Hasta el momento, todo lo que hemos conocido con respecto a la tecnología de carga inalámbrica en smartphones o tablets tenía que ver con carga inalámbrica por inducción, lo que permitía no utilizar cables, pero implicaba también tener que contar con una base sobre la que dejar el smartphone o el tablet para carga. uBeam ha lanzado una tecnología para cargar un smartphone o un tablet simplemente teniendo el cargador y el dispositivo en la misma habitación.
Hasta ahora la tecnología de carga inalámbrica por inducción, que se ha hecho famosa con el protocolo Qi, nos permitía cargar la batería de un smartphone o un tablet sin cables, simplemente dejando el mismo sobre una base de carga. Sin embargo, parece que esto podría cambiar con el nuevo sistema que ha lanzado uBeam. Básicamente, solo es necesario una base de carga que contaría con una placa que enviaría ultrasonidos a una placa receptora que se instalaría en el smartphone, y que convertiría estos ultrasonidos en energía para cargar la batería. Esto nos permitiría cargar el smartphone o el tablet con solo entrar en una habitación en la cual haya una base de carga.
Todavía, eso sí, se va a encontrar con algunas barreras. Por ejemplo, los ultrasonidos no pueden atravesar las paredes de casa, lo que nos obligaría a estar en una habitación en la que esté el cargador para poder cargar la batería. Además, todavía no se sabe cuál podría ser el impacto en la salud de los usuarios, y eso sí que es realmente preocupante, porque se trata de ultrasonidos que, si bien actualmente parecen inofensivos, en caso de que pudieran ser peligrosos para la salud, estaríamos hablando de un sistema que habría que desechar completamente. Obviamente, todavía habrá que esperar para que estos sistemas lleguen al mercado. De momento, habrá que conformarse con los sistemas de carga inalámbrica por inducción, como el que llevará el Motorola Moto 360.
Cómo funciona uBeam a nivel práctico
La propuesta de uBeam se basa en un transmisor ultrasónico que convierte la electricidad en ondas de sonido por encima del umbral audible para humanos y mascotas. Esas ondas viajan por el aire a varios metros de distancia y son recibidas por un receptor piezoeléctrico integrado en el dispositivo o en una funda, que transforma las vibraciones en energía eléctrica utilizable para la batería.
Según la visión de la compañía, las estaciones emisoras podrían ser muy delgadas (en torno a 5 mm) y ocultarse en paredes, pósters o cuadros, reduciendo el impacto visual. En el móvil, el receptor puede llegar como carcasa o integrarse de fábrica, con la idea de que el usuario solo entre en la estancia y el dispositivo empiece a cargarse mientras se usa.

Demostraciones, promesas y la nube de dudas
uBeam ha protagonizado demos públicas en las que se ve a su CEO acercar un smartphone Android, enfundado en una carcasa receptora, a pocos metros de un emisor y el icono de batería cambia a estado de carga. Circularon vídeos captados por asistentes, y la escena generó entusiasmo por su potencial “tipo WiFi de la energía”.
Sin embargo, la empresa no ha detallado con transparencia eficiencia, pérdidas o limitaciones, y ese secretismo ha alimentado el escepticismo. Se han publicado críticas, desde dudas técnicas hasta acusaciones de que la tecnología real no igualaría el rendimiento esperado. uBeam defiende que el sistema es seguro y que trabaja en la miniaturización de emisores y receptores para hacerlo viable en el hogar.
Límites físicos: atenuación, visión directa y densidad de potencia
La física impone barreras claras. El aire atenúa los ultrasonidos, especialmente a mayores frecuencias, por lo que el alcance útil y la potencia que llega al receptor disminuyen con la distancia. Además, los ultrasonidos requieren casi línea de visión: obstáculos y muebles pueden bloquear o desviar la señal, y no atraviesan paredes, lo que obliga a desplegar varios emisores por estancia.
También entra en juego la densidad de potencia: para cargar un smartphone moderno hacen falta varios vatios; enviar esa energía de forma distribuida por el aire con ultrasonidos resulta poco eficiente. A esto se suman retos como interferencias entre emisores, gestión de múltiples dispositivos simultáneos y el control dinámico del haz para dirigir energía solo donde se necesita.
Sobre la seguridad, los ultrasonidos en intensidades bajas se usan en aplicaciones tan extendidas como las ecografías. Aun así, una red que irradie constantemente una habitación exige límites de exposición claros y certificaciones independientes para garantizar que la potencia y el tiempo de uso no supongan un riesgo, especialmente en exposición prolongada.
Despliegue, alianzas y posibles usos
La hoja de ruta difundida por uBeam ha mencionado acuerdos y conversaciones con marcas de consumo y cadenas de servicios. El modelo imaginado pasa porque las bases emisoras se instalen en cafeterías, hoteles, universidades o incluso aviones, y que el usuario lleve un receptor en su dispositivo (por ejemplo, una funda). Se habló de receptores de coste contenido, en torno a 50 dólares, mientras que las bases no se venderían a consumidores finales, sino a espacios públicos y empresas.
En el hogar u oficina, su despliegue recuerda a una instalación de WiFi de corto alcance: un emisor por habitación, empotrado o decorativo. Para el usuario, la promesa es clara: moverse libremente mientras los teléfonos de gama alta, la tableta o incluso el portátil reciben carga en segundo plano sin apoyar el equipo en una base.
Comparativa con Qi, resonancia magnética y otras ideas
Frente a Qi (inducción electromagnética), que requiere contacto cercano para lograr alta eficiencia, uBeam ofrece libertad en movimiento a costa de menor rendimiento y mayor complejidad de despliegue. Por su parte, la transferencia por resonancia magnética permite distancias algo mayores y atraviesa ciertos materiales, por lo que está ganando tracción en ámbitos como la automoción. La carga por luz (infrarrojo) y las comunicaciones sin cable (WiFi, Bluetooth, incluso Li‑Fi) completan el panorama como tecnologías complementarias con fortalezas distintas.
En un punto a favor, uBeam sostiene que sus ultrasonidos también podrían transportar datos, abriendo la puerta a soluciones híbridas de energía y comunicación, aunque este aspecto necesitaría especificaciones y pruebas públicas más detalladas para convertirse en una realidad comercial.
Hoy, la visión de uBeam sigue siendo inspiradora: cargar a distancia al entrar en una sala, con paneles finos integrados en el entorno y receptores ligeros en los dispositivos. La viabilidad depende de superar la atenuación, asegurar eficiencias aceptables, certificar la seguridad y disponer de un ecosistema de socios que instale emisores en los espacios donde realmente pasamos el tiempo.
