La conversación sobre si Samsung subió o no los precios a Apple por sus chips ha generado titulares, pero también matices clave: en la industria de semiconductores los precios y volúmenes se pactan con antelación, existen contratos de largo plazo y cambiar términos a mitad del ciclo es inusual. Aun así, el potencial impacto en márgenes, la presión competitiva y las alternativas como TSMC mantienen vivo el debate.
La relación entre Apple y Samsung sobrevive todavía porque tenían acuerdos comerciales cerrados extremadamente grandes. Todos los cimientos de estas temblaron cuando se empezó a oír que Samsung parecía dispuesta a subir el precio un 20%. No obstante, ayer miércoles fue una publicación coreana, The Hankyoreh, la que se ha hecho eco de unas palabras provenientes, supuestamente, de un ejecutivo anónimo de Samsung. Como muchos sabréis, es la compañía surcoreana la que fabrica los procesadores de los dispositivos de la marca de la manzana mordida. Cuando oímos que a Apple podría salirle la cosa un 20% más cara porque Samsung así lo considera conveniente, lo más fácil es pensar que lo primero que harán los americanos es buscar otro proveedor. Sin embargo, no es tan sencillo, ya que, al parecer, no hay ninguna compañía que esté en condición de ofrecer una producción de ese tamaño a Apple.
Esa proveedora que Apple podría estar buscando tiene nombre, y se llama TSMC. Y no solo es Apple la que está interesada, también Qualcomm. Estaríamos hablando de fabricar chips para dos de las más grandes del momento, y, además, recibiría mil millones de dólares de cada una de ellas. Sin embargo, TSMC no está convencida del trato. Tendría que centrarse por entero en estas dos compañías, y la renuncia de una de ellas supondría la pérdida de una gran cantidad del trabajo, que ahora mismo tiene con otras compañías.
De hecho, buscan tener flexibilidad para trabajar con otras compañías, y eso solo lo podrían conseguir con contratos más pequeños, no teniendo que adherirse a las que requieren un nivel de producción tan brutal.
Sin embargo, hay dudas en Samsung, que ha cancelado la creación de una nueva central de fabricación, lo que podría suponer que ya tienen la confirmación por parte de la compañía de la manzana de que dejarán de trabajar con ellos. Sea como sea, esto no puede tardar mucho más en salir a la luz.
La fuente anónima de Samsung ha dicho que los acuerdos con Apple se cierra a comienzos de año y que es muy difícil cambiar los términos del acuerdo durante el transcurso del mismo. No puede ser que estén negociando en estos momentos, salvo que vaya a haber cambios futuros. Pero aun así, si Apple está cerca de dejar a Samsung, no tiene sentido que estos últimos suban aún más su precio. Veremos lo que ocurre en cuestión de unas pocas semanas más.
¿Hubo realmente una subida del 20%?
La versión difundida por The Hankyoreh atribuye a un directivo de Samsung la negación de esa subida. En el sector es habitual que los precios para partners estratégicos se fijen a principios de cada ciclo y queden blindados, junto con cantidades y calendarios de entrega, en compromisos que suelen abarcar de uno a cinco años. Alterarlos a mitad de camino es excepcional y, cuando ocurre, suele ir acompañado de contrapartidas. Además, diversos analistas señalan que la disputa legal por patentes entre ambas compañías añade tensión, pero no invalida una relación de suministro que sigue siendo crítica para ambos.

TSMC como alternativa: capacidad, precios y contexto global
Apple ha tanteado reforzar su dependencia de TSMC y, en paralelo, actores como Qualcomm también pujan por capacidad. La fundición taiwanesa, sin embargo, prioriza mantener flexibilidad de cartera y no concentrar toda su producción en dos clientes. En nodos avanzados (como 3 nm y 2 nm) los costes suben por mayores exigencias de litografía, lo que explica que TSMC haya valorado ajustes de precios de entre el 5% y el 10% en ciertos ciclos. Incluso así, Apple suele negociar condiciones especiales: en algunos escenarios, evita incrementos o los limita a alrededor de un 3%, mientras que otros clientes pueden afrontar alzas del 6%-9%. A esto se suman factores exógenos: rondas de aranceles con exenciones puntuales han mitigado subidas inmediatas a consumidor, y relocalizar ensamblaje encarecería drásticamente el producto (estimaciones sectoriales sitúan el coste de ensamblar un iPhone en su país de origen como hasta diez veces superior al de Asia), por la compleja cadena de suministro global de pantallas, memoria, módem, cámaras y procesadores.

Para Samsung, cuyo músculo financiero proviene en gran medida de su negocio de semiconductores (memoria, sensores y fundición), el equilibrio entre contratos estables, inversiones de capex y ciclos tecnológicos es clave. Decisiones como posponer o reconfigurar centros de fabricación pueden interpretarse como ajustes prudenciales a la espera de señales concluyentes de la demanda y del resultado de grandes negociaciones con clientes ancla. Mientras tanto, las dos marcas siguen compitiendo en gama alta de móviles, pero el suministro de chips permanece como un terreno donde la cooperación es tan estratégica como la rivalidad.
Todo apunta a que la supuesta subida del 20% no encaja con la dinámica contractual habitual, aunque el mercado de chips sí afronta presiones de coste y capacidad. Apple explora margen con TSMC y Samsung preserva su posición negociadora: ambos mueven ficha para asegurar volumen, precio y tecnología sin romper puentes que siguen siendo críticos.

