más sencillas para que se entienda qué pasa exactamente en cada tipo de ensayo:

  • Nivel 0: el equipo no tiene protección frente al agua. Cualquier goteo, salpicadura o inmersión puede provocar filtraciones.
  • Nivel 1: protección frente al goteo de agua en vertical. Se prueba dejando caer agua desde 200 mm de altura durante unos 10 minutos, y en esas condiciones no debe entrar líquido al interior.
  • Nivel 2: también ofrece protección frente al goteo, pero se complica el escenario: se hacen varias pruebas con el dispositivo ligeramente inclinado (hasta 15º), manteniendo el goteo durante 10 minutos en cada posición. Aun así, no se debe producir entrada de agua.
  • Nivel 3: el dispositivo resiste agua pulverizada o en spray que incide con un ángulo de hasta 60º respecto a la vertical. Durante el ensayo se proyecta agua durante más de 5 minutos, con un caudal aproximado de 11 litros por minuto y una presión en torno a 80-100 kN/m².
  • Nivel 4: se garantiza protección frente a salpicaduras o chorros de agua desde cualquier dirección. Las pruebas implican proyectar agua durante más de 5 minutos a un caudal cercano a 10 litros por minuto y con una presión similar (80-100 kN/m²).
  • Nivel 5: el equipo resiste chorros de agua de mayor intensidad, emitidos por una boquilla de 6,3 mm de diámetro. Se lanzan chorros desde todos los ángulos, con una media de 12,5 litros por minuto, a una presión de unos 30 kN/m² y desde al menos 3 metros de distancia durante un mínimo de 3 minutos.
  • Nivel 6: se sube aún más la exigencia: el dispositivo soporta chorros de agua muy potentes procedentes de una boquilla de 12,5 mm, con un caudal rondando los 100 litros por minuto, una presión de 100 kN/m² y, de nuevo, al menos 3 minutos de exposición desde 3 metros.
  • Nivel 7: a partir de aquí entramos ya en inmersión. El equipo debe resistir sumergido completamente a 1 metro de profundidad durante 30 minutos sin que se produzca entrada de agua que pueda dañar su funcionamiento.
  • Nivel 8: es una inmersión más exigente que la del nivel 7. El dispositivo ha de soportar inmersión continua a la profundidad y durante el tiempo que especifique el fabricante, siempre que las condiciones sean más duras que las fijadas para el valor 7. Es el grado más alto que verás normalmente en móviles y wearables.
  • Nivel 9K: diseñado para entornos extremos (como industria o automoción), certifica protección frente a chorros de agua a muy alta presión, corta distancia y alta temperatura. Se proyectan de 14 a 16 litros por minuto desde 0,1-0,15 metros, a 80-100 bar de presión y con agua a unos 80 ºC.

En resumen, un teléfono con IP68 ha superado pruebas que lo autorizan a estar totalmente sellado contra el polvo y a aguantar inmersiones prolongadas en agua dulce según los parámetros definidos por su fabricante (en móviles se suele hablar de hasta 1,5 metros durante 30 minutos, salvo que se especifique otra cosa).

Significado de letras adicionales en el código IP

Además de los dos dígitos, en algunos productos es posible encontrarse con una letra adicional que amplía la información sobre cómo se han realizado los ensayos o sobre características específicas del dispositivo. No es tan común verla en smartphones, pero sí en equipos industriales o maquinaria.

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Las letras más habituales que pueden acompañar a un código IP son las siguientes, y cada una aporta un matiz extra sobre el entorno de prueba o el tipo de equipo:

  • D: se utiliza para indicar que el dispositivo está diseñado para funcionar con cable, y las pruebas de protección se han hecho considerando esa configuración.
  • f: significa que, además de agua, el equipo dispone de protección frente a aceites, algo muy importante en entornos industriales donde abundan lubricantes o fluidos similares.
  • H: identifica que el producto es de alto voltaje y que las pruebas se han llevado a cabo teniendo en cuenta esa característica eléctrica.
  • M: indica que el equipo estaba en movimiento durante los ensayos, algo relevante en maquinaria, vehículos o dispositivos montados sobre partes móviles.
  • S: justo lo contrario que la letra M; señala que el aparato se encontraba inmóvil durante las pruebas de protección.
  • W: se refiere a que el equipo ha sido certificado para condiciones climatológicas específicas, como lluvia, nieve o cambios de temperatura propios de entornos exteriores.

La combinación completa de números y letras permite saber, con bastante precisión, qué puede soportar un producto y en qué condiciones de uso. De ahí que, en aplicaciones industriales, resulte tan importante fijarse en todos los caracteres del código IP.

Qué significa exactamente IP68 en móviles y otros dispositivos

Cuando hablamos de móviles, tablets, relojes inteligentes o incluso auriculares, IP68 se ha popularizado como el “sello dorado” de resistencia al polvo y al agua. A día de hoy, la mayoría de gamas altas y una buena parte de la gama media presumen de este grado como argumento de calidad.

En este contexto, IP68 quiere decir que el producto dispone de protección total frente al polvo (6) y frente a inmersión prolongada en agua dulce (8) hasta el límite que marque el fabricante. En muchos smartphones se especifica que puede estar sumergido hasta 1,5 metros durante un máximo de 30 minutos, condiciones que deben ser más exigentes que las del nivel 7.

Es habitual que marcas como Apple, Samsung, Huawei, Motorola y otros fabricantes indiquen en sus fichas de producto la profundidad y el tiempo exacto que han utilizado para certificar sus modelos IP68. Por ejemplo, algunos iPhone con IP68 se han ensayado hasta 2 o 4 metros de profundidad durante 30 minutos, mientras que muchos Samsung Galaxy se quedan en 1,5 metros, y ciertos Huawei limitan la prueba a agua dulce estática a 1,5 metros con un máximo de 30 minutos y controlando incluso la diferencia de temperatura respecto al dispositivo.

En el terreno Android, marcas como Samsung, Huawei, Oppo, Motorola o incluso muchos modelos de gama media ya ofrecen IP68 en series como Galaxy S, Galaxy Note, algunos Galaxy A, Huawei P y Mate, o Motorola edge y algunos moto g recientes. En todos los casos, el enfoque es parecido: resistir sin daños filtraciones de agua dulce en condiciones relativamente controladas y evitar por completo la entrada de polvo.

Diferencia entre IP68, IP67, IP65, IP52 e IPX8

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Dentro de los códigos IP hay muchos niveles, y para no liarse conviene situar IP68 en comparación con otros grados muy habituales como IP67, IP65, IP52 o IPX8. Todos aportan cierto grado de protección, pero no a la misma escala ni para los mismos escenarios.

La comparación más típica es entre IP67 e IP68, que a menudo se usan en móviles de gama media y alta. En ambos casos la protección contra polvo es la misma (6: totalmente estanco), pero cambia lo que pueden aguantar bajo el agua:

  • IP67: soporta una inmersión temporal, normalmente hasta 1 metro durante 30 minutos. Es suficiente para accidentes puntuales: que se caiga al lavabo o a la bañera y lo saques rápido.
  • IP68: además de ser estanco al polvo, permite una inmersión más prolongada o a mayor profundidad, siempre dentro de los límites definidos por el fabricante (por lo general 1,5 metros durante 30 minutos o condiciones equivalentes, y a veces algo más en determinados modelos).

Otros grados intermedios también son frecuentes y conviene interpretarlos bien para no sobreestimar su resistencia. Así se podrían resumir los más vistos en fichas de móviles y equipos electrónicos, sin perder detalle técnico pero explicados con palabras menos enrevesadas:

  • IP52: el 5 indica que hay protección eficaz contra polvo, aunque no total; puede entrar algo de polvo fino sin afectar al funcionamiento. El 2 señala que el equipo aguanta goteo de agua con ligera inclinación, lo que equivale en la práctica a soportar lluvia ligera o salpicaduras suaves.
  • IP65: el 6 vuelve a significar protección completa frente al polvo. El 5 refleja que el equipo resiste chorros de agua desde cualquier dirección, pero no inmersión. Ideal para exteriores o zonas con limpieza mediante manguera, pero no para meterlo debajo del agua.
  • IP67: como se ha comentado, hay estanqueidad total al polvo y resistencia a una inmersión temporal a poca profundidad durante unos 30 minutos.
  • IP68: se mantiene la protección total al polvo y, según defina el fabricante, se permite una inmersión continua más severa que en IP67, tanto en profundidad como en tiempo.
  • IPX8: esa X indica que no se dispone de datos de prueba respecto al polvo (no significa que entre seguro, sino que simplemente no se ha certificado). El 8 confirma que sí se ha ensayado y certificado resistencia a inmersión en agua en condiciones similares a las de IP68.

Para el usuario medio, lo más prudente es mirar siempre el conjunto: si el dispositivo solo tiene IPX8, puedes confiar en su comportamiento bajo el agua dulce hasta cierto punto, pero no en su resistencia al polvo; si en cambio es IP52, sabrás que no está pensado para sumergirse aunque tolere algo de lluvia.

Certificación IP68 frente a estándares militares como MIL‑STD‑810H

Samsung Galaxy Note 6 resistente al agua

En algunos móviles de gama robusta o orientados a uso profesional verás referencias a certificaciones militares como MIL‑STD‑810H (a veces abreviado MIL‑810H). No sustituyen al código IP, sino que lo complementan con otro tipo de ensayos mucho más amplios.

Mientras que la IP solo habla de polvo y agua, MIL‑STD‑810H se centra en simular condiciones extremas del mundo real, tal y como las define el Departamento de Defensa de Estados Unidos para el equipamiento que utilizan sus fuerzas armadas. Los ensayos cubren una serie de factores ambientales bastante extensa.

Entre las pruebas típicas que debe superar un dispositivo con certificación MIL‑STD‑810H están algunas tan exigentes como funcionar a temperaturas muy elevadas (alrededor de 60 ºC), soportando escenarios tan cotidianos como olvidar el móvil dentro del coche a pleno sol, o resistir temperaturas bajo cero de hasta -20 ºC sin dejar de funcionar correctamente.

  • Temperatura: exposición prolongada a altas y bajas temperaturas, así como a cambios bruscos entre ambos extremos.
  • Humedad y lluvia: funcionamiento estable en ambientes con humedad muy alta o bajo lluvia directa, sin que se empañe internamente o se dañe.
  • Vibraciones y golpes: resistencia a vibraciones similares a las de vehículos, maquinaria o aeronaves, y a choques mecánicos y caídas dentro de unos márgenes definidos.
  • Altitud: capacidad de trabajar a presión atmosférica baja, como la que se da a gran altitud, sin fallos internos.
  • Polvo y arena: ensayos en entornos donde partículas muy finas se mantienen en suspensión y chocan continuamente contra el dispositivo.
  • Radiación solar: exposición prolongada a luz solar directa para comprobar que el calor y la radiación no degradan plásticos, sellos o componentes internos en exceso.
  • Ambiente salino: funcionamiento en zonas costeras con mucha sal en el aire, de forma que la corrosión no afecte rápidamente al producto (aunque esto no equivale a aguantar inmersiones en agua de mar).

Algunos smartphones modernos combinan ambas certificaciones, de forma que ofrecen IP68 junto con MIL‑STD‑810H. Es el caso de varios modelos de la familia Motorola edge y algunos moto g recientes, pensados para usuarios que necesitan tanto resistencia al agua y polvo como a golpes, calor, frío o ambientes agresivos.

Conviene tener claro que IP68 y MIL‑STD‑810H no son intercambiables. IP68 se limita al polvo y al agua; MIL‑STD‑810H evalúa múltiples factores ambientales, pero no entra al detalle cuantitativo del grado de inmersión como sí hace el código IP. Lo ideal, si quieres máxima robustez, es que el dispositivo cumpla ambos estándares.

Limitaciones reales de IP68: ducha, piscina y agua del mar

A nivel teórico, un móvil IP68 debería soportar un chapuzón sin pestañear. Sin embargo, los fabricantes suelen dejar muy claro en la letra pequeña que las pruebas se realizan con agua dulce, sin movimiento apreciable, sin presión extra y a temperatura ambiente. Es decir, un tanque de agua limpia y quieta, nada que ver con una piscina con cloro, el mar o el chorro de la ducha.

El agua de casa o de la piscina no es solo H2O: lleva cal, minerales, jabón y, en el caso de las piscinas, una buena dosis de cloro. Todos estos componentes pueden ir atacando poco a poco los sellos y las juntas del dispositivo, y a la larga provocar corrosión en contactos, altavoces, conectores y placas internas.

El agua salada del mar es todavía peor enemigo: el cloruro sódico acelera muchísimo la corrosión de piezas metálicas, por lo que una simple inmersión repetida en el mar puede acabar dañando irreversiblemente el móvil, aunque el sellado IP siga intacto. Precisamente por eso, fabricantes como Samsung especifican claramente que la resistencia IP no cubre agua de mar ni otros líquidos con sal o productos químicos.

Samsung Galaxy S7 y S7 edge resistencia al agua

A esto hay que sumar el efecto de la presión y el movimiento del agua. Un teléfono IP68 está probado para una profundidad y un tiempo concretos en agua estática. Si lo llevas a más profundidad, si nadas moviendo el dispositivo con fuerza o si lo expones a chorros directos (ducha potente, cascadas artificiales, lanzarse a la piscina desde altura, etc.), la presión real sobre las juntas puede ser bastante mayor que la simulada en las pruebas.

Otro factor invisible que mucha gente subestima es el vapor y la condensación. Usar el móvil en un baño cerrado lleno de vapor tras una ducha caliente puede hacer que se genere condensación en el interior, activando los marcadores de humedad aunque no lo hayas “mojado” como tal. Y en la práctica, para el servicio técnico, eso cuenta como entrada de líquido.

¿Puede un dispositivo IP68 perder la estanqueidad?

Para conseguir que un móvil o un smartwatch sea resistente al agua y al polvo, el fabricante recurre a sellos, gomas y adhesivos muy precisos que cierran la carcasa, los botones, las bandejas de tarjeta, los micrófonos o el puerto de carga. El problema es que ese sellado no es eterno ni indestructible.

Cualquier golpe, aunque a simple vista parezca que no ha pasado nada, puede deformar mínimamente el chasis o la pantalla y hacer que el cierre deje de ser perfecto. Lo mismo ocurre con pequeñas caídas, torsiones en el bolsillo del pantalón, cambios bruscos de temperatura o simples dilataciones y contracciones con el uso diario.

Con el paso del tiempo, las juntas y las gomas se van degradando. Así que un teléfono completamente nuevo, recién salido de la caja, tendrá una estanqueidad excelente, pero después de uno o dos años de uso intensivo la protección real frente al agua puede haber disminuido, aunque la etiqueta IP68 siga siendo la misma.

Por este motivo, la inmensa mayoría de fabricantes deja muy claro que los daños por líquidos no están cubiertos por la garantía, incluso en modelos con grado IP68 o superior. Marcas como Apple, Samsung, Xiaomi, Huawei, Motorola y prácticamente cualquier otra incluyen en la letra pequeña que la resistencia al agua no es permanente y puede reducirse debido al desgaste normal, los golpes o las reparaciones.

Además, muchos dispositivos incluyen indicadores internos de humedad (pequeñas etiquetas que cambian de color en contacto con el agua). Una vez se activan, el servicio técnico tiene una prueba objetiva de que ha habido presencia de líquido, y eso suele bastar para que consideren que el daño no está cubierto por la garantía estándar.

Resistencia IP68 y otros parámetros de presión (ATM)

En el caso de relojes deportivos o smartwatches es frecuente que, junto a IP68, se mencione también una resistencia de 5 ATM o similar. Esta cifra hace referencia a la presión estática equivalente a cierta profundidad (5 ATM suele equipararse a la presión a 50 metros de profundidad bajo el agua), pero siempre bajo condiciones de laboratorio.

Xiaomi terminales resistentes al agua

Modelos como algunos smartwatches de Samsung combinan IP68 con 5 ATM para indicar tanto resistencia al polvo y a salpicaduras como a actividades acuáticas más serias. Aun así, conviene leer muy bien la guía del fabricante, porque la mayoría limitan el uso a natación en agua dulce o piscina, excluyendo buceo con botella, saltos desde altura, deportes acuáticos de impacto o inmersiones en mar.

En lo que respecta a móviles, la certificación IP68 no garantiza por sí sola que el teléfono sea apto para soportar altas presiones por encima de lo ensayado. Exceder la profundidad o el tiempo recomendado implica un riesgo claro de que los sellos cedan y el agua acabe colándose.

Ejemplos de dispositivos con IP68 en el mercado

En la práctica, la mayoría de teléfonos que se consideran de gama alta hoy en día cuentan con algún tipo de protección IP67 o IP68, y en bastantes modelos ya se exige IP68 como un mínimo a la hora de valorar una compra.

Cuando hablamos del ecosistema Apple, generaciones como los iPhone 11, iPhone 11 Pro y 11 Pro Max, iPhone XS y XS Max disponen de IP68 con distintas profundidades máximas (2 o 4 metros según el modelo) durante 30 minutos, siempre hablando de agua dulce clara y quieta.

En Android, marcas como Samsung han extendido IP68 a buena parte de sus gamas más conocidas: Galaxy S20, S10, S9, S8 y S7, junto con muchas variantes Plus y Note, así como algunos Galaxy A con enfoque más resistente. Huawei, por su parte, ha incorporado IP68 en modelos como el P30 Pro, estableciendo límites muy concretos de inmersión (1,5 metros en agua dulce estática durante no más de 30 minutos, con cierta diferencia máxima de temperatura).

Otras marcas como Oppo también cuentan con terminales IP68, por ejemplo en la gama Find X2 Pro o algunos Reno. Y últimamente, Motorola ha apostado fuerte por esta certificación en varios integrantes de sus familias edge y moto g, combinando a veces IP68 con MIL‑STD‑810H para ofrecer un plus de robustez.

Esto demuestra que IP68 se ha convertido más en un requisito mínimo de calidad para los móviles punteros que en un lujo de unos pocos modelos. Aun así, no todos los dispositivos del mercado lo ofrecen, y en gama baja o ciertos dispositivos baratos sigue siendo habitual encontrarse con IP52, IP54 o sin certificación declarada.

Buenas prácticas para cuidar un dispositivo con IP68

Pese a toda la teoría, la forma más sensata de entender IP68 en el día a día es verla como un cinturón de seguridad ante accidentes puntuales, no como una invitación a usar el móvil como si fuera una cámara submarina.

Algunas recomendaciones básicas para alargar la vida de un dispositivo IP68 y no llevarte sorpresas con la garantía serían las siguientes, basadas tanto en lo que indica la norma como en las advertencias de los propios fabricantes:

  • No lo uses bajo la ducha ni dentro de la bañera. El chorro directo, el jabón y el calor del agua generan un entorno muy diferente al del laboratorio, con más presión y más sustancias corrosivas.
  • Evita sumergirlo en piscinas o en el mar. El cloro y la sal son letales a medio plazo para conectores, micrófonos y componentes metálicos.
  • Si se moja, sécalo cuanto antes con un paño suave, prestando especial atención a puertos y ranuras. No uses secadores de pelo ni fuentes de calor intensas.
  • No cargues el dispositivo cuando está húmedo. Espera varias horas hasta que estés seguro de que el puerto está completamente seco para evitar cortocircuitos.
  • Evita golpes y caídas innecesarias. Aunque no rompan la pantalla, pueden dañar los sellos internos que garantizan la estanqueidad.

Si lo que quieres es hacer fotos o grabar vídeos de forma habitual bajo el agua, lo razonable es apostar por carcasas específicas sumergibles o equipos diseñados expresamente para ello, en lugar de confiar ciegamente en la etiqueta IP68 de un móvil de uso diario.

Tener claro todo lo que implica (y lo que no implica) la certificación IP68 ayuda a usar los dispositivos con cabeza: se agradece mucho cuando se nos cae el teléfono al fregadero o nos pilla un chaparrón de camino a casa, pero no está pensada como licencia para bañarnos a diario con el smartphone ni para ignorar los límites que fijan los fabricantes. Con un uso responsable, la protección IP se convierte en un gran aliado para alargar la vida de tus gadgets y evitar sustos caros.