Junto al tan cacareado color dorado, algunas de las principales novedades que trajeron los nuevos iPhone 5S y 5C de Apple – aunque nos centraremos principalmente en el primero – fueron el escáner de huellas digitales y su nuevo procesador A7 de 64 bits en sí mismo. Ahora, tan habituados a dar su opinión sobre las innovaciones de la competencia, en Qualcomm afirman que el nuevo chip de los de Cupertino no es más que un “truco de marketing” sin ningún tipo de beneficio para el usuario. ¿Estás de acuerdo con ellos o te suena más a pataleta?
Como ya hemos indicado, no es la primera vez que el fabricante norteamericano de procesadores da su particular visión de la competencia y sus productos. A finales de agosto ya hizo lo propio con los procesadores de ocho núcleos de MediaTek – aunque tengamos que alabar la creatividad y ‘mala baba’ usadas en la comparativa – y ahora es uno de sus directivos quien ha dado su opinión sobre los nuevos procesadores de Apple.

Procesadores A7 de Apple: Mero “truco de marketing” para Qualcomm
La llegada de los nuevos chipset de 64 bits de la compañía de la manzana parecen no sorprender absolutamente nada al gerente de Marketing de Qualcomm, Anand Chandrasekher, para el que los nuevos procesadores de Apple no dejan de ser un “truco de marketing” que aporta “cero beneficios” al usuario del dispositivo equipado con el ya mencionado A7.
Del mismo modo el ejecutivo de Qualcomm ha añadido que los procesadores de 64 bits permiten el uso de memoria RAM más allá de los cuatro gigas, lo cual no es el caso de los iPhone 5S que cuenta únicamente con un giga. A este respecto, Chandrasekher ha apostillado que el smartphone de los de Cupertino “en realidad no lo necesita para el funcionamiento” y los tipos de aplicaciones que hacen uso de los 64 bits son principalmente herramientas “de gran tamaño” como los servidores, por ejemplo.
Con todo y con eso, el responsable de marketing de la firma estadounidense ha admitido que Qualcomm también va a desarrollar un procesador de 64 bits, sobre el que ha dicho que “desde el punto de vista de la eficiencia de la ingeniería, únicamente tiene sentido trabajar en dicha dirección” ya que en algún momento los desarrolladores de sistemas operativos querrán y podrán aprovechar las posibilidades que ofrece ese tipo de chipsets. A pesar de ello, no ha aportado ningún tipo de detalle en cuanto al estado en el que se encuentra el desarrollo del procesador de 64 bits por parte de Qualcomm o cuando sería su lanzamiento.
Qué gana un móvil con 64 bits, incluso sin 4 GB de RAM
Más allá de la memoria direccionable, la arquitectura ARMv8-A de 64 bits del A7 aporta ventajas tangibles: puede manejar argumentos de 64 bits en una sola instrucción, evitando fraccionamientos y reduciendo ciclos. En términos prácticos, esto se traduce en menos ciclos, menor consumo y un rendimiento más estable en muchas tareas cotidianas.
El salto a 64 bits también amplía los recursos internos del procesador: el A7 duplica los registros de propósito general –de 15 a 31 y de 32 a 64 bits– y duplica los registros FP/NEON –de 16 a 32–, que además pasan a 128 bits. Con más registros y más anchos, el sistema puede mover más datos por ciclo y reducir accesos a memoria, algo que beneficia a juegos, edición multimedia, cifrado y a la interfaz del sistema, como los optimizados para Tegra K1.
Estas mejoras no requieren superar el famoso “límite de 4 GB” para notarse. Incluso con 1 GB de RAM, un set de instrucciones más eficiente y más registros permiten ganancias moderadas de rendimiento similares a las observadas en entornos de escritorio al migrar de 32 a 64 bits.
Además, el iPhone 5S no solo estrenó A7: incorporó Touch ID y un coprocesador M7 que descarga del CPU el seguimiento de movimiento, mejorando la eficiencia en apps de salud y fitness. Todo ello refuerza la idea de un ecosistema optimizado en conjunto, no un cambio aislado.
La reacción de Qualcomm y del sector
Pese a las críticas iniciales, dentro de la propia Qualcomm hubo voces que admitieron el impacto: la irrupción del A7 de 64 bits fue un golpe que cogió a la industria con el pie cambiado. Según se ha llegado a reconocer, “todo el mundo lo quiere” aunque el software tardase en aprovecharlo al cien por cien. La consecuencia inmediata fue una aceleración de las hojas de ruta en todos los fabricantes.
La compañía, además, matizó oficialmente que aquellas declaraciones de su directivo eran “imprecisas”, reconociendo que el hardware y el software móvil ya se estaban moviendo hacia los 64 bits. Internamente, el ejecutivo fue reubicado en nuevas funciones, una evidencia de que el mensaje corporativo pasó a ser alinearse con la tendencia del mercado.
En paralelo, los benchmarks del iPhone 5S mostraron resultados muy competitivos para su generación, reforzando que no todo se mide en número de núcleos o en frecuencia, sino en diseño de microarquitectura, compiladores y optimización del sistema.
Ecosistema y apps: transición acelerada
Apple preparó iOS para 64 bits desde el primer día, facilitando a los desarrolladores una transición rápida. Algunos estudios, como Algoriddim con sus apps de DJ, pudieron reutilizar código de 64 bits trabajado para Mac y obtener mejoras sensibles de rendimiento. Este tipo de movimientos explica por qué el salto de arquitectura sirve tanto al presente como al futuro.
El beneficio no se limita a apps “profesionales”: los tiempos de carga, la respuesta de la interfaz y las operaciones vectoriales de juegos y apps gráficas también sacan partido de los nuevos registros y del compilador ajustado al A7.
¿Qué viene ahora? 64 bits en la hoja de ruta de Android y Snapdragon
Qualcomm confirmó su propio camino a 64 bits apoyándose en ARM Cortex-A53 y Cortex-A57, y empezó a anunciar SoC como Snapdragon 410 con 64 bits para gamas más asequibles. El resto de la industria, incluidos grandes nombres del ecosistema Android, se alineó para extender los 64 bits de forma generalizada.
Conviene recordar que el rendimiento real también depende de factores como HMP (big.LITTLE con todos los núcleos activos), el tamaño de cachés L1/L2/L3 y el ancho de banda de memoria. El A7 puso el foco en una arquitectura “de escritorio” en el bolsillo, y los SoC rivales respondieron con mejoras en estos frentes para no quedarse atrás.
Llegados a este punto os lanzamos de nuevo la pregunta que os hacíamos al comienzo del artículo. ¿Crees fundadas las críticas de Qualcomm al procesador A7 de Apple?

La disputa entre “marketing” y “avance técnico” pierde sentido cuando se evalúan datos: el A7 inauguró los 64 bits móviles con beneficios medibles, empujó a la competencia a reaccionar y aceleró la preparación del software. Más que una etiqueta, fue un movimiento estratégico que redefinió las prioridades del sector y abrió la puerta a optimizaciones que hoy damos por asumidas. Fuente: PocketNow.
