Las VPNs se están convirtiendo en una herramienta popular que cada vez más gente utiliza. El salto a la era digital es ya incuestionable, y con él han venido muchos cambios en nuestra manera de hacer las cosas, desde el ámbito personal, hasta el profesional y administrativo. Las herramientas digitales se han convertido en aliados imprescindibles para nuestros quehaceres diarios. Una proporción cada vez mayor de nuestro entretenimiento depende de Internet; lo mismo que nuestras comunicaciones y que nuestro trabajo, que, con la llegada del teletrabajo, ha dado un salto importante en esta dirección.
Todo ello plantea retos importantes, y uno de ellos, sin duda, es el de la seguridad y la privacidad en la red. Esta es una de las principales facetas donde destacan las VPNs, ya que nos proporcionan una capa de seguridad adicional en nuestras interacciones digitales, y además nos ayudan a ocultar nuestra actividad de ojos indiscretos. Pero no solo eso, las VPN son, además, una herramienta muy útil si queremos mejorar nuestra accesibilidad a determinados sitios web que tienen limitaciones de acceso o están censurados por razones geográficas o de otro tipo.
Además de proteger las conexiones en redes WiFi públicas, las VPN también son muy útiles sobre redes móviles para evitar que el operador registre con tanto detalle el uso que hacemos de Internet, filtrar parte de la publicidad o reducir el rastreo entre aplicaciones y páginas web. Al mismo tiempo, pueden ayudarnos a burlar ciertas restricciones en conexiones de trabajo o de estudios, siempre que el uso sea responsable y se respeten las políticas de cada red.
Todas estas ventajas no requieren de grandes instalaciones, ni problemas importantes de compatibilidad. Más bien al contrario, las VPNs funcionan en prácticamente todas las aplicaciones y dispositivos, y se conectan y desconectan fácilmente a través de un sistema de configuración bastante sencillo. En muchos casos basta con instalar una app, iniciar sesión y pulsar un botón de conexión para que todo el tráfico de nuestro móvil pase por el túnel cifrado.

Pero, por supuesto, no todo son ventajas. También hay algunas cuestiones que pueden suponer un inconveniente en el uso de este tipo de tecnologías. Una de las más relevantes es la que está relacionada con el consumo de batería. Las VPNs —al igual que otros servicios y herramientas que funcionan en segundo plano en nuestros dispositivos— consumen grandes cantidades de batería si no están bien optimizadas o si las usamos de manera inadecuada.
Quizás ya sepas lo básico sobre las VPNs (ese servicio digital que protege a través de un túnel cifrado tu navegación, apuntalando tu privacidad online y brindándote mayor seguridad y accesibilidad en tus actividades online), pero aún tengas dudas sobre cómo puede afectar el uso de esta herramienta al rendimiento de tus dispositivos. Una de las preguntas más habituales es si las VPN respetan la batería de nuestros aparatos o si la agotan rápidamente.
¿Cuánta batería consume un servicio VPN en tu móvil?

Vayamos directos al grano. Lo primero que debemos saber es que las VPNs suelen operar en segundo plano, es decir, funcionan mientras nosotros estamos realizando otras actividades en nuestro teléfono. Gran parte de las herramientas y servicios que se ejecutan de esta manera consumen cantidades más o menos significativas de la batería de un dispositivo. El caso de las VPNs no es una excepción. Además, la app debe cifrar y descifrar datos constantemente, y mantener una conexión estable con un servidor remoto, lo que añade un esfuerzo extra para el procesador, la memoria y el módem de red del móvil.
El porcentaje concreto de batería que se consume cuando una app de VPN está en marcha dependerá de tres factores principales: el servicio de VPN específico que se utilice (y más concretamente, el nivel de encriptación que ese servicio use y el hecho de que se ejecute en segundo plano de manera constante o interrumpida), la potencia y estabilidad de la señal, y la cantidad de batería que consuma el uso de los datos móviles en tu dispositivo. También influye que la VPN esté reconectándose continuamente por cortes de red, o que cambies a menudo entre WiFi y datos móviles, algo bastante habitual al moverte por la ciudad.
Teniendo en cuenta que puede haber variaciones en función de estos factores, podríamos decir que, normalmente, el aumento de consumo de batería en caso de estar utilizando una VPN estaría en torno al 13-17% en muchos escenarios reales, aunque con servicios muy optimizados puede reducirse a un porcentaje mucho menor y, en otros casos menos pulidos o con cifrados pesados, puede llegar a ser más alto si el móvil es antiguo o la conexión es inestable.
La primera conclusión que podemos sacar de todo esto es que, a pesar de que las VPNs son servicios muy útiles para apuntalar la seguridad de nuestras actividades en línea, tienen un coste en términos de batería. Esto significa que es recomendable asegurarse de tomar ciertas medidas y tener en cuenta algunas consideraciones para maximizar el rendimiento de la batería de nuestros dispositivos sin renunciar a la protección.
Por qué una VPN gasta batería y qué la hace más o menos eficiente

Cuando tienes una aplicación VPN activa, la app se encarga de tres tareas fundamentales: redirigir tu tráfico a través de un servidor VPN, cifrar la conexión para enviarla de manera segura, y descifrar la información entrante para que puedas navegar con normalidad desde tu smartphone. Estos procesos requieren del uso del procesador y la memoria de tu dispositivo, por lo que es lógico que consuman un poco de batería.
El consumo puede ser mayor o menor, en función de aspectos como el tipo de cifrado que use la VPN, la distancia y estabilidad del servidor al que te conectes y la calidad de la red. Si la VPN se corta mucho por problemas de cobertura o por cambiar de red (por ejemplo, de WiFi a datos y viceversa), tendrá que reconectarse continuamente, lo que dispara el uso de recursos. También influye que la app esté mal optimizada y mantenga procesos innecesarios en segundo plano.
Otro factor clave es el protocolo de VPN que utilice el servicio. Protocolos más antiguos como OpenVPN o IPsec suelen enviar mensajes de mantenimiento de forma constante para mantener el túnel cifrado activo, lo que implica un mayor gasto de datos y de batería, sobre todo en redes móviles. En cambio, protocolos modernos como WireGuard o Lightway están diseñados para ser mucho más ligeros, rápidos y eficientes, reduciendo el impacto sobre la autonomía del teléfono incluso cuando la VPN está activa todo el día.
También hay que considerar que, si utilizas una VPN de pago con app propia poco cuidada, esa aplicación puede consumir más recursos que el propio cifrado. Por eso, algunas veces es más eficiente utilizar el cliente nativo de WireGuard o el protocolo más ligero disponible, en lugar de depender de apps cargadas de funciones que no siempre son necesarias y que elevan el consumo en segundo plano.
Soluciones para ahorrar batería con tu VPN

Como no podía ser de otra manera, existen soluciones a este problema. La más sencilla de todas sería revisar el servicio que estamos utilizando para ver si hay alternativas que cumplan con nuestras necesidades y que consuman menos batería. En este sentido, eso sí, tendremos que tener en cuenta que todo lo que baje de los niveles de encriptación estándar (256-bits) nos estará aportando más autonomía, pero estaremos sacrificando protección, algo que generalmente no compensa si te preocupa la privacidad.
Es cierto que existirán algunos servicios que consuman menos batería que la media, pero eso también podría significar que esa VPN ofrece un cifrado inferior o una gestión de la conexión menos robusta. La mayoría de los servicios VPN de calidad ofrecen niveles de encriptación de 256 bits; si decidimos bajar a niveles de encriptación inferiores, tendremos más autonomía en la batería, pero menos blindaje frente a ataques y menos privacidad frente a los proveedores de red.
Si no queremos reducir el nivel de protección, podemos optar por el uso de protocolos más eficientes. Un ejemplo puede ser el nuevo protocolo Lightway de ExpressVPN, que ofrece más eficiencia sin necesidad de reducir el nivel de protección. De forma similar, muchos servicios modernos permiten activar WireGuard (bajo nombres como NordLynx en NordVPN o equivalentes en otros proveedores), que destaca por su rapidez y por un consumo muy contenido en dispositivos móviles.
En algunos casos también podemos ajustar la configuración para usar funciones como el túnel dividido (split tunneling). Esta opción, presente en varias VPN, permite decidir qué aplicaciones pasan por la VPN y cuáles se conectan directamente. De esta forma, solo el tráfico que realmente necesite protección será cifrado, reduciendo la cantidad de datos que procesa la VPN y, por tanto, el consumo de batería.
Otra manera de mejorar la eficiencia es elegir servidores cercanos y estables. Cuanto más lejos esté el servidor, más saltos y latencia habrá en la conexión, lo que suele traducirse en una navegación menos fluida y en sesiones más largas para hacer las mismas tareas. En cambio, conectarte al servidor más cercano (o al recomendado por la propia app) tiende a reducir el tiempo que pasas con la pantalla encendida y a minimizar la necesidad de reconexiones constantes.
La importancia del tipo de conexión: WiFi, datos y 5G

En cuanto al tema de la señal, el tipo de conexión también importa. A más capacidad de datos mayor potencia espectral y, por ello, mayor consumo de batería. Algunos operadores recomiendan desactivar el 5G si no se necesita esa mayor velocidad para ahorrar batería, ya que el módem trabaja más y puede provocar picos de consumo, especialmente si la cobertura no es muy buena.
Por otro lado, es interesante saber que las conexiones WiFi estables requieren el uso de menos recursos y menos esfuerzo por parte de nuestros dispositivos y de las herramientas de VPN que otras formas de conexión como el uso de datos (especialmente el 5G). Conectándonos a esas redes inalámbricas tendremos, por tanto, menores exigencias en términos de batería y consumiremos menos, incluso manteniendo la VPN activa.
También es recomendable evitar redes WiFi públicas saturadas o inestables, porque obligan a la VPN a realizar más intentos de conexión y a mantener más tiempo activo el hardware de red del teléfono. Siempre que sea posible, prioriza una WiFi fiable en casa o en el trabajo para tus sesiones más intensivas con VPN (streaming, descargas, videollamadas, etc.) y reserva los datos móviles para cuando realmente los necesites.
Antes de terminar esta parte, merece la pena mencionar que algunos modos de ahorro de batería agresivos del propio sistema pueden provocar cortes y reconexiones frecuentes en la VPN, generando justo el efecto contrario al que se busca. Si detectas que tu VPN se desconecta constantemente cuando el móvil entra en reposo, revisa los ajustes de optimización de batería para permitir que esa app funcione sin tantas restricciones.
Instalar la VPN en el router y otros trucos prácticos

Si vamos un paso más allá e instalamos la VPN en el propio router, diremos adiós definitivamente al problema del consumo de batería en nuestros dispositivos cuando estemos conectados a esa red. De esta manera, el cifrado de las comunicaciones se realiza en el router, y el móvil, la tablet o el portátil se conectan como si fuera una red WiFi normal, sin necesidad de que cada equipo esté cifrando y descifrando todo el tráfico de forma individual.
Cuando estés cerca de ese router VPN, no será necesario poner en marcha la aplicación correspondiente en tu móvil, lo que supone un ahorro significativo de batería si pasas muchas horas al día en casa o en la oficina. En el caso de que te montes tú mismo un servidor VPN doméstico en un servidor o en un NAS, es muy recomendable optar por WireGuard, mucho más eficiente que OpenVPN o IPsec, ya que ofrece una experiencia muy fluida incluso al cambiar entre WiFi y datos en el móvil.
Si esto no fuera posible, al menos asegurémonos siempre de cerrar el servicio VPN cuando no nos sea necesaria su utilización. Muchas apps incluyen funciones de conexión automática al arrancar el teléfono o al detectar ciertas redes; si no necesitas la VPN de manera constante, desactiva estas opciones y actívala manualmente solo cuando vaya a ser útil (por ejemplo, al conectarte a un WiFi público o al acceder a servicios sensibles).
También es útil revisar si tu VPN ofrece la posibilidad de definir redes de confianza. En esas redes (por ejemplo, la de tu casa) la VPN se puede desactivar automáticamente para ahorrar batería, mientras que en las redes que no estén marcadas como seguras se conectará sola. De esta forma, apenas tienes que preocuparte por encenderla o apagarla, y evitas que esté activa cuando no aporta un beneficio real.
Pero si, con todo, somos de los que tenemos que estar enchufados a esa VPN en nuestro dispositivo para casi todo, no descartemos hacernos con una batería externa, puede sacarnos de un apuro. Existen multitud de estos power banks externos que ofrecen muy buenas prestaciones y son cómodos de transportar. Al fin y al cabo, es cierto que es un bulto más, pero mejor prevenir que quedarnos sin móvil en mitad del día. Y por último está el tema de estar atentos a cerrar la app de VPN cuando no vayamos a hacer uso del servicio; eso sí, debemos tener en cuenta que una vez que la cerremos, no estaremos protegidos, así que hay que usar esta opción con cabeza.
Optimizando el servicio que eliges, usando protocolos modernos, cuidando el tipo de conexión y aplicando pequeños ajustes como el túnel dividido, redes de confianza o la instalación de la VPN en el router, es posible disfrutar de la seguridad de una VPN sin que la batería de tu móvil se resienta en exceso, manteniendo un equilibrio muy razonable entre protección y autonomía diaria.
