Cuesta creer en un primer momento que un teléfono sea resistente al agua… y no nos referimos a las salpicaduras, eso ya no tiene mérito. De lo que hablamos es de sumergirlo en una pecera y que nada le pase. Eso es justo lo que ofrece el nuevo Sony Xperia Z que acaba de ser presentado en la feria CES y que, por lo que de él se ha dicho, a buen seguro que es uno de los modelos que marcarán tendencia.
Gracias a que cumple el estándar IP57, el resto de las características más importantes de este terminal puedes verlas en este enlace, el nuevo modelo de la compañía japonesa ofrece resistencia al polvo, lo que siempre es interesante, pero lo realmente destacable es que también soporta inmersiones en el agua. Esto, evidentemente, es posible gracia a que su carcasa es tipo “unibody”, por lo que está construida en una única pieza, lo que evita que existan ranuras por las que se pueda filtrar el líquido. Además, el dispositivo declara IP55/57, combinando protección frente a chorros de agua y sumersión limitada.
Esto se pudo ver en el vídeo de presentación del producto, pero siempre se puede pensar que es una información sesgada… pero no es el caso, ya que en un vídeo de GSM Online en directo se puede ver cómo un Sony Xperia Z está en el interior de una pecera y funciona de forma normal:
Vídeo demostrativo:
¿Qué significa realmente la resistencia al agua IP55/IP57?
Cuando se dice que un dispositivo es resistente al agua no es lo mismo que “a prueba de agua”. La certificación IP se rige por la norma IEC 60529 y consta de dos dígitos: el primero indica la protección frente al polvo (0 a 6) y el segundo la protección frente al agua (0 a 8). En el caso del Xperia Z, el primer dígito “5” asume que puede entrar algo de polvo pero sin afectar al funcionamiento. El segundo dígito “5” certifica resistencia a chorros de agua a presión moderada, y el “7” garantiza que soporta inmersión completa hasta 1 metro durante 30 minutos en agua dulce y estática.
Es clave entender la física detrás: el agua que usamos normalmente contiene sales y compuestos disueltos que la hacen conductora. Si el líquido entra en el interior con el teléfono encendido, puede producirse un cortocircuito. Por eso la protección se logra mediante sellados y juntas que impiden la entrada de agua, y siempre con tapones de puertos bien cerrados.

Diseño y sellado: puertos, tapas y buenas prácticas
El Xperia Z apuesta por un diseño OmniBalance, con cristal templado en ambos lados y un chasis que da continuidad a las líneas rectas. Su construcción “unibody” y las cubiertas de puertos (microUSB, microSD, microSIM y audio) son la base de su estanqueidad. Esta solución aporta un acabado limpio y elegante, pero conlleva dos consideraciones: identificar cada compartimento no es inmediato y abrir/cerrar tapas con frecuencia puede suponer desgaste de las juntas con el paso del tiempo.
Para aprovechar la resistencia sin sorpresas, conviene seguir estas recomendaciones de sentido común:
- Antes de mojarlo, verifica visualmente que todas las cubiertas estén bien cerradas y sin holguras.
- Usa solo en agua dulce y tranquila. Si entra en contacto con agua salada o clorada, acláralo con agua dulce y sécalo con cuidado.
- No pulses botones ni conectes cables bajo el agua y evita chorros de alta presión o vapor.
- Si detectas deterioro en una tapa o junta, sustitúyela antes de exponer el equipo al agua; el desgaste por uso no siempre lo cubren las garantías.
El borde incluye un punto para correa de seguridad, útil si piensas hacer fotos cerca del agua. Y aunque las tapas mantienen la línea del diseño, algunos usuarios pueden preferir carga inalámbrica para no abrir a menudo el puerto USB.
Cámara, pantalla y rendimiento en el día a día
Tanto la cámara, como era de esperar ya que es de 13 megapíxeles con sensor Exmor RS, realiza grabaciones y fotografías de gran calidad. Dispone de modos como Barrido panorámico, Ráfaga con distintas velocidades, HDR para foto y vídeo HDR, zoom digital hasta 16x, detección de rostro/sonrisa y la posibilidad de tomar fotos mientras grabas vídeo. El enfoque es rápido y el ruido contenido para su tamaño de sensor.
Además, se aprecia también que la calidad de la pantalla con tecnología Mobile Bravia Engine 2 es realmente buena: 5 pulgadas Full HD y alta densidad de píxeles que favorece texto nítido y color vibrante. Como en otros paneles de su época, los ángulos de visión son el apartado menos espectacular, pero la experiencia multimedia es sobresaliente.
En rendimiento, el Xperia Z monta un Snapdragon S4 Pro con 2 GB de RAM, suficiente para mover Android con fluidez, juegos exigentes y multitarea sin cuellos de botella. La batería de 2330 mAh se apoya en el modo STAMINA, que limita datos en reposo para alargar la autonomía cuando la pantalla está apagada, y ofrece opciones para ajustar conectividad o sincronización según perfiles.
En conectividad, no faltan NFC, Bluetooth 4.0, MHL para salida de vídeo, WiFi con Miracast y duplicación de pantalla, además de GPS/GLONASS. En sonido con auriculares ofrece buen equilibrio de graves y agudos.
Otro vídeo muy interesante
Otros de los detalles que quedan bastante claros en otro vídeo, en este caso oficial, es que tanto la cámara, como era de esperar ya que es de 13 megapíxeles con sensor Exmor RS, realiza unas grabaciones y fotografías de gran calidad. Además, se aprecia también que la calidad de la pantalla con tecnología Bravia Mobile es realmente buena. Sin duda, mucho van a tener que “remar” el resto de compañías para hacer sombra a este dispositivo.
Video oficial:
Finalmente, es claro que el sistema operativo Android 4.1.2 funciona a las mil maravillas y que la fluidez es la nota predominante en el manejo del Sony Xperia Z. Además, ofrece opciones de control del consumo de energía que serán de una gran ayuda, aunque esto hay que verlo en vivo y en directo para poder valorar debidamente su funcionalidad.
El Sony Xperia Z demuestra que diseño y resistencia pueden convivir: certificación IP55/57, construcción sólida y funciones de cámara avanzadas, con el valor añadido de ajustes de energía y una experiencia multimedia muy cuidada. Respetando las limitaciones del estándar y las buenas prácticas de uso, es un compañero que tolera accidentes cotidianos con solvencia.