Aunque el Samsung Galaxy S7 y el LG G5 han sido presentados recientemente, sorprende que un móvil chino como el Vivo XPlay 5 Elite haya conseguido robarles protagonismo gracias a su memoria RAM de 6 GB. Sin embargo, lo cierto es que una memoria RAM de 6 GB ahora mismo es inútil. Quizás para el futuro tenga alguna relevancia, pero ahora es una cuestión de marketing. Dicho esto, conviene matizar: en usos reales y cotidianos, 6 GB pueden aportar más multitarea frente a 4 GB, aunque la diferencia no siempre es drástica si el sistema está bien optimizado.
Memoria RAM
La función de la memoria RAM es almacenar los datos que se necesitan ir procesando. Móviles con memorias RAM de más capacidad son móviles con la capacidad de ejecutar más procesos simultáneamente, porque podrán almacenar más datos. Concretamente, en el caso de este Vivo XPlay 5 Elite, 6 GB de memoria RAM. En el caso del Samsung Galaxy S7, 4 GB de memoria RAM.

Pero hablando de forma que todos entendamos, la memoria RAM es especialmente útil para tener varias apps en ejecución o haberlas ejecutado recientemente y que se queden en segundo plano. Cuanta más memoria RAM tenemos, más apps podemos tener en ejecución o en segundo plano. Claro que, en realidad, la RAM y el procesador no pueden ser tratados como componentes independientes, porque uno depende del otro. Es decir, una RAM de alta capacidad con un procesador de bajo rendimiento estará limitada por ese procesador, y un procesador de alto nivel con una RAM de poca capacidad estará limitado por esa memoria.
El procesador del Vivo XPlay 5 Elite es el Qualcomm Snapdragon 820, el mismo con el que cuenta el LG G5. Este móvil cuenta con una memoria RAM de 4 GB. Pero debemos tener en cuenta que cuando los fabricantes ya integran memorias RAM de 4 GB, Google lanza un buque insignia (en teoría perfectamente optimizado), con una memoria RAM de 3 GB. El iPhone 6s Plus tiene una memoria RAM de 2 GB. Eso significa una cosa: la fiebre de los móviles de 6 GB. Existe la posibilidad de que con los nuevos procesadores de esta generación, las memorias RAM de 4 GB presenten alguna ventaja notable con respecto a las memorias RAM de 3 GB. Pero una memoria RAM de 6 GB no ofrecerá una diferencia especialmente notable con respecto a las memorias RAM de 4 GB, por lo que, al fin y al cabo, tampoco debe ser algo relevante para los usuarios el que estén comprando un móvil (en el hipotético caso de que compren un Galaxy S7 o un LG G5) que cuente con una memoria RAM con una capacidad inferior a la de un móvil como el Vivo XPlay 5 Elite. Las memorias RAM de 4 GB son suficientes para los buques insignia. Incluso es posible encontrar móviles bien optimizados con 3 GB en ciertos segmentos, aunque no sea lo habitual hoy.
4 GB vs 6 GB: diferencias reales
En un uso normal (llamadas, redes sociales, mensajería, fotos), 4 GB suelen permitir manejar las tareas del día a día sin problemas. Con 6 GB puedes mantener más apps en segundo plano y cambiar entre ellas con menor recarga, lo que se traduce en una multitarea más fluida. Los estudios de uso indican que el usuario medio emplea alrededor de 9 apps al día y unas 30 al mes; por ello, la ganancia de 4 a 6 GB existe, pero no siempre notarás un salto «abismal» salvo que multitareas de forma intensiva o utilices apps pesadas (edición de vídeo, navegación con muchas pestañas).
También influye el precio: a mayor capacidad de RAM, mayor coste. Si tu perfil no la va a exprimir, quizá no compense pagar más. Para quien busca «cierto colchón de futuro» sin jugar, 6 GB siguen siendo una opción sensata; si además quieres mantener apps pesadas abiertas por más tiempo, 8 GB te ofrecerán margen extra.
Tipos y velocidad de RAM
Además de la cantidad, importa la velocidad de la RAM. En móviles son habituales LPDDR4/LPDDR4X y LPDDR5. A igualdad de gigas, una RAM más rápida acelera cargas y reduce cuellos de botella, algo especialmente visible en videojuegos y apps intensivas. Los teléfonos gestionan la memoria de forma automática y cierran procesos antiguos cuando falta espacio, de modo que más RAM permite mantener más elementos activos sin relanzar.

Respecto a cifras muy altas (12, 16 o más GB), no son «necesarias» para la mayoría: hoy no hay apps que lo exijan, aunque pueden ser útiles para escenarios extremos (varios juegos pesados abiertos a la vez). Otro factor a considerar es la eficiencia energética: iniciativas y etiquetados europeos fomentan productos con menor consumo en una escala de eficiencia, y aunque en móviles no se aplica la etiqueta clásica de A-G como en grandes electrodomésticos, la industria pone el foco en memorias más eficientes (como LPDDR5) y en SoC con mejores gestiones de energía para ahorrar batería.
¿6 GB bastan pensando en varios años?
Si no juegas y priorizas fluidez al abrir apps de mensajería con el paso del tiempo, 6 GB siguen siendo suficientes si van acompañados de un buen procesador y almacenamiento rápido. En igualdad de presupuesto, suele ser preferible una CPU/GPU más capaz y mejor optimización del sistema antes que subir de 6 a 8 GB, salvo que tu multitarea sea muy exigente. Con los años, más servicios en segundo plano y apps más pesadas pueden elevar el consumo de memoria; por eso, si quieres maximizar la longevidad del equipo y cambias tarde de móvil, 8 GB ofrecen extra de tranquilidad.

La clave no es solo cuántos gigas tienes, sino cómo los usa el sistema: Android reserva una parte al iniciar para CPU y GPU, y la gestión automática libera memoria cuando hace falta. Por tanto, la experiencia final depende del equilibrio entre procesador, tipo y cantidad de RAM, almacenamiento y la capa de software. Si buscas rendimiento sostenido, vigila también la velocidad del almacenamiento y las actualizaciones del fabricante.
6 GB de RAM en móviles aportan valor en multitarea y cierta holgura sin disparar el precio, pero su impacto depende del equilibrio del hardware y la optimización. Con uso intensivo o intención de alargar varios años, subir a 8 GB tiene sentido; para un uso corriente, 4-6 GB bien gestionados siguen funcionando de forma más que solvente.
