Usa tu móvil para diagnosticar y reparar problemas en tu PC

  • El móvil puede actuar como monitor de recursos del PC y como unidad de arranque para reparar Windows.
  • Herramientas gratuitas de Windows y de terceros permiten revisar disco, RAM, CPU, GPU y procesos.
  • Aplicaciones de red y mantenimiento ayudan a detectar cuellos de botella, malware y problemas de conexión.

Usar el móvil para diagnosticar problemas del PC

Muchas personas tienen por casa uno o varios móviles antiguos olvidados en un cajón, guardados “por si acaso” y sin un uso real. Lo curioso es que esos teléfonos pueden convertirse en el mejor aliado de tu ordenador: desde vigilante del rendimiento hasta salvavidas cuando Windows se niega a arrancar.

Con unas cuantas aplicaciones gratuitas y un poquito de paciencia, tu smartphone puede funcionar como pantalla de monitorización externa, herramienta de diagnóstico e incluso como unidad de arranque para reparar o reinstalar el sistema. Todo esto sin depender de un servicio técnico, y con bastante más control sobre qué le pasa realmente a tu PC.

Convierte tu móvil en un monitor de recursos para tu PC

Cuando el ordenador empieza a ir a trompicones, los ventiladores suenan como un avión o los juegos pegan tirones, lo normal es preguntarse si el problema es la CPU, la gráfica, la RAM o el disco. Windows tiene el Administrador de tareas, la Barra de Juego y otras utilidades, pero no siempre es cómodo tener gráficos y medidores ocupando la pantalla principal, sobre todo si estás en pantalla completa.

Una solución muy práctica es usar el móvil como panel de control externo donde ver en tiempo real temperaturas, uso de CPU y GPU, RAM, FPS y carga de los discos. De esta forma puedes tener el juego, el editor de vídeo o el navegador a pantalla completa en el monitor principal, mientras vigilas desde el teléfono qué componente se dispara cuando el PC empieza a sufrir.

Para ese cometido hay una combinación muy interesante: una aplicación en el PC que recoja los datos de los sensores y otra en el móvil que se conecte por la red local. Una de las soluciones más recomendables es Pitikapp, que actúa de puente entre programas de monitorización como MSI Afterburner, Core Temp o GPU‑Z y la pantalla de tu smartphone.

La app de escritorio es la que se encarga de leer las métricas de rendimiento de Windows y del hardware (uso de CPU, carga de GPU, temperaturas, voltajes, FPS, velocidad de ventiladores, etc.) y enviarlas al teléfono por WiFi. En el móvil solo ves un tablero de widgets que se actualizan en tiempo real, como si tuvieras un “salpicadero” de coche pero para el PC.

El resultado es que tu viejo Android deja de ser un trasto olvidado para transformarse en un monitor secundario especializado en diagnóstico, perfecto para vigilar el comportamiento del ordenador mientras juegas, renderizas un vídeo o simplemente quieres saber por qué va lento.

Instalación y configuración de Pitikapp y las apps de monitorización

Para poner en marcha este sistema necesitas dos piezas de software: Pitikapp para el PC y la app de Pitikapp para el móvil, además de al menos una herramienta de monitorización que proporcione los datos (MSI Afterburner, Core Temp, GPU‑Z, HWiNFO, etc.).

Lo primero es descargar Pitikapp para Windows desde su web oficial e instalarlo como cualquier programa. Una vez hecho, es recomendable reiniciar el equipo para que los servicios y permisos queden correctamente configurados. Justo después, instala en el PC la herramienta de monitorización que prefieras; MSI Afterburner es una de las más completas y gratuitas, y da datos de CPU, GPU y otros sensores.

La primera vez que arranques Pitikapp en el ordenador, Windows te pedirá permiso para que la aplicación atraviese el firewall. Es importante aceptar, porque la comunicación con el móvil se realiza por la red local, y si se bloquea el acceso el smartphone no podrá conectarse al servidor que crea Pitikapp.

Pitikapp

A nivel de red, asegúrate de que PC y teléfono están en la misma red local. El ordenador puede estar por cable Ethernet y el móvil por WiFi, no pasa nada, siempre que cuelguen del mismo router. Al abrir Pitikapp en ambos dispositivos, lo habitual es que se detecten entre ellos automáticamente.

En el móvil, al principio verás la aplicación vacía. Para empezar a mostrar información, tienes que ir a Pitikapp en Windows y pulsar en el botón «+» para añadir módulos o plugins. Por ejemplo, eliges el plugin de MSI Afterburner para mostrar temperatura de la GPU, uso de CPU, FPS, RPM de los ventiladores o consumo de energía.

Si quieres mostrar datos que MSI Afterburner no ofrece (por ejemplo, métricas muy específicas de discos duros, sensores adicionales de la placa base o información avanzada de red), basta con instalar en Windows el programa correspondiente, habilitar que exponga sus sensores y luego sumar el plugin adecuado en Pitikapp. Así construyes un panel a medida.

En el propio teléfono los widgets se pueden mover con el dedo para organizarlos a tu gusto. Sin embargo, los tamaños, colores y fuentes se ajustan desde la versión de escritorio, que es donde se configura el diseño. Lo ideal es colocar el móvil en un soporte al lado del monitor y, si vas a usarlo muchas horas, dejarlo enchufado para evitar que se agote la batería.

Herramientas nativas de Windows para diagnosticar el sistema

Antes de liarte con soluciones complejas, conviene sacar partido a lo que Windows ya trae de serie. El sistema incluye varias utilidades de diagnóstico muy potentes, especialmente en Windows 10 y Windows 11, accesibles desde la consola.

El primer nombre que debes conocer es el Comprobador de archivos de sistema, o SFC. Se ejecuta desde el Símbolo del sistema o PowerShell con permisos de administrador, usando el comando clásico sfc /scannow. Esta orden lanza un escaneo profundo de todos los archivos protegidos del sistema operativo.

El SFC funciona como auditor de integridad del núcleo de Windows: compara cada archivo con una copia limpia almacenada en el almacén de componentes. Si detecta que una DLL, un archivo de configuración o un componente crítico está corrupto o ha sido modificado por una actualización fallida o por malware, lo sustituye automáticamente por la versión oficial.

Gracias a este sistema, SFC puede solucionar cuelgues del Explorador, errores extraños de aplicaciones, bloqueos esporádicos e incluso algunos pantallazos azules sin necesidad de formatear. Eso sí, si al terminar el análisis indica que hay elementos que no ha podido reparar, significa que la imagen de Windows está dañada a un nivel más profundo.

Para quien no se lleve bien con la línea de comandos, existen pequeñas utilidades con interfaz gráfica que envuelven DISM y presentan botones tipo “Check”, “Scan” o “Restore”, disparando por debajo los comandos necesarios. Es la misma potencia, pero sin tener que recordar banderas y rutas.

Otra herramienta imprescindible es el Diagnóstico de memoria de Windows, orientado a comprobar si la RAM está fallando. Al activarla, el sistema pide reiniciar el equipo para ejecutar un test fuera de Windows, que suele durar entre 5 y 10 minutos. Al volver a arrancar, te indicará si ha encontrado errores en los módulos de memoria, muy útil si sufres cuelgues aleatorios o pantallazos sin explicación aparente.

Análisis del estado de discos y almacenamiento con CrystalDiskInfo

Uno de los componentes que más sustos da es el disco duro o el SSD. Un fallo en la unidad puede causar desde ralentizaciones brutales y pequeños errores aleatorios hasta perder por completo tus datos. Por suerte, la mayoría de unidades modernas incluyen la tecnología S.M.A.R.T., que expone información interna sobre su salud.

CrystalDiskInfo

La herramienta gratuita CrystalDiskInfo es una de las más populares para leer estos datos SMART. Nada más abrirla verás una lista con tus discos internos y externos, cada uno acompañado de un indicador de estado que se representa mediante colores muy claros.

Cuando el estado aparece en color azul, el disco se considera sano y, salvo imprevisto, no deberías preocuparte. Aun así, conviene echar un ojo de vez en cuando a las métricas, sobre todo si el PC empieza a hacer ruidos raros o notas tirones al abrir archivos pesados.

Si CrystalDiskInfo marca la unidad en color naranja, significa que está empezando a dar síntomas de desgaste o errores. Es la señal perfecta para comprar un nuevo disco, clonar tus datos y no jugar a la ruleta rusa con tu información. Ignorar este aviso suele acabar en sorpresas desagradables.

Cuando el estado ya se muestra en rojo, la situación es crítica: el disco puede dejar de funcionar en cualquier momento o los errores pueden ser tan frecuentes que el acceso a los datos no sea fiable. En este punto, lo más sensato es dejar de usarlo para el día a día y concentrarse en salvar todo lo importante.

Además del color, CrystalDiskInfo enseña detalles interesantes como temperatura de la unidad, horas de uso acumuladas, sectores reasignados, firmware instalado o interfaz. Con esa información puedes anticipar problemas y entender si los fallos del PC vienen de un disco moribundo o de otros componentes.

Control detallado de CPU, GPU, RAM y sensores internos

Cuando quieres ir más allá de un diagnóstico superficial y averiguar si el cuello de botella está en el procesador, la gráfica, la RAM o la placa, entran en juego una serie de herramientas gratuitas muy completas que, además, se llevan de maravilla con el uso del móvil como monitor externo.

Empezamos con CPU‑Z, un clásico para obtener información detallada del procesador. Esta utilidad te muestra modelo exacto de la CPU, número de núcleos e hilos, frecuencias en tiempo real, voltajes, tamaño de las cachés, instrucciones soportadas y mucho más. También ofrece pestañas para la placa base, la memoria RAM (tipo, velocidad, latencias, canales) e incluso una parte básica de la GPU.

CPU‑Z viene especialmente bien si has hecho overclocking o toqueteado voltajes en la BIOS y quieres comprobar que se están aplicando correctamente. Ver cómo la frecuencia sube y baja, junto con los voltajes, ayuda a localizar inestabilidades ligadas a configuraciones demasiado agresivas o a perfiles de energía mal ajustados.

Cuando el sospechoso principal es la tarjeta gráfica, el complemento perfecto es GPU‑Z. Este programa se centra en la GPU y su memoria VRAM: fabricante, modelo, tipo y cantidad de memoria, ancho de banda, número de unidades de sombreado, ROPs, tecnologías soportadas (DirectX, Vulkan, etc.) y, sobre todo, sensores en tiempo real de temperatura, uso, consumo y velocidades de reloj y ventiladores.

Con GPU‑Z puedes saber si tu gráfica está sufriendo thermal throttling (baja frecuencias por exceso de temperatura), si trabaja al 100 % mientras la CPU está sobrada o al revés, o si los ventiladores no responden a tiempo. Es la manera más directa de comprobar si la refrigeración de la GPU está a la altura.

Para tener una panorámica general de todos los sensores del equipo, muchas personas confían en HWMonitor. Esta utilidad recopila temperaturas y voltajes de CPU (núcleo por núcleo), GPU, placa base, discos duros, SSD, ventiladores de la caja y prácticamente cualquier sensor que la placa exponga. También muestra porcentaje de carga, algo muy útil para ver qué pieza del puzzle está bajo más presión.

Muy en la misma línea, HWiNFO ofrece además una vista estructurada de todo el hardware instalado: CPU, chipsets, buses, memorias, monitores conectados, dispositivos de audio y red, etc. Ideal para confirmar que el sistema está reconociendo correctamente cada componente y que no hay nada trabajando a frecuencias incorrectas o con modos de ahorro de energía desactivados sin motivo.

HWiNFO

Si sospechas que el problema puede estar en el propio procesador, especialmente en CPUs Intel, merece la pena usar Intel Processor Diagnostic Tool. Esta herramienta oficial somete la CPU a pruebas de estrés y verifica que todas sus unidades internas funcionan de forma estable, registrando temperaturas, frecuencias y características habilitadas. Si la prueba no se completa correctamente, es un indicio bastante serio de que el procesador puede ser el origen del problema.

Por el lado de la memoria RAM, cuando tienes cuelgues, errores aleatorios en aplicaciones o pantallazos azules sin patrón claro, lo ideal es tirar de Memtest86+. Esta herramienta se ejecuta arrancando el equipo desde un USB preparado y realiza distintas baterías de pruebas sobre la RAM, detectando celdas defectuosas y problemas de estabilidad que en un uso normal pueden pasar desapercibidos.

La GPU también puede ponerse contra las cuerdas con programas como Furmark, diseñados para estresar la tarjeta gráfica al máximo. Si durante el test aparecen artefactos, cuelgues, reinicios o temperaturas disparatadas, tienes muchas papeletas de que tu gráfica o su sistema de refrigeración estén en el punto de mira.

Inventario completo y análisis general del sistema

Además del monitoreo en tiempo real, es muy útil generar un inventario completo del hardware y del software instalado. Esto ayuda a detectar drivers raros, componentes que Windows no reconoce bien o configuraciones que no cuadran.

Entre las aplicaciones más conocidas está Speccy, de Piriform. Ofrece de un vistazo datos claros sobre CPU, placa base, RAM, discos, sistema operativo, gráficos, audio y red. Es perfecta para confirmar que todo lo que debería estar instalado aparece y con las especificaciones correctas.

Si necesitas algo todavía más exhaustivo, en Windows tienes AIDA64 y en Linux herramientas como HardInfo. Estos programas pueden generar informes muy detallados con información sobre BIOS, buses internos, APIs gráficas soportadas, codecs de audio, comparativas de rendimiento sintético de CPU, detalles de cada monitor y una larga lista de parámetros.

En el terreno del diagnóstico general también destaca SysInspector de ESET, enfocado a revisar procesos, controladores, claves de registro, conexiones de red y otros elementos sensibles. Su objetivo es ayudar a localizar comportamientos raros, software potencialmente no deseado o configuraciones sospechosas.

Todo este inventario cobra sentido cuando notas que el equipo no va fino pero no hay síntomas claros de fallo físico. Al revisar qué drivers tienes, qué servicios arrancan con Windows y cómo se estructura tu instalación, puedes encontrar conflictos, restos de programas antiguos o servicios que se cargan sin necesidad y consumen recursos.

Procesos, seguridad y malware: cuando el problema es el software

móviles Android con malware preinstalado

No todo se reduce al hardware: muchas veces el PC va mal por procesos tragones, programas mal diseñados o malware que se cuela en segundo plano. Para estas situaciones existen herramientas orientadas a la gestión de procesos y a la seguridad.

Una de las más potentes es Process Explorer, de la suite Sysinternals de Microsoft. Es como un Administrador de tareas con esteroides: muestra los procesos en forma de árbol, indicando claramente qué ejecuta a qué, su consumo de CPU, RAM, disco, descriptores abiertos y las DLL que tiene cargadas.

Lo más interesante es que permite activar una integración con VirusTotal. Al hacerlo, añade una columna en la que se ve qué porcentaje de motores antivirus de la plataforma consideran sospechoso cada ejecutable. Es una forma muy rápida de detectar procesos potencialmente maliciosos sin salir de Process Explorer.

También conviene activar la columna que indica la ruta desde la que se está ejecutando cada proceso. Ver algo raro corriendo desde una carpeta sospechosa en AppData o desde un directorio temporal puede darte la pista de que ahí hay algo que no pinta nada. Si lo tienes claro, puedes terminar el proceso con clic derecho y la opción Kill Process, teniendo siempre cuidado de no cerrar componentes críticos del sistema.

En el menú View > System Information, Process Explorer ofrece una vista general del uso global de CPU, RAM, disco y red, con gráficos en tiempo real. Esta información, combinada con la que ves en tu móvil a través de Pitikapp u otro panel, te da una imagen muy clara de qué está pasando.

Otro programa similar es System Explorer, que añade secciones centradas en conexiones abiertas y puertos en uso. Así puedes comprobar qué aplicaciones están comunicándose hacia fuera, qué servicios escuchan en tu red local y si hay algo sospechoso aceptando conexiones sin que lo supieras.

En cuanto a malware “de trinchera”, uno de los nombres más populares es Malwarebytes. No está pensado exactamente para sustituir a tu antivirus principal, sino para complementarlo y cazar cierto tipo de software malicioso, adware o programas potencialmente no deseados que se le resisten a otros motores. Lanzar un escaneo cuando tu PC se comporta de forma extraña es una buena manera de descartar infecciones antes de culpar al hardware.

Red y WiFi: diagnóstico cuando la conexión falla

La conexión a Internet es otro foco habitual de quebraderos de cabeza: WiFi que se corta, velocidad muy por debajo de lo contratado, picos de latencia en juegos online o equipos que desaparecen de la red local sin motivo aparente.

En este terreno, una app muy práctica es WiFi Analyzer, disponible tanto para móviles como para Windows en la Microsoft Store. Su función es escanear las redes inalámbricas cercanas y mostrar gráficos de canales, intensidad de señal y saturación del espectro, lo que te permite elegir el mejor canal para tu router o punto de acceso.

Con WiFi Analyzer puedes comprobar si en una habitación concreta la señal es demasiado débil, si estás compartiendo canal con medio vecindario o si las caídas de velocidad se deben simplemente a que estás demasiado lejos del router. Si tienes varios puntos de acceso, también te ayuda a encontrar la ubicación óptima para repetidores o sistemas mesh.

Para analizar más a fondo la red local desde el PC, una pareja muy conocida es Angry IP Scanner y Advanced IP Scanner. Ambas herramientas permiten escanear un rango de direcciones IP y muestran qué dispositivos responden, qué puertos tienen abiertos y, en el caso de Advanced IP Scanner, facilitan abrir paneles web de administración, conectar por SSH o enviar paquetes Wake‑on‑LAN para encender equipos en remoto.

Con esta información en la mano puedes detectar dispositivos fantasma, cambios de IP inesperados o servicios expuestos que no deberían estar accesibles. También te sirve para saber si un PC no aparece en red por un problema de configuración de firewall o porque, sencillamente, está apagado o colgado.

Mantenimiento, limpieza y organización del sistema

transferir archivos móvil a ordenador por WhatsApp

El diagnóstico del PC no solo va de sensores y temperaturas: un sistema lleno de basura digital, restos de programas y archivos temporales puede ir igual de mal que uno con hardware defectuoso. Por eso viene bien dedicar tiempo a limpiar y organizar Windows con herramientas específicas.

Una de las más conocidas es CCleaner. Usada con cabeza, permite eliminar archivos temporales, cachés de navegadores, historiales y otros residuos que solo ocupan espacio y ralentizan el sistema. También tiene un módulo para limpiar el registro de entradas obsoletas, que en algunos casos puede ayudar a corregir comportamientos raros tras desinstalar software.

Otra utilidad muy recomendable es WinDirStat, que analiza tus discos y muestra un mapa visual de colores donde ves de un vistazo qué carpetas y tipos de archivo se comen más espacio. Es ideal para localizar backups gigantes olvidados, carpetas de vídeo descontroladas o instaladores guardados por duplicado.

Si tu problema tiene que ver con la pantalla, y en concreto con píxeles atascados que se quedan en un solo color, una opción curiosa es recurrir a la herramienta web JScreenFix. Lo que hace es mostrar un patrón de píxeles que cambian muy rápido de color, intentando “desbloquear” subpíxeles que no responden bien. Eso sí, los píxeles muertos de verdad (totalmente negros) no tienen solución por software.

En paralelo a todo esto, es más que recomendable aprovechar servicios de almacenamiento en la nube como OneDrive integrado en Windows para sincronizar tus documentos y fotos importantes. Así, si al final un disco muere, tienes que reinstalar sistema o algo sale mal durante una reparación, no te quedas sin tus datos.

Usa tu móvil como USB de arranque y rescata un PC que no inicia

Hay situaciones en las que el ordenador directamente no pasa de la pantalla de arranque o Windows no llega ni a cargarse. Puede ser culpa de un virus, de un corte de luz en mal momento o de un disco tocado. El gran problema es que si no puedes entrar en el sistema, tampoco puedes crear un USB de instalación o de recuperación desde ese PC.

Si tienes un móvil o tablet Android compatible con USB On‑The‑Go (OTG), es muy probable que puedas usarlo para salir del apuro; si tienes problemas al conectar por USB, sigue los pasos de esa guía. La idea es sencilla: convertir tu dispositivo Android en una especie de memoria USB de arranque, al que el ordenador pueda acceder para iniciar un entorno de instalación o reparación.

Lo primero es descargar en el teléfono el archivo ISO de la versión de Windows que quieras usar, por ejemplo una ISO oficial de Windows 11 desde la web de Microsoft. Es aconsejable utilizar un disco de recuperación si no tienes claro qué le pasa al sistema; si sabes que vas a reinstalar desde cero, puedes optar directamente por la imagen normal de instalación.

Una vez descargada la ISO en el móvil, necesitas una app capaz de “grabarla” en una unidad USB conectada al teléfono mediante OTG. Una opción muy práctica es ISO 2 USB, que permite seleccionar la imagen ISO almacenada en el Android y el pendrive que has conectado, y se encarga de crear un USB de arranque totalmente funcional.

El proceso suele tardar unos minutos, dependiendo del tamaño de la ISO y la velocidad del pendrive. Cuando termine, solo tienes que desconectar el USB del móvil, conectarlo al PC y configurar en la BIOS o UEFI que arranque desde ese dispositivo. A partir de ahí podrás restaurar el sistema, reparar el inicio o volver a instalar Windows usando el medio creado desde tu smartphone.

Si no dispones de una memoria USB física o de un cable OTG, existe otra vía algo más avanzada: usar tu móvil Android como entorno Linux o medio de arranque directo para el PC. Para eso entra en escena DriveDroid.

DriveDroid: entorno Linux de arranque e instalación de Windows desde el móvil

DriveDroid

DriveDroid es una app pensada para usuarios que ya tienen cierta soltura con Android, porque requiere que el teléfono esté rooteado. Lo que permite es arrancar el PC directamente desde un archivo ISO o IMG guardado en el almacenamiento del móvil, como si el teléfono fuera en sí mismo un pendrive de arranque.

Una vez rooteado el dispositivo e instalada la aplicación, DriveDroid se encarga de montar la imagen ISO como unidad USB cuando conectas el móvil al ordenador. En el arranque del PC, seleccionas esa unidad en el menú de boot y se inicia el sistema que hayas elegido (por ejemplo, una distribución Linux para rescate, herramientas de diagnóstico o incluso un instalador de Windows).

La configuración inicial consiste en seguir el asistente de DriveDroid, que detecta tu dispositivo y comprueba que el kernel permite el modo necesario para presentar el móvil como almacenamiento masivo. No todos los teléfonos son compatibles al cien por cien, por lo que conviene probar y, si acaso, consultar la documentación de tu modelo o las comunidades de desarrollo.

DriveDroid también puede instalar Windows desde el propio smartphone. Para ello hay que hacerse con la versión de pago de la app, que ronda los pocos euros, y disponer igualmente de la ISO oficial del sistema operativo. Desde ahí, el móvil actúa como fuente de instalación: el PC arranca desde la imagen montada y puedes seguir el asistente de Windows como si estuvieras usando un USB tradicional.

En general, tienes dos caminos principales si quieres valerte del móvil para instalar o reinstalar Windows: usar ISO 2 USB para crear un pendrive de arranque conectado al teléfono, o apoyarte en DriveDroid para que el propio Android haga de medio de instalación. En ambos casos es fundamental tener claro si necesitas la ISO de 32 o de 64 bits (en equipos modernos casi siempre será 64 bits) y usar imágenes oficiales para evitar problemas.

Controlar tu móvil desde el PC: Vysor y Scrcpy

Hasta ahora hemos hablado de casos en los que el móvil ayuda a diagnosticar o reparar el PC, pero también se puede dar la vuelta a la tortilla y controlar el teléfono desde el ordenador. Puede venirte bien para contestar mensajes sin tocar el móvil, manejar apps desde el teclado y el ratón o grabar la pantalla cómodamente.

Una de las soluciones más conocidas es Vysor, desarrollada por ClockWorkMod (el mismo nombre mítico de la escena del root en Android). Vysor permite ver y manejar cualquier móvil Android desde Windows, macOS, Linux o incluso como extensión de Chrome. La versión gratuita funciona mediante conexión por cable USB, y si quieres conexión inalámbrica necesitas pasar por caja.

La configuración es bastante sencilla: primero activa las opciones de desarrollador en el móvil y, dentro de ellas, la depuración USB. Para desbloquear el menú de desarrollo, tienes que ir a Ajustes > Información del teléfono y pulsar varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te confirme que eres desarrollador.

Después, conectas el teléfono al PC con el cable, instalas Vysor en ambos dispositivos y, al ejecutar la app de escritorio, debería aparecer tu móvil en la lista con un botón “View”. Al pulsarlo, se abre una ventana con la pantalla del smartphone y puedes controlarla con el ratón como si fuera tu dedo. El teclado del ordenador sirve para escribir directamente en el móvil, lo que viene genial para chats largos o correos.

En la versión gratuita, Vysor limita la resolución y el bitrate (por ejemplo, a 500 Kbps) y muestra anuncios cada cierto tiempo. La versión Pro quita la publicidad, mejora mucho la calidad de imagen y habilita la conexión inalámbrica, con planes de suscripción mensuales, anuales o pago único. Para un uso esporádico, la versión sin pagar suele ser suficiente.

Si prefieres una alternativa open‑source y totalmente gratuita, puedes usar Scrcpy. Esta herramienta, disponible en GitHub, tiene la ventaja de que no necesita instalar nada en el móvil: basta con tener la depuración USB activada y los drivers ADB en el PC. Descargas el paquete de Scrcpy para tu sistema, lo descomprimes y ejecutas el archivo correspondiente (con o sin consola).

Scrcpy no impone límites de calidad por pago: por defecto usa un bitrate de unos 8 Mbps, aunque se puede ajustar con parámetros de línea de comandos para priorizar fluidez o definición. Además, al basarse en ADB, se puede configurar para funcionar de forma inalámbrica, conectando al móvil vía TCP/IP una vez que lo has registrado inicialmente por USB.

El proceso para habilitar la conexión WiFi suele ser: tener el teléfono y el PC en la misma red, activar ADB sobre TCP/IP con un comando como adb tcpip 5555, desconectar el cable, conectar al teléfono usando su IP con adb connect IP-del-móvil:5555 y luego lanzar Scrcpy con normalidad. A partir de ahí puedes controlar el móvil desde el ordenador sin cables.

Scrcpy incluye extras muy prácticos, como la posibilidad de instalar APKs arrastrando el archivo a la ventana o enviar documentos al almacenamiento del teléfono mediante comandos. Todo está bien documentado en el repositorio del desarrollador, lo que permite personalizar bastante la experiencia.

Combinando todas estas herramientas, tu smartphone deja de ser un simple teléfono para convertirse en una navaja suiza digital capaz de diagnosticar casi cualquier problema de tu PC, monitorizar sus recursos en tiempo real, ayudar a reparar o reinstalar Windows cuando no arranca y, de paso, permitirte controlar el propio móvil desde el ordenador con soltura.

Conectar el móvil al coche
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