Android 8 Oreo comienza a despegar. A pesar de que aún se utiliza de forma muy tímida a nivel mundial, en apenas un 0,3 % de dispositivos, lo cierto es que son cifras similares a las de sus predecesores, que empezaron así y después crecieron con fuerza, ocupando una cuota relevante. Según los paneles oficiales, estos son los datos de utilización por versión de Android que contextualizan su arranque:
Android 7 Nougat sigue creciendo
Mientras las versiones más recientes del sistema operativo crecen, con Android Nougat y Oreo imparables, el resto comienzan a quedarse estancadas e incluso a decrecer paulatinamente. Y es que conviene tener en cuenta que Android se utiliza en algo más de 2.000 millones de dispositivos en los diferentes puntos de la geografía mundial, y cada porcentaje, por pequeño que sea, abarca un número considerable de cientos de miles de terminales.
Uso de Android 8 Oreo
Si en un periodo anterior se utilizaba en un 0,2%, en las semanas siguientes creció un 0,1% hasta situarse en un 0,3%. Recordemos que esta versión se lanzó recientemente, y que son cifras alineadas con los lanzamientos del pasado: empiezan despacio y luego aceleran a medida que llegan más actualizaciones y nuevos modelos.

¿Cómo quedan los porcentajes de uso de todas las versiones de Android?
El resto de versiones del sistema operativo quedan de la siguiente forma: en primer lugar, con respecto a Android Gingerbread (versiones 2.3.3 a 2.3.7) y Ice Cream Sandwich (4.0.3 a 4.0.4), muestran un dato bastante insignificante con apenas el 1% de uso entre todos ellos (y cayendo). Por su parte, Android Jelly Bean (4.1.x, 4.2.x y 4.3), representa porcentajes del 2,2%, 3,1% y 0,9% respectivamente, sumando un total del 6,2 %, y continúa su caída libre. Si le sumamos Android KitKat 4.4, que representa un porcentaje del 13,8%, se puede afirmar que alrededor de un 21% de dispositivos Android llevan integrada una versión igual o inferior a Android 4.4 KitKat. Ahora bien, en próximas temporadas de compras se prevé que este número baje, entre otros factores, por la renovación hacia smartphones más modernos.
Por su parte, de las versiones más recientes destaca Android 6 Marshmallow, con casi el 31% de cuota, a los que habría que sumar el 17,6% de Nougat 7.0 y el 3% de Nougat 7.1, además del 0,3% de Android 8 Oreo que se espera despegue de forma constante a medida que se amplíe el soporte de los fabricantes.

La fragmentación de Android no desaparece: causas y consecuencias
Pese al avance de las actualizaciones, el eterno problema de Android sigue ahí: la fragmentación entre versiones. Es la principal consecuencia de su libertad y del amplísimo abanico de fabricantes, capas de personalización y hardware disponibles. Las versiones nuevas importan porque aportan funciones y parches críticos, pero su adopción es desigual: informes recientes sitúan la última gran versión en cifras de un dígito bajo, mientras ediciones previas mantienen cuotas relevantes y todavía hay porcentajes apreciables en versiones muy antiguas (por ejemplo, un tramo cercano al 7% por debajo de Android 9 en varios paneles de uso).
Esta realidad tiene impacto: mayores superficies de ataque para los ciberriesgos, incompatibilidades con nuevas APIs y funciones, y una experiencia de usuario fragmentada. A ello se suman despliegues escalonados por parte de los OEM: a veces aceleran, otras paran por errores detectados y retoman tras corregirlos, lo que retrasa la llegada homogénea.

Qué está haciendo Google: Treble, Mainline y programas de longevidad
Para mitigar el problema, Google viró la arquitectura del sistema hacia un modelo más modular. Project Treble separa la capa del proveedor (drivers y HAL) del framework de Android, facilitando que los OEM adapten y desplieguen más rápido sin rehacer todo el sistema. Sobre esa base, Project Mainline lleva módulos clave del sistema a Google Play, de modo que seguridad, redes, multimedia o componentes de privacidad se actualicen sin esperar a una OTA completa.
A ello se suma el refuerzo del ecosistema con actualizaciones de seguridad periódicas, iniciativas como el núcleo de cómputo privado para procesar en el dispositivo información sensible y programas recientes de longevidad vinculados a plataformas de procesador que extienden el soporte de funciones y parches. El resultado es que, aun sin la última versión, muchos móviles se mantienen al día en lo esencial.

Cómo actualizan los fabricantes: promesas que mejoran (con matices)
Los fabricantes han elevado el listón. Samsung se ha convertido en referencia con cuatro versiones de sistema y cinco años de parches en buena parte de su catálogo, y ciclos extendidos incluso más en sus buques insignia. Google también ha ampliado su ventana de soporte en sus modelos recientes, con compromisos de larga duración en dispositivos con Android stock.
En paralelo, OPPO y OnePlus ofrecen en su gama alta cuatro años de Android y cinco de seguridad; Xiaomi ha mejorado con tres años en muchos gama alta y ciclos más largos en líneas concretas; Honor ha anunciado soporte que alcanza hasta siete años en sus series más avanzadas; Nothing mantiene políticas claras y sostenidas en el tiempo; Motorola y otros actores siguen rezagados en parte de sus gamas, aunque prometen mejoras. La foto es positiva en la parte alta del mercado, pero la gama media y de entrada continúa con ventanas más cortas.

Lo que dicen los datos de uso: versiones, marcas y navegadores
Estudios de tráfico globales respaldan esta realidad. En navegadores móviles, Google Chrome domina con cuotas superiores al 80% y el navegador de Samsung aparece como segunda opción con varios puntos porcentuales, seguido a distancia por Opera y Firefox. En marcas con más presencia, Samsung, Xiaomi y Huawei lideran, con otros fabricantes chinos como OPPO y Vivo ganando tracción según el territorio.
En versiones de Android activas, paneles amplios señalan distribuciones donde Android 11 y Android 13 se mantienen muy extendidos, con franjas destacables para Android 12 y Android 10, y un bloque ya menor para Android 9. Al mismo tiempo, las últimas versiones crecen de forma gradual desde cifras de un dígito. Este mosaico refleja la gran diversidad del parque y la velocidad desigual de los despliegues.

Android avanza hacia un modelo más modular y con mejores políticas de soporte, pero su diversidad intrínseca hace que la fragmentación persista. La clave para el usuario pasa por valorar años de actualizaciones, ritmo de despliegue y compromiso del fabricante, sabiendo que, gracias a Treble y Mainline, incluso sin la última versión del sistema puede mantenerse un alto nivel de seguridad y funciones esenciales al día.

