Una vez que se ha conocido que el Samsung Galaxy K Zoom ya está en el mercado español, con un precio como ya hemos indicado de 499 euros, llega el momento de conocer de lo que es capaz este dispositivo a medio camino entre teléfono y cámara digital. Y, para ello, nada mejor que una sucesión de vídeos.
Evidentemente este modelo viene a actualizar el dispositivo al que sustituye, el Samsung Galaxy S4 Zoom, pero con entidad propia y con un renovado diseño muy destacable. Y, qué mejor para empezar, que una grabación en la que se pueden conocer todos los detalles de las líneas del dispositivo y, por ejemplo, se aprecia claramente que la cámara está mucho mejor integrada en la carcasa y, también, su acabado con textura inspirado en la familia Galaxy S.
Por cierto, la pantalla del Samsung Galaxy K Zoom es de 4,8 pulgadas con panel Super AMOLED y resolución HD (aprox. 306 ppp), por lo que permite gestionar todos los apartados del terminal de forma cómoda. Todo ello sin que las dimensiones sean excesivas: el grosor es variable, con una parte más delgada cercana a 16,6 mm y un punto más ancho que se acerca a 20,2 mm; su peso de 200 gramos lo mantiene bastante manejable, aunque el módulo del zoom se nota en mano y sobre la mesa.
Samsung Galaxy K Zoom: diseño, pantalla y ergonomía

Frente al S4 Zoom, el K Zoom apuesta por una estética más cercana a un smartphone: desaparece la empuñadura, llegan las formas curvas y un acabado texturizado que mejora el agarre. Incluye botón dedicado para la cámara, algo clave en este formato, y una bandeja accesible para microSD, vital dado que la memoria interna es de 8 GB y las fotos y vídeos ocupan bastante. De frente, recuerda a la línea Galaxy; por detrás, el objetivo deja claro que hay una cámara compacta integrada. La visualización en exteriores es correcta, aunque no destaca tanto como los paneles de los buques insignia.
Especificaciones y conectividad clave
El conjunto técnico se sitúa en una gama media-alta sólida para su tiempo, con un enfoque especial en la fotografía:
- Procesador: Exynos Hexa (dual a 1,7 GHz + quad a 1,3 GHz) pensado para equilibrar rendimiento y eficiencia.
- Memoria: 2 GB de RAM y 8 GB de almacenamiento, ampliable mediante microSD.
- Pantalla: 4,8 pulgadas Super AMOLED, resolución 1280 x 720.
- Conectividad: LTE, NFC, WiFi 802.11ac, Bluetooth 4.0 LE y USB 2.0.
- Batería: 2.430 mAh extraíble, compatible con recambios.
- Cámara principal: 20,7 MP con sensor 1/2.3», óptica 24 mm y zoom óptico 10x (f/3.1-f/6.3), estabilización OIS, flash Xenon con apoyo LED y zoom digital hasta 20x.
- Vídeo: grabación Full HD a 60 fps con estabilización efectiva.
- Cámara frontal: 2 MP para videollamadas y autorretratos.
La combinación de sensor de 1/2.3» y zoom óptico sitúa al K Zoom a la altura de muchas compactas básicas en versatilidad, algo muy difícil de igualar por un smartphone convencional sin óptica zoom.
Rendimiento fotográfico: zoom 10x, controles y modos
El gran protagonista es el zoom óptico 10x, imposible de replicar con recortes. A 10x el detalle sigue siendo solvente; con el zoom digital (hasta 20x) es usable en buena luz. El OIS ayuda mucho a pulso y en vídeo, aunque en escenas muy oscuras puede no ser suficiente si no estabilizamos bien la toma.
La app de cámara permite separar enfoque y exposición en pantalla con dos áreas independientes, ofreciendo control sobre dónde medir y dónde enfocar. Hay modos manuales con opciones de enfoque (área y macro), medición y balance de blancos; la apertura se limita a dos valores en función de la focal (por ejemplo, f/3.1 y f/9 en gran angular). La sensibilidad puede llegar hasta ISO 3200. No hay soporte RAW, pero sí un abanico amplio de herramientas.
El modo Pro Suggest sugiere ajustes según la escena, y los modos Noche, HDR, panorámica, belleza o ráfaga amplían posibilidades. El flash Xenon marca diferencias en interior respecto a los LED habituales, aportando iluminación más natural y congelando mejor la acción.
Otros dos vídeos del Samsung Galaxy K Zoom
A continuación dejamos dos vídeos adicionales en los que se pueden ver funcionalidades que nos han llamado la atención del nuevo producto. El primero muestra cómo se realiza un ‘selfie’ con el Samsung Galaxy K Zoom, donde es posible automatizar el proceso indicando al terminal el lugar en el que debe aparecer el usuario para que se produzca el disparo. Sin duda, hace más cómodo y rápido el hacer este tipo de fotografías.
El siguiente vídeo que dejamos, y que es el último, muestra las opciones de enfoque en pantalla que ofrece el Samsung Galaxy K Zoom. Lo más destacable es poder fijar un punto para el enfoque y otro distinto para la exposición, abriendo un amplio abanico de posibilidades para escenas con luces complicadas.
Como smartphone: potencia, software y batería
El rendimiento general se sitúa en la liga media-alta: fluido en apps y juegos, sin alardes de tope de gama pero con una experiencia satisfactoria. La pantalla de 4,8 pulgadas ahora sí permite usarlo como móvil principal con comodidad. El almacenamiento es justo, por lo que una microSD es casi obligatoria si grabas vídeo.
En conectividad, disponer de LTE, NFC y WiFi ac lo mantiene al día, y el botón de disparo dedicado acelera el acceso a la cámara. Desde la pantalla de bloqueo hay acceso directo, pero con la pantalla apagada suele requerir una doble interacción para abrir la cámara, un detalle a tener en cuenta si buscas la foto rápida.
El punto más delicado es la batería de 2.430 mAh: para uso general alcanza el día, pero con fotografía intensiva puede quedarse corta a media jornada. La ventaja es que es extraíble, así que es recomendable llevar una segunda batería o un power bank; activar modos de ahorro de energía o desconectar radios cuando solo estás disparando también ayuda.
En definitiva, un terminal de lo más interesante este Samsung Galaxy K Zoom, que la verdad es que no está nada mal y, en no mucho, haremos una comparativa respecto a lo que ofrece y gana si se compara con el modelo al que viene a sustituir, el Galaxy S4 Zoom. ¿Qué os parece este nuevo terminal?
Quien necesite un móvil con zoom óptico real encontrará aquí una propuesta única: diseño más pulido que en su antecesor, controles fotográficos avanzados, OIS y flash Xenon, conectividad completa y un rendimiento competente; a cambio, hay que aceptar el peso extra, el grosor del objetivo y una autonomía que requiere planificación cuando la cámara es protagonista.