Parece que los fabricantes han comenzado a darle mucho más importancia al diseño de los relojes inteligentes. Aunque sea un smartwatch, éste debería tener –según su nombre–, un diseño similar al de un reloj de toda la vida. Pues bien, Motorola y LG han sido los primeros en tener en cuenta este detalle y por ello, comparamos sus alternativas.
El Motorola Moto 360 es un reloj realmente bien diseñado cuyos dos principales componentes, esfera y correa, parecen unirse a la perfección, ya sea con la de piel o con la metálica (las dos correas que estarán disponibles con el reloj). Eso sí, se trata de un smartwatch neutro, es decir, con un diseño que no destaca demasiado y que, por tanto, pueden llevar tanto mujeres como hombres. No obstante, en el caso del LG G Watch, nos encontramos con un reloj algo más varonil, sobre todo teniendo en cuenta las imágenes promocionales del reloj en las que vemos su esfera. No obstante, este wearable sí que se asemeja, de verdad, a un reloj analógico ordinario y real.

Las pantallas de sendos relojes, a pesar de que son circulares, son muy diferentes entre sí. Por un lado, LG ha optado por una pantalla que a priori, ofrece una mayor calidad, de tipo P-OLED, con un tamaño de 1,3 pulgadas y una resolución de 320 x 320 píxeles (en total 245 ppi). Por el contrario, el Motorola Moto 360 cuenta con un panel LCD de 1,5 pulgadas con una resolución de 320 x 290 píxeles, por lo que se alcanza una densidad de 205 ppi. Eso sí, gracias a su sensor de luz ambiental, el brillo se controlará de forma automática, no como en el LG G Watch R. Además, el Moto 360 incorpora la conocida franja inferior de la pantalla (alberga sensores), mientras que el LG ofrece un círculo completo; a cambio, el área útil del LG es menor y se estima en torno a un 70–72% del área del Moto 360. La P‑OLED de LG destaca por negros profundos y mejor contraste con “always‑on”, mientras que el LCD del Moto compensa con un brillo automático cómodo en exteriores.

Con respecto al hardware, Motorola ha integrado un procesador Texas Instruments OMAP 3 capaz de alcanzar los 1,2 GHz, frecuencia que también alcanza la alternativa de LG, con un Snapdragon 400. Eso sí, ambos cuentan con la misma memoria RAM y almacenamiento interno: 512 MB y 4 GB respectivamente. Los dos smartwatches son resistentes al agua y al polvo gracias a la certificación IP67, llevan consigo un botón físico y un monitor de ritmo cardíaco destinado a controlar las funciones relacionadas con nuestra salud que ofrece Android Wear.
Profundizando en materiales y ergonomía, el chasis del Moto 360 es de acero inoxidable, mientras que el G Watch R combina acero y aluminio y dispone de una trasera en plástico. Ambos admiten correas estándar de 22 mm para que puedas personalizarlos fácilmente; el LG apuesta por un bisel con marcadores de minutos de corte clásico. En peso y presencia, el LG se percibe más contundente en muñeca, evocando a relojes de gamas tradicionales, y cada uno sitúa su botón en el lateral derecho como si fuera una corona de reloj convencional.
En sensores, los dos integran acelerómetro y giroscopio para gestos y conteo de pasos; el LG añade barómetro, útil para estimar cambios de presión o altitud, mientras que el Moto 360 se apoya en su sensor de luz para el brillo. Conviene aclarar: ninguno integra GPS para navegación autónoma, ni termómetro corporal dedicado ni sensor de cadencia específico para ciclismo; el compás/magnetómetro y otras funciones de orientación pueden depender del conjunto de sensores y del soporte del sistema. Estas diferencias influyen en apps: el barómetro puede ayudar a estimar altura y estabilizar mediciones, mientras que el giroscopio mide velocidad angular para detectar rotaciones con precisión.
Por último, debemos indicar que el Motorola Moto 360 tendría, sobre el papel, una menor autonomía que la del LG G Watch R: 320 mAh (carga inalámbrica) frente a 410 mAh, aunque ninguno de los dos superará, como máximo, los dos días de uso. El precio aún es una incógnita en el primer caso, aunque todo apunta a que se quedará en 250 euros, 49 euros más barato que su competidor de pantalla circular. En carga, el Moto 360 utiliza base inalámbrica tipo Qi, mientras que el LG recurre a una base con pines; activar la pantalla siempre encendida o un uso intensivo de voz y notificaciones puede acortar los tiempos.
Software y control por voz
Es raro comparar dos dispositivos con software idéntico, pero aquí ocurre: Android Wear no permite capas de personalización profundas, así que la experiencia es prácticamente la misma en ambos. Las notificaciones contextuales, tarjetas proactivas y comandos por voz de Google marcan la diferencia en rapidez y cobertura de acciones respecto a otros relojes. Cada reloj dispone de 4 GB para apps y esferas, más que suficiente para el día a día, y 512 MB de RAM, suficientes para una experiencia fluida.
Tamaño, construcción y correas
Aunque las dimensiones oficiales del LG pueden variar por acabados, su caja es algo más alta y con bisel prominente, mientras que el Moto 360 ofrece una presencia más limpia y minimalista. En la práctica, el LG ocupa menos área de pantalla por su diagonal de 1,3 pulgadas, pero protege mejor con el bisel; el Moto 360, con 1,5 pulgadas, se ve mayor pese a la franja inferior. En colores, el Moto 360 suele ofrecer dos tonos, y el G Watch R se inclina por el negro. En ambos, cambiar a correas 22 mm (piel, metal o silicona) es rápido y permite ajustar estilo y confort.
Conectividad y compatibilidad
Ambos relojes emplean Bluetooth 4.0 LE para vincularse con el teléfono. Requieren un móvil Android compatible para desbloquear todo su potencial; la compatibilidad con otros sistemas puede ser limitada y depender de la versión de la plataforma y de la app de acompañamiento. No cuentan con conectividad celular propia ni con Wi‑Fi/LTE para operar de forma totalmente independiente, por lo que la experiencia se centra en estar emparejados con el smartphone. Su resistencia IP67 permite inmersiones de hasta 1 metro durante 30 minutos, suficiente para salpicaduras y lluvia habituales.

Con todo lo anterior, el Moto 360 brilla por su diseño discreto, el brillo automático y la carga inalámbrica, mientras que el G Watch R seduce por su estética clásica, la P‑OLED de mayor nitidez y una batería más capaz. Ambos comparten lo esencial de Android Wear: control por voz rápido, 512 MB de RAM, 4 GB internos y la practicidad de un reloj que se siente como tal.
Y vosotros, ¿con cuál os quedaríais?