Por fin se pronuncia Google. Aunque no ha sido Google en general, sino Dan Cobley, el mandamás de la compañía en Reino Unido e Irlanda, por lo que ocupa un puesto muy importante. Se han puesto en contacto con todos aquellos compradores que todavía no han podido recibir su Nexus 4 por la falta de stock, para disculparse por lo ocurrido. De paso, han culpado a LG de algunos problemas de suministro, y han entonado el mea culpa cuando se han referido a la deficiencia de la comunicación con los usuarios y los medios.
13 de noviembre, Google lanzaba al mercado por medio de su Play Store el dispositivo móvil con mejor relación calidad/precio que se ha visto nunca. Procesador de cuatro núcleos, pantalla de alta definición, la última versión del sistema operativo Android, y libre por tan solo 300 euros. La demanda iba a ser inmensa, y así lo fue. Tanto, que no pudieron siquiera aguantarla, tanto a nivel técnico como a nivel de distribución, ya que ni la tienda aguantó tanto tráfico, ni tenían las unidades necesarias. Se sabía que iba a pasar, pero lo que no se esperaba es que fuera a tardar tanto en volver a estar disponible para su compra.
Hace poco volvía a estar disponible en Reino Unido y Alemania, y no duró mucho. Volvieron a surgir algunos problemas propios de la alta demanda. Pero parece que Google esta vez ha aprendido a tomar medidas. La comunicación era algo esencial, y se les criticó por no hacer comunicados oficiales sobre lo que había ocurrido con el Nexus 4, así como por no haber dado más información a los compradores y por no saber gestionar la reputación online. Por eso, Google UK ha decidido ponerse en contacto con ellos para explicarles lo ocurrido.
Entre otras cosas, vienen a decir que los "suministros del fabricante han sido escasos y erráticos", refiriéndose claramente a LG, lo que viene a indicar que lo más probable es que al final no se hayan cumplido con los plazos acordados, algo que siempre es de esperar en este tipo de situaciones. Sin embargo, también han hecho un acto de autocrítica afirmando que "nuestra comunicación ha sido deficiente". Han querido mostrar una "sincera disculpa" por los fallos de comunicación y la forma en la que han llevado el proceso.
Por lo menos se han dado cuenta ahora de los errores que han cometido. Sin embargo, no parece lo mejor empezar un comunicado culpando a otros de lo ocurrido, máxime cuando tú también tienes parte de culpa y cuando eres el responsable final del producto. Los compradores tienen que pedir cuentas a Google, y no les importa en realidad por qué se ha retrasado la venta del mismo, eso es cosa de los de Mountain View..
Qué ha dicho Google y qué medidas prometió
Dan Cobley calificó la situación como "inaceptable" y aseguró que el equipo estaba trabajando noches y fines de semana para resolverla. En su mensaje, además de reconocer la comunicación deficiente, trasladó que los suministros eran escasos y erráticos, afectando a la planificación de envíos y a la disponibilidad en Play Store.
En mercados como Reino Unido se abrió una segunda tanda que duró minutos y hubo pedidos sin número de seguimiento, errores de prioridad entre compras realizadas antes y después, y estimaciones de 3 a 5 días que no se cumplieron. Como gesto, se comunicó que a quienes sufriesen retrasos se les devolverían los gastos de envío y que los pedidos con plazo corto ya estaban siendo procesados.
- Reembolsos del envío a afectados por demoras notables.
- Procesamiento acelerado de pedidos con promesa de entrega corta.
- Aviso por email con información de seguimiento en cuanto estuviera disponible.
¿LG o Google? El cruce de versiones
Desde Google se señaló al fabricante por el suministro, pero LG negó problemas de componentes y afirmó que la producción en su planta de Pyeongtaek continuaba según lo planificado, desmintiendo también que se hubiera desviado capacidad a un "nuevo Nexus". Otras voces apuntaron a una falta de previsión y a un lanzamiento adelantado por marketing, lo que explicaría un stock inicial ínfimo. El caso se enmarcó, además, en una muerte de éxito: el teléfono se agotaba en minutos y Nexus 10 (fabricado por Samsung) sufrió otra distribución irregular, señal de que la demanda superó cualquier escenario conservador.
Impacto en los usuarios y en los mercados
El caos en Google Play fue notable: acceder era difícil, meterlo en el carrito una odisea y completar la compra casi imposible. En España, Francia o Australia el stock voló en minutos, mientras que en EE. UU., Canadá, Alemania o Reino Unido hubo reposiciones puntuales. Se habló de semanas de espera incluso pagando envíos urgentes y de que la campaña navideña se perdió, con oportunidades millonarias desaprovechadas. Todo ello dañó la confianza del usuario en la venta directa de hardware por parte de Google, pese a que el terminal seguía siendo excelente en relación calidad/precio.
Precio, demanda y la sombra del "experimento"
El Nexus 4 puso en jaque al mercado: gama alta a un precio inédito (modelos alrededor de 299 € y 349 €), Android a la última, pantalla de 4,7 pulgadas y Snapdragon de cuatro núcleos. Esa propuesta explica una avalancha de pedidos que, según estimaciones externas, pudo quedarse en torno a centenares de miles de unidades servidas inicialmente, insuficientes para el interés generado. Circularon teorías de que todo fue un test de mercado con cantidades limitadas y sin un verdadero relanzamiento planificado, acompañado de especulaciones sobre futuros Nexus y de si Google apostaría por mayor control del hardware vía partners o incluso con un 100% propio.
La fotografía final mezcla demanda desbordada, previsión conservadora y comunicación tardía. Google prometió mejorar procesos y dar la cara antes, LG defendió su capacidad, y los usuarios aprendieron que un precio rompedor puede convertir cualquier lanzamiento en una carrera de resistencia si la cadena de suministro no acompaña.

