ZTE busca dar un golpe de efecto con el lanzamiento de este nuevo teléfono: Grand X. Con él, su idea es posicionarse en el segmento de los dispositivos que permiten jugar debido a su excelente capacidad y rendimiento, algo que, hasta ahora, no tenía este fabricante asiático.
La pantalla es de 4,3”, que son unas dimensiones aceptables para poder jugar y que el teléfono no sea excesivamente grande para llevarlo de un sitio a otro. Es tipo qHD y su resolución de 960 x 540 píxeles. Esta cifra puede hacer dudar respecto a su calidad, pero es suficiente para lo que está pensada. Parece ser que el fabricante del panel es Sharp, lo que le da un toque de singularidad y buen ajuste de color en esta diagonal.
Acompañando a esta pantalla, en el apartado del sonido se ha incluido compatibilidad con Dolby Mobile Sound, por lo que ZTE se asegura de que el sonido en los juegos de acción es el mejor posible. Además, las reproducciones de películas también se ven favorecidas por esto, con un volumen y claridad más que correctos para un gama media.
Pantalla y sonido pensados para jugar
El panel qHD de 4,3 pulgadas ofrece una densidad en torno a 240 ppp, suficiente para tipografía nítida y gráficos limpios en juegos casuales y títulos 2D. En variantes de la familia Grand X con pantallas TFT estándar se han reportado reflejos y deslizamiento del dedo mejorable, algo a tener en cuenta si priorizas uso exterior. A su favor, el reborde del frontal y el tratamiento mate en la trasera logran un agarre cómodo durante partidas largas.
El audio es un punto diferencial: además del Dolby Mobile Sound de este Grand X, modelos posteriores de la serie, como Grand X Max 2, llegaron a incluir sonido HiFi 24-bit/192 kHz con Dolby Audio. Aunque son productos distintos, refuerzan el enfoque de ZTE en ofrecer experiencia multimedia sólida dentro de su catálogo de gama media.

Rendimiento y hardware gráfico
En lo que se refiere al procesador, clave para poder ejecutar juegos ya que dentro se incluye la tarjeta gráfica, el modelo elegido es un dos núcleos Tegra 2 de Nvidia a 1 GHz, que bien es cierto que ofrece una buena calidad con los juegos, incluidos los 3D, pero no es el más potente que se puede encontrar. Eso sí, permite reducir el precio del teléfono y, a día de hoy, no hay juego que se le resista si ajustas gráficos. Los 512 MB de RAM nos parecen algo ajustados, suficientes, pero justos (especialmente con los juegos más exigentes).
La familia Grand X ha tenido variantes relevantes que conviene conocer si comparas: el Grand X In apostó por un Intel Atom Z2460 a 1,6 GHz con GPU PowerVR SGX540 y 1 GB de RAM. Su rendimiento general es correcto para apps y juegos ligeros, pero distintos análisis detectaron falta de fluidez en transiciones y juegos pesados, algo que se reflejó en benchmarks como AnTuTu ~9.110, Quadrant ~2.778 y BenchmarkPI ~722 ms. Además, hubo títulos 3D que no se instalaban en esa arquitectura, y se destacó la presencia de MicroUSB con MHL como extra interesante.
Otra variante, el Grand X (M), combinó un doble núcleo con GPU PowerVR SGX531 y 1 GB de RAM: fluido en apps y navegación, pero con caídas de FPS en juegos poligonales exigentes. Por su parte, el Grand X Pro subió la resolución a 720p con un Mediatek MT6577T de doble núcleo y 1 GB de RAM: solvente en calidad media y con pantalla más definida, aunque su GPU también es modesta.
Si buscas pantalla grande y enfoque multimedia, el Grand X Max 2 se escapa del concepto compacto: Snapdragon 617, 2 GB de RAM y panel Full HD de 6”. No es un “tope de gama”, pero muestra cómo ZTE empuja el entretenimiento con doble cámara trasera, audio Dolby y carga rápida en la gama media.

Software y experiencia de uso
Otros detalles que ya se conocen de ZTE Grand X son que su sistema operativo es Android 4, y se ha confirmado que será actualizado a Jelly Bean. En variantes como Grand X In se vio Android 4.0.4, con una personalización ligera que añadía accesos rápidos en la barra de notificaciones y una pantalla de desbloqueo con pulsación mantenida y atajos; si no convence, el bloqueo por patrón lo solventa. Se agradece la cercanía a Android puro, lo que ayuda a la fluidez.
Hay particularidades: en el Grand X In, algunos paquetes de actualización se aplicaban sin OTA, copiando el archivo a una carpeta del teléfono. En el Grand X (M), se valoró positivamente la limpieza del sistema y funciones como WiFi Direct o soporte de Flash Player en su momento, pero se criticó el teclado QWERTY por respuesta lenta. Son matices a contemplar según tu perfil de uso.

Cámaras y multimedia
Este Grand X monta una cámara trasera de 5 megapíxeles y una frontal de 0,3 Mpx en la versión con cámara para selfies; en algunas ediciones de la familia no hay cámara frontal, por lo que conviene comprobarlo antes de comprar. La calidad de la trasera es suficiente para redes sociales con buena luz, aunque en interiores se percibe ruido y menor detalle.
En la gama, el Grand X In y el Grand X Pro dieron el salto a 8 Mpx con flash LED y grabación HD 720p, mejores para fotografía ocasional. En el terreno multimedia, modelos de mayor tamaño como el Grand X Max 2 destacaron con doble cámara 13 + 2 Mpx para juego con profundidad y una correcta frontal de 5 Mpx para videollamadas.
Diseño, dimensiones y construcción
De sus dimensiones se conoce que tiene 10 milímetros de grosor, por lo que hablamos de un buen diseño, bien realizado y que encaja con los que hay en la actualidad. En ediciones con estética clásica se aprecian los cuatro botones Android hápticos (menú, inicio, atrás y búsqueda) y un LED de notificaciones que, según pruebas en el Grand X In, puede resultar excesivamente brillante. La trasera rugosa aporta mejor agarre y reduce deslizamientos.
Si prefieres medidas concretas, el Grand X Pro ronda los 132,6 x 64,4 x 9,4 mm y 146 g, mientras que el Grand X Quad baja a 8,9 mm de grosor pese a su pantalla de 5 pulgadas. Para pantallas XL, el Grand X Max 2 sube a 164,1 x 83,8 x 8,9 mm con un chasis cómodo en mano.
Conectividad y almacenamiento
Este Grand X ofrece 4 GB de almacenamiento con opción de aumentarla con tarjetas microSD. En la familia existen variantes con 2–4 GB internos (Grand X In) y otras con 4 GB (Grand X Pro), siempre ampliables por tarjeta. En conectividad, según versión, encontrarás WiFi n, Bluetooth 3.0/4.1, DLNA, GPS y HSPA 21/5,76 Mbps; algunos modelos incluyen NFC y MicroUSB con MHL para salida de vídeo, e incluso Dual SIM en determinadas ediciones del Grand X Pro.
Batería y autonomía
La autonomía varía según hardware y pantalla. En compactos como Grand X/Grand X In la batería es de alrededor de 1.650 mAh: suficiente para un día moderado si priorizas mensajería y juegos casuales, pero justa con juegos 3D o streaming. El Grand X Pro sube a 2.000 mAh con cifras orientativas de hasta 11 h en llamada y 500 h en espera. Si tu prioridad es consumo multimedia intensivo, el Grand X Max 2 con 3.400 mAh y Quick Charge 2.0 ofrece más holgura.
Precio y disponibilidad
El teléfono se espera que esté a la venta a primeros de agosto en Reino Unido y que, posteriormente, llegue al resto de los países europeos. No se ha confirmado el precio del terminal, pero en UK se espera que con la operadora Virgin Mobile UK tenga un coste de 190 libras, que al cambio queda a unos 245 €, un precio asequible en la línea del resto de modelos de ZTE. Para referencia dentro de la serie, el Grand X In se anunció en torno a 229 € libre, el Grand X Pro cerca de 248 €, el Grand X (M) llegó con operador por 159 € y el Grand X Max 2 apareció con un precio aproximado de 178 € con operador. Las cifras pueden variar por mercado, impuestos y promociones.
Sinceramente, el ZTE Grand X encaja a la perfección como teléfono para jugar dentro de la gama media. Su pantalla compacta, el audio con Dolby y el procesador Tegra 2 lo hacen solvente para títulos populares, y quien busque más cámara, más diagonal o más autonomía tiene en las variantes Grand X (In, Pro, Quad, Max 2 o M) un abanico con diferentes equilibrios de potencia, pantalla y precio, siempre bajo la fórmula de ZTE: especificaciones sensatas y coste contenido.