Aunque pueda parecer, no queremos reírnos de ninguna de las personas que sufre de alopecia que pueda estar leyendo este artículo. En realidad, Sony ha patentado un nuevo producto en el que actualmente estaría trabajando. Su nombre es Sony SmartWig, y básicamente, es una peluca inteligente. El arma definitiva contra el Apple Watch de Apple y las Google Glass.
Debo reconocer que nunca se me ocurrió que pudiera existir una peluca que fuera inteligente, pero parece que en el departamento creativo de Sony trabajan personas con mucha más cabeza que yo, y debe ser que con menos pelo. Sea como sea, la Sony SmartWig ha sido patentada. Según la compañía japonesa, este posible novedad que llegaría en un futuro «podría ser utilizada como un dispositivo tecnológicamente inteligente así como si fuera un complemento de moda». De hecho, afirman que tiene varias ventajas frente a otros wearables. Y es que, por ejemplo, aunque estemos utilizando este dispositivo, no tiene por qué ser visto, como sí ocurre con unas Google Glass, quedando oculto bajo la peluca.
Qué es Sony SmartWig y por qué es diferente
La patente describe un dispositivo informático portátil formado por una peluca que cubre parte de la cabeza y oculta los componentes. Incorpora sensores de entrada de datos, una unidad de procesamiento y un interfaz de comunicación, con todos los elementos escondidos para mantener la discreción. Según los desarrolladores Hiroaki Tobita y Takuya Kuzi, el cráneo es especialmente sensible a las vibraciones, por lo que la SmartWig puede guiar al usuario mediante pequeños motores hápticos sin llamar la atención.
No obstante, puede ser capaz de ejecutar una gran cantidad de procesos. Por ejemplo, es ideal para mejorar la navegación por medio de GPS, así como medir la presión arterial. Además, la conexión inalámbrica con un smartphone permitiría notificar llamadas o correos con discretas vibraciones distribuidas por la cabeza en función de la dirección a tomar o del tipo de alerta.
En un futuro, que sería cuando se fabricara y lanzara esta peluca, si es que en algún momento llega a lanzarse, podemos imaginar que las posibilidades del dispositivo serían mucho más avanzadas, tales como ser capaz de detectar pulsaciones nerviosas, que quizás nos permitirían controlar un dispositivo inteligente sin necesidad de tener que interactuar con él nada más que por medio de nuestro pensamiento. A efectos prácticos, no es algo tan complicado, y la tecnología actual ya nos permite realizar algo semejante, aunque a un nivel mucho más rudimentario. La patente incluso contempla captadores de señales eléctricas del cerebro para traducirlas potencialmente en órdenes.
Funciones y casos de uso previstos
Más allá de la navegación, la SmartWig abre la puerta a aplicaciones de control de salud: medir temperatura, pulso, sudor y presión sanguínea de forma continua y enviar estos datos de manera inalámbrica a profesionales sanitarios o a apps de seguimiento. También se contemplan módulos como cámara integrada y puntero láser, así como transductores de ultrasonidos para detectar objetos cercanos, algo útil en movilidad o en entornos con baja visibilidad.
La llegada de esta peluca inteligente se produce en un contexto en el que los wearables buscan integrarse con naturalidad. En este sentido, la SmartWig podría servir de guía para personas con discapacidad visual mediante vibraciones direccionales, asistir a jugadores en experiencias de realidad aumentada y ganar adeptos en actividades como el cosplay y juegos de vestuario, donde una cabellera tecnológica aporta interacción sin perder estética.
- Notificaciones discretas: vibrar al recibir llamadas o emails, con patrones personalizables.
- Presentaciones sin manos: controlar diapositivas tocando discretamente las patillas o mechones.
- Salud proactiva: monitorización continua y alertas tempranas basadas en biometría.
Prototipos, materiales y diseño
Sony ha trabajado en tres prototipos: Presentation Wig (gestiona presentaciones, incluso con láser), Navigation Wig (guía con GPS y vibraciones) y Sensing Wig (centrada en biometría y registro de audio e imagen). En cuanto a la construcción, la peluca puede confeccionarse con cabello humano, crin de caballo, lana, plumas, pelo de yak o materiales sintéticos, logrando un aspecto natural mientras integra la electrónica.
Estado del proyecto y disponibilidad
Sony confirma que el desarrollo permanece en fase experimental y que, por ahora, no hay planes firmes de comercialización. Se han presentado solicitudes de patente en Estados Unidos y la Unión Europea. Aunque algunos especulan con posibles usos específicos o incluso militares, la compañía subraya su enfoque en funcionalidad y practicidad. En cualquier caso, Sony afirma que podría utilizarse tanto por parte de las personas que tienen pelo natural como por aquellas que usan peluca regularmente.
De algún modo, tenemos la esperanza de que Sony al final decida no seguir adelante con este tipo de dispositivos, aunque nunca se sabe, quizá tengan la clave del futuro. Mientras tanto, su planteamiento discreto, la integración con el móvil y la combinación de navegación, salud y control por gestos convierten a la Sony SmartWig en una de las ideas más singulares del universo wearable.
