Foxconn y los Google Pixel 3: así se construyen los teléfonos más «made by Google»

  • Google encarga la fabricación de los Pixel 3 y Pixel 3 XL a Foxconn, el mismo socio industrial que produce los iPhone de Apple.
  • LG suministra los paneles OLED y el equipo de ingenieros de HTC, adquirido por Google, se ocupa del diseño de los dispositivos.
  • La estrategia busca reducir la dependencia de antiguos partners, controlar mejor el hardware y competir directamente con Apple y Samsung.
  • Dos modelos (Pixel 3 y Pixel 3 XL) apostarán por hardware de gama alta y una fuerte integración de inteligencia artificial en cámara y software.

Foxconn Google Pixel 3 construccion

Continúa la cuenta atrás hacia los próximos Google Pixel 3 y Google Pixel 3 XL. Se sabe que este último contará con notch, y ahora se ha dado a conocer un nuevo dato clave en su estrategia de hardware: Foxconn será la encargada de construir los terminales, un movimiento que cambia por completo la forma en la que Google se relaciona con sus socios de fabricación.

Google elige a Foxconn para construir el Pixel 3 y el Pixel 3 XL

Los futuros Google Pixel 3 y Google Pixel 3 XL serán los próximos dispositivos de Google, y la tercera generación de una familia que marcó el nuevo rumbo de la compañía a la hora de enfocar sus dispositivos móviles. La antigua familia Nexus, que vivió en colaboraciones con Motorola, Xiaomi o HTC, murió para dejar paso a unos terminales con mayor identidad de marca propia, en una búsqueda por acercarse incluso más a competir con Apple en esa simbiosis tan cuidada entre hardware y software.

Con los Google Pixel 2 y Pixel 2 XL, la compañía ya se acercó bastante a la idea de ofrecer la experiencia Android más pura en smartphones de altas prestaciones. Sin embargo, la escasa experiencia de Google como fabricante directo y su dependencia de partners como HTC y LG generaban dudas sobre la capacidad de la marca para controlar completamente la calidad y el proceso de producción.

Durante los dos primeros móviles Pixel, ha sido esencial la colaboración de compañías como HTC y LG, que se han encargado de construir los terminales y las pantallas. Sin embargo, para el Google Pixel 3 y el Google Pixel 3 XL han optado por recurrir a Foxconn para construir y ensamblar el dispositivo. Esta es la misma compañía que se encarga de fabricar los iPhone de Apple, además de otros dispositivos para grandes marcas tecnológicas, lo que refuerza la apuesta de Google por un fabricante de referencia en el segmento premium.

Dicho de otro modo: los Pixel 3 serán los teléfonos más Google que nunca. La compañía apuesta por ir prácticamente en solitario en diseño y desarrollo y se apoya en Foxconn solo para la parte industrial, con el objetivo de enfrentarse de tú a tú con los principales competidores del mercado y reducir al mínimo la dependencia de otros fabricantes en decisiones estratégicas.

Además, diversos informes apuntan a que Google maneja acuerdos directos con Hon Hai Precision Industry Co. (la matriz de Foxconn) no solo para el ensamblaje puntual de esta generación, sino como socio de referencia para futuras familias de dispositivos. Esto consolidaría un modelo similar al de Apple: Google diseña el hardware y establece las especificaciones, mientras que Foxconn aporta su capacidad de fabricación masiva y su experiencia en optimización de procesos.

Foxconn Pixel 3

LG se encargará de la pantalla, HTC del diseño

Aun así, cabe destacar que hay dos aspectos que dependerán de otras empresas. En primer lugar, las pantallas: volverán a ser tarea de LG. La compañía ya se encargó de producir los paneles para los Google Pixel 2 XL, que fueron bastante polémicos por su representación del color y por ofrecer una experiencia bastante más apagada en comparación a los móviles de rivales como Samsung, que ofrece colores muy saturados y un brillo muy elevado.

La elección de LG como proveedor vuelve a situar el foco en la calidad del panel OLED. Desde las filtraciones se ha comentado que el Pixel 3 XL repetirá con un panel OLED de origen LG, intentando solventar los problemas de tonos fríos, ángulos de visión limitados y tintes azulados que marcaron a la generación anterior. De hecho, algunas fuentes hablan de nuevo hardware de pantalla, con mejoras en calibración, brillo máximo y gestión del notch para adaptarse mejor a Android y a las apps.

En la misma línea, cabe recordar que Google compró el equipo de ingenieros de HTC y que su principal cometido es el diseño de los dos terminales. HTC se encargará de diseñar y dar forma al futuro de Google, y dejar todo perfectamente preparado para que Foxconn se dedique a construir los terminales. Esta integración de unos 2.000 trabajadores especializados en hardware dentro de la división de dispositivos de Google permite que la firma tenga control total sobre la ingeniería del producto, desde la ergonomía hasta la gestión térmica.

Este movimiento tiene un objetivo claro: independizarse de los socios tradicionales que hasta ahora tenían gran peso en la definición del producto final. Google ya no solo quiere un sello «made by Google» a nivel de marketing, sino un control real sobre diseño, especificaciones y experiencia de uso. Foxconn ejecuta la fabricación, HTC aporta el diseño industrial y LG suministra los paneles, pero la dirección de todo el proyecto está en manos de los ingenieros de Mountain View.

En cuanto a la estrategia de mercado, distintos reportes apuntan a que Google busca con esta combinación de socios acercarse en volumen de ventas a gigantes como Samsung y Apple. Para conseguirlo, necesita reducir los problemas de producción, asegurar un ensamblaje consistente y evitar los fallos de calidad que afectaron a los Pixel 2 XL, algo para lo que la experiencia industrial de Foxconn es especialmente valiosa.

Dos modelos, notch y apuesta total por la experiencia Pixel

La información filtrada desde medios especializados indica que Google ya trabaja con dos modelos diferenciados por tamaño de pantalla, siguiendo la estrategia de generaciones anteriores. Estos terminales serían el Pixel 3 y el Pixel 3 XL, y llegarían de la mano con la versión más reciente de Android disponible, incorporando todas las funciones de software más avanzadas desde el primer día.

El Pixel 3 XL apostará por un diseño todo pantalla con notch en el marco superior y un pequeño borde inferior que actúa como «mentón» para alojar conectores y componentes de la pantalla. El notch no sería tan ancho como el del iPhone X, pero sí algo más alto, lo que permitiría a Google aprovechar mejor los laterales para iconos de estado y notificaciones. En esa muesca se integrarán dos cámaras frontales y un altavoz, reforzando la propuesta de selfies y sonido frontal.

Por su parte, el Pixel 3 mantendría un diseño más clásico, sin notch y con líneas menos agresivas, orientado a quienes buscan un móvil compacto y manejable. Esta dualidad de diseño permite a Google cubrir tanto al usuario que quiere pantallas grandes y la última tendencia en diseño, como al que prioriza comodidad en mano y frontal más discreto.

A nivel interno, las filtraciones apuntan a un procesador Snapdragon 845 de Qualcomm para ambos modelos, acompañado por 4 GB de RAM. Aunque no entra en la carrera de cifras de memoria que presentan otros fabricantes, la clave de Google está en la optimización del sistema, algo que ya demostraron con generaciones anteriores: animaciones fluidas, multitarea ágil y un rendimiento muy estable incluso con menos RAM que la competencia.

En fotografía, la compañía volvería a apostar por una sola cámara trasera con sensor mejorado, confiando la mayor parte de la mejora a su software de procesado con HDR+ y a funciones basadas en inteligencia artificial. En el frontal, ese doble sensor permitirá nuevos modos de autenticación biométrica y selfies gran angular, reforzando el carácter diferenciador de la cámara de los Pixel como uno de los pilares clave de la gama.

Foxconn, pieza clave en la estrategia de hardware de Google

Más allá de los propios móviles, la elección de Foxconn encaja en una estrategia más amplia: Google quiere reforzar su presencia en el hardware y tener socios de fabricación capaces de producir tanto smartphones como otros dispositivos tecnológicos avanzados. La firma taiwanesa ya colabora con Google en otros proyectos, como la producción de componentes para servidores y equipamiento de infraestructuras, lo que indica una relación que va más allá de un único contrato puntual.

Este tipo de acuerdos permiten a Google fabricar más equipamiento en suelo estratégico y adaptarse mejor a requisitos regulatorios o de contratos con administraciones públicas, especialmente en mercados donde se valora que el ensamblaje o parte de la producción se realice localmente. A cambio, Foxconn obtiene volumen de producción y estabilidad en una planta y una división que necesitan grandes clientes tecnológicos para ser rentables.

Para lo bueno y para lo malo, Google apuesta por sí misma. Si los Google Pixel 3 y Google Pixel 3 XL salen bien, será un absoluto éxito que permitirá ganar más nombre y beneficios a la compañía y consolidar su división de hardware como un actor relevante. Y si salen mal, no habrá a quién culpar, dado que la gran mayoría del proceso de diseño, especificación y control de calidad depende casi en exclusiva de la empresa.

Todo apunta a que esta generación de Pixel marcará un punto de inflexión en cómo Google concibe y ejecuta sus dispositivos móviles: diseña internamente con el equipo de HTC, confía la fabricación a Foxconn, centraliza la provisión de pantallas en LG y orquesta todo ello con una fuerte capa de software e inteligencia artificial. Un movimiento ambicioso que puede situar a los Pixel 3 como los dispositivos que consolidan de verdad la filosofía «made by Google» dentro del ecosistema Android.